Archivo diario: 17 mayo, 2017

Las aventuras de don Quijote en Sierra Morena (I)

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Esta es la portada de mi último trabajo que por fin ya está en la imprenta. Mientras que los cuidadosos impresores hacen su trabajo, voy a ir publicando en mi blog parte de él. Más cuando la presentación del libro no está ni cerrada en fecha ni en lugar. La tirada de la primera edición será muy pequeña, y como en Mi vecino Alonso yo mismo seré el editor. Conseguir que alguien crea en estos trabajos de investigación sobre el Quijote, instituciones o editores, es sencillamente imposible, y más si lo expuesto o las conclusiones no es lo académicamente aceptado.

En La venta cervantina de Sierra Morena y el lugar de don Quijote determino que esa venta a la que hace Cervantes llegar, después de ser molidos a palos por los yangüeses, a don Quijote y Sancho. Esta Venta de Juan Palomeque, en la ficción del Quijote, es la Venta del Alcalde cuando Cervantes dormía en ella en sus viajes a o desde Andalucía, y ahora, para los viajeros cervantinos del siglo XXI, es la Venta de la Inés. Punto de inicio de este trabajo.

Espero que disfruten leyendo este trabajo, tanto como yo haciéndolo.

INTRODUCCION

Del Quijote se ha escrito mucho, incluso desde antes de salir de la imprenta madrileña de Juan de la Cuesta en 1605 y 1615. Desde críticas y murmuraciones de sus colegas coetáneos, posiblemente porque intuían el alcance popular del Quijote, hasta la interpretación apasionada de cualquier profesional que ve en Cervantes a un experto en el especial conocimiento de su disciplina. Sin faltar autores dedicados a resaltar las contradicciones, errores o simples descuidos encontrados en el texto, e incluso hay quienes cuestionan el propio ingenio de Cervantes para su creación.

Geógrafos, astrónomos, físicos, médicos, psicólogos, psiquiatras, historiadores, botánicos, filólogos, teólogos, músicos, economistas, jueces, abogados, fiscales, etc.,  reconocen en Cervantes amplios conocimientos. Y sin embargo, hasta hoy, no tenemos de Cervantes rastro evidente de su paso por alguna universidad española, ni europea. ¿Es tan complejo y erudito el Quijote como tantos han afirmado? ¿Contempla tantas disciplinas en grado tan alto de conocimiento? Mi respuesta a estas dos interrogantes es: no. El Quijote es una obra genialmente sencilla, escrita para todos. Esta sencillez la ha hecho tan dinámica y actual.

Cervantes crea en el Quijote una nueva técnica narrativa, diferente a la empleada en las novelas de autores anteriores a él. Sabe lo que desea transmitir a sus lectores y lo hace de forma sencilla, cercana y creíble. Lejos de fantásticas aventuras en reinos de fábula, con caballeros inmortales y  doncellas de eterna belleza y juventud, utiliza en su narración lugares, caminos, parajes, construcciones, enseres y personas normales. Retrata con palabras a  hombres y mujeres corrientes, los relatos y sucesos de su tiempo, la política y su sociedad. Y con genial ambigüedad los encanta o desencanta para amoldarlos a la historia del hidalgo manchego. Incluso los personajes que intervienen en el Quijotepudieron ser reales, con sus virtudes y sus vicios, a los que conoció en algún lugar, o de los que escuchó murmurar en alguna venta junto a la lumbre en boca de unos o de otros. Con esta técnica narrativa,  tan sencilla, pero tan novedosa en su tiempo, acerca la historia del Caballero de la Triste Figura a los lectores, que también conocen las mismas situaciones humanas y sociales que está describiendo, haciendo del Quijote el mayor vínculo entre la literatura y la vida misma.

Cervantes no tuvo ninguna intención especial en describir la Geografía Física y Humana de la Mancha ni de transmitir su conocimiento histórico en el Quijote, aunque recurra a ambas ciencias, Geografía e Historia, para crear su novela. Para los filólogos este realismo geográfico e histórico no tiene ninguna  importancia en la obra, considerándolo como un simple recurso literario de Cervantes. Sin embargo, en Sierra Morena, espacio geográfico real, por uno de los caminos más importantes que la atraviesa, ocurren unos hechos históricos coetáneos a Cervantes, que han quedado interrelacionados, en el mismo espacio y camino, en las aventuras del famoso caballero manchego y su fiel, y amigo, escudero.

En La venta cervantina de Sierra Morena y el lugar de don Quijote (Román Alhambra, 2012), se identifica la venta adonde don Quijote y Sancho Panza llegan molidos y quebrantados, por los palos de los arrieros yangüeses, y en la que transcurren tantos capítulos de la primera parte del Quijote. Esta venta, conocida en tiempos de Cervantes como la Venta del Alcalde, es la actual Venta de la Inés. Entre sus paredes acontecen muchas aventuras y se intercalan cuentos e historias. Desde esta venta, pasada la primera noche, no sin sobresaltos y más golpes, se dirigen hacia el interior de Sierra Morena por el antiguo Camino de Toledo a Sevilla, conocido como Camino de la Plata, en busca de más aventuras. Y las encuentran.

Cervantes conoce este camino real y particularmente esta venta, una de las principales de aquella época, desde la que se afrontaba el paso de Castilla a Andalucía por medio de Sierra Morena. Como señala Jesús Sánchez Sánchez, en Itinerarios manchegos de Miguel de Cervantes,  este camino era el más fácil y frecuentado de los cuatro que en aquella época había para atravesar Sierra Morena. Especialmente para llegar hasta Sevilla, destino de algunos de los personajes descritos en esta parte de la novela, como el oidor que llevaba destino a México, el mismo  Andresillo, repuesto ya de las muchas heridas propinadas por su amo, o destino ficticio del cura y el barbero, en la respuesta del cura a don Quijote, para justificar su estancia en aquella venta, y que así no sospechase nada de la verdadera intención de ambos, que no era otra que llevarle de regreso a casa:

 “A eso yo responderé con brevedad –respondió el cura-; porque sabrá vuestra merced, señor don Quijote, que yo y maese Nicolás, nuestro amigo y nuestro barbero, íbamos a Sevilla a cobrar cierto dinero que un pariente mío que ha muchos años que pