Archivo diario: 21 abril, 2017

Semana Santa 2017: una perspectiva musical

.
17966404_1255071694601035_188997707284276196_o.jpg

Otra vez se ha esfumado; esa semana que con tanta ansia esperamos todos los cofrades, para la que tanto hemos trabajado, se ha vuelto a acabar… Y es imposible de olvidar:

Esa luna mágica brillando casi plena el viernes de Dolores encima de la Iglesia de San Francisco, recogiendo a nuestra Reina del Altozano bajo su manto, esperando los sones del Perdón a la puerta de los alcazareños… Comienza la Semana Santa del Perdón.

Domingo de Ramos lleno de luz, palmas y ramas de olivo portadas por niños, con una Borriquita que caminaba a los sones de las trompetas por la Castelar. Pronto llegan las 6 de la tarde, y uno de los momentos más esperados durante todo el año se produce: el cristo del Perdón cruza el portón de Santa María y comienza a sonar la primera marcha que la agrupación del mismo nombre le interpretará durante su estación de penitencia; se trata de un hecho histórico, donde la formación musical y la hermandad vuelven a fusionarse para llevar en sus melodías a Jesús portando la Cruz, donde la agrupación El Perdón vuelve “De Vuelta a Ti, Señor”.

Martes Santo en tierras en levantinas, Orihuela, donde un pueblo se vuelca para acompañar a sus imágenes en todas las calles del recorrido. Fervor y pasión al paso del Cristo del Calvario hasta bien finalizada la noche inundan un ambiente irrepetible cargado de sones alcazareños.

El agotamiento tras tantas horas tocando siguen sin poder parar a los casi 70 músicos que esta formación traslada a Socuéllamos para acompañar a la hermandad del Calvario, disfrutando de un inmenso recibimiento por parte de todos aquellos socuellaminos que apoyaron en todo momento a nuestra banda.

Y la semana continúa con otra nueva salida en nuestra agenda, esta vez por tierras andaluzas, concretamente en La Carolina. Allí nos esperaba una hermandad que mostró su plena confianza desde el primer momento y nos hizo sentir como en casa, un pueblo que no reprimía aplausos que animaban tanto a costaleros como a músicos y que hicieron que el Cristo de la Clemencia se mostrase en todo su esplendor a todos sus fieles. Simplemente, sin palabras.

Comida y pequeño descanso de apenas una hora para poder acompañar una vez más a nuestro Cautivo, ese que tantos años lleva junto a nosotros. Un año especial, con la primera marcha propia que dedica El Perdón a esta gran familia: “Cautivo de tu Merced”. Sin duda, emocionantes acordes tras sus pasos que sacaron las lágrimas a más de uno de los allí presentes.

Viernes Santo teñido de morado, con un pretil lleno de capuchinos y la imagen de nuestro Nazareno alzada por los portadores que nosotros ya no consideramos “portadores”, sino “amigos que ayudan a Jesús a caminar” por las calles alcazareñas.  Desde estas líneas queremos destacar un momento que no podemos describir, plasmado en imágenes y vídeos, al llegar tu agrupación frente a ti, dentro de la Iglesia, cara a cara tras horas y horas de penitencia. Gracias por dejarnos estar tan cerca de ti, Señor.

Y llegamos al culmen de nuestra temporada cofrade, cuando de nuevo al caer la noche suena la corneta para anunciar la salida del Huerto en la localidad vecina de Socuéllamos, mezclando sentimientos de alegría al disfrutar de la estación, y lágrimas tristes al ver que todo acaba… aunque solo durante un año.

Desde aquí queremos dar las gracias a todas esas hermandades que han confiado en nosotros, a todos los familiares que nos han acompañado, a aquellas personas ajenas y desconocidas que nos daban agua o nos ofrecían sus casas cuando lo necesitábamos y por supuesto, a todos los músicos que han visto reflejado el trabajo de TODO UN AÑO ENTERO. Tantas horas dedicadas a matizar las melodías, a pulir los sonidos, a trabajar cada redoble…

GRACIAS.

Junta directiva “El Perdón”

perdon logo

 

Deja un comentario

Archivado bajo Alcázar de San Juan

El Quijote de Andrei Markov

1-7gYF9en5IkIx2FXX1kwlXQ

Antelope Canyon, Utah, EE. UU.

Éste es un extracto de la larga carta que me remitió Andrei Markov, un hispanista ruso, presentándome su Quijote, un estimable proyecto de recreación de la obra de Cervantes usando todo el potencial del enfoque estadístico que permiten las nuevas tecnologías:

«A veces he pensado en un algoritmo que fuera capaz de extraer, de una obra ya terminada, anexos y corolarios que permitieran disfrutar de ella un poco más allá de donde el autor quiso detenerse.

¿Podría ser que un texto contuviese el germen de otros muchos, cercenados por causa del instinto o la voluntad del autor, y que solo fuera cuestión de encontrar la receta, el conjuro que desvelase esas otras maravillas?

Yo creo que sí. Visto bajo este prisma, yo imagino el texto original como un haz de luz que, tras tropezar en una de aquellas esferas tachonadas de minúsculos espejos, se desborda en combinaciones inagotables de nuevas ideas, aflorando asociaciones conceptuales y giros insospechados que sin duda latían en potencia y que sólo la paciente intervención del azar es capaz de desvelar.

¿Quién no recuerda al Pierre Menard de Borges, que trató de reescribir el Quijote palabra por palabra, sin copiarlo? La estrategia de Menard consistía en asimilar la experiencia vital de Cervantes en su propia vida, de modo que al final fuese inevitable recuperar, mediante una suerte de introspección mística, cada palabra original, anudada a la anterior y a la siguiente, como si el espíritu de la obra le hubiese impregnado igual que a su primer autor.

En mi opinión, que esconde una soterrada hostilidad a lo sagrado, el misticismo de Menard merecía réplica desde el extremo opuesto: la creación de todos los ciegos Quijotes que existen dentro del Quijote, el conjunto de potenciales frases que son muchas veces un sinsentido, sí, pero que comprende también aquellas otras que Cervantes fatalmente no pudo descubrir, constreñido como estaba por los límites biológicos de su naturaleza humana.

Un Quijote o infinitos Quijotes, ésa es la cuestión. Creer en un arbitrio divino, una determinación, como la cresta alpina que es el único camino posible entre abismos insondables, o liberarse de esa pesada trascendencia para abandonarse a los designios del azar, ese desierto cuyas rutas no están escritas y donde el destino y la inspiración se deciden de una forma liviana y caprichosa.

Éste era mi descabellado proyecto: crear al azar frases del Quijote a partir de todo el vocabulario que contiene el texto original, en la esperanza de descubrir, como un buscador de minerales preciosos, gemas valiosas que nadie, ni siquiera Cervantes, hubiera encontrado antes».


Seguía la carta de Markov con una prolija descripción matemática que no comprendí más que superficialmente: venía a decir que existía una forma de crear textos nuevos a partir de un texto inicial, una forma que combinaba aleatoriedad y verosimilitud sintáctica (más tarde supe que Markov hablaba de procesos estocásticos, también llamadas cadenas de Markov, y que el tal Markov era un matemático famoso, que de hecho era tío-abuelo suyo. Pero eso ya da para otra historia). Con su algoritmo, garantizaba que las frases generadas aparecían en el Quijote original, como mínimo en bloques de un número dado de palabras, número que él podía decidir a su arbitrio.

Un poco abrumado por la prolija descripción del hispanista ruso, pensé que no llegaría a entender completamente su proyecto sin verlo antes en acción. Por ello, al cabo de unos días trasladé el problema a un amigo programador, que desbrozó las especificaciones de Markov de las valoraciones místicas y desarrolló un primer boceto de lo que aquél había imaginado. El proyecto no cubre toda la plétora de matizaciones propuestas en la carta, pero aún así su esbozo, que queda a disposición del público en este enlace, da una idea de las pretensiones que albergaba su autor.


Recuerdo haber leído hace tiempo que un mono, tecleando a su arbitrio en una máquina de escribir (ya digo que fue hace tiempo), tenía alguna remota posibilidad de llegar a completar el texto de una obra maestra de la literatura. Cervantes, Shakespeare, Goethe…: no hay genio cuya obra no pueda reproducirse, tarde o temprano, dejando el descomunal trabajo de su composición en manos del azar.

De la misma manera, los mágicos contornos de Antelope Canyon podían haber sido imaginados por la mano maestra del pintor, y en ese caso atribuiríamos toda esa belleza a la inspiración del artista, pero he aquí que en esta ocasión la Naturaleza, gobernada por la ciega entropía del azar, se anticipó a aquél. Queda en el aire la pregunta de si la Naturaleza estuvo inspirada o, simplemente, como defiende Markov, el azar es un desierto cuyos caminos son todos igual de posibles, y por tanto llegar a la suma belleza no depende de otra cosa que de la simple casualidad.

La quijotesca idea de Markov viene a abundar en ese tipo de inspiración. Naturalmente, la entropía de un mono escritor es tan alta que la gesta resulta altamente improbable, pero ¿no es igualmente improbable salir ganador en un sorteo al azar, y aún así la gente sigue apostando, semana tras semana, esperando que esa improbabilidad se materialice? ¿Es menos digna de aprecio la infinita generación aleatoria de texto, esperando que uno de ellos sea de singular valor artístico, sólo porque no proporcione un rédito económico inmediato?

Una frase del Quijote de Andrei Markov

A modo de síntesis de todo lo anterior, he aquí una frase generada mediante el método del hispanista ruso. En este caso, el parámetro de verosimilitud se fijó en cuatro, lo que significa que el generador toma al azar una cadena de cuatro palabras del Quijote de Cervantes (los signos de puntuación se consideran también palabras) como semilla de la nueva frase aleatoria. Lo que hace luego es buscar a lo largo del Quijote todas las apariciones de ese bloque de cuatro palabras. De esas apariciones, elige una al azar y toma la palabra que aparece a continuación, añadiéndola a la frase en proceso de generación. A continuación vuelve a tomar las cuatro últimas palabras generadas y repite el proceso para buscar la siguente palabra.

Pero no nos distraigamos en preámbulos. Veamos la frase generada:

Paréceme, señor caballero andante, que no se le cayese la barba, con cuya caída quizá quedaran todos sin conseguir su buena intención; y, viendo que yo con feas y justas palabras respondía a las desvergüenzas de sus propósitos, dejó aparte los ruegos, de quien primero pensó aprovecharse, y comenzó a dar manotadas; porque corvetas —con perdón suyo— no las sabía hacer.

No sólo tiene un regusto cervantino, sino que parece que fuera una frase realmente extraída de la misma obra de Cervantes. Sin embargo lo que ha hecho Markov es superponer fragmentos de cinco frases distintas del Quijote, que se muestran a continuación, destacando en negrita la parte escogida de cada una de ellas:

  • «Paréceme, señor caballero andante, que vuestra merced ha profesado una de las más estrechas profesiones que hay en la tierra, y tengo para mí que aun la de los frailes cartujos no es tan estrecha».
  • Dijo en esto Sancho Panza a su amo:
    Mire vuestra merced
    , señor caballero andante, que no se le olvide lo que de la ínsula me tiene prometido; que yo la sabré gobernar, por grande que sea.
  • Estábase el barbero aún de rodillas, teniendo gran cuenta de disimular la risa y de que no se le cayese la barba, con cuya caída quizá quedaran todos sin conseguir su buena intención; y, viendo que ya el don estaba concedido y con la diligencia que don Quijote se alistaba para ir a cumplirle, se levantó y tomó de la otra mano a su señora, y entre los dos la subieron en la mula.
  • Pero, como suele decirse que un mal llama a otro, y que el fin de una desgracia suele ser principio de otra mayor, así me sucedió a mí, porque mi buen criado, hasta entonces fiel y seguro, así como me vio en esta soledad, incitado de su mesma bellaquería antes que de mi hermosura, quiso aprovecharse de la ocasión que, a su parecer, estos yermos le ofrecían; y, con poca vergüenza y menos temor de Dios ni respeto mío, me requirió de amores; y, viendo que yo con feas y justas palabras respondía a las desvergüenzas de sus propósitos, dejó aparte los ruegos, de quien primero pensó aprovecharse, y comenzó a usar de la fuerza.
  • Como Rocinante se vio libre, aunque él de suyo no era nada brioso, parece que se resintió, y comenzó a dar manotadas; porque corvetas -con perdón suyo- no las sabía hacer.

Como precisaba Markov en su texto, puede comprobarse que todas las palabras de las frases que crea este ingenio existen en el Quijote original, como mínimo consideradas de cuatro en cuatro.

En nuestra versión del Quijote de Andrei Markov se incluye la posibilidad de rastrear el origen de los grupos de palabras, tal como acabamos de hacer. Para ello, el lector debe seleccionar unas pocas palabras de la frase generada y pulsar en el botón Seleccionar texto y buscar. A continuación la página le mostrará todos aquellos párrafos donde el texto seleccionado aparece, y de esta forma el lector podrá rastrear el origen de la frase generada, fragmento a fragmento.

Para aquellos lectores alérgicos a la interactividad, en este otro enlace puede verse una de estas búsquedas ya completadas.


Tras ver plasmado el proyecto del Quijote de Andrei Markov en una aplicación real, perdí poco a poco mi interés en el mismo. Escribí al ruso comentándole que había montado parcialmente su aplicación y remitiéndole a la misma, pero no recibí respuesta y terminé dedicándome a otros proyectos, algunos de los cuales ya he presentado por aquí.

Puede que Markov haya abandonado su alucinado proyecto, puede que siga pensando en él y que haya llegado incluso a perfeccionarlo: lo único que sé de cierto es que periódicamente aparece en Twitter una frase de su Quijote, bajo el hashtag #Quijote #TomasFalsas, y quiero pensar que detrás de ellas está el incansable hispanista Andrei Markov, que sigue buscando las frases geniales que Cervantes no llegó a componer, esperando que una de ellas sea como esa gema que el garimpeiro espera extraer alguna vez, aunque sea sólo una vez en la vida, del lodo de la selva.

 imagen tuits
Artículo de Diego Buendía                                              https://medium.com/somos-enes/el-quijote-de-andrei-markov-cf600da99d21

Deja un comentario

Archivado bajo Alcázar de San Juan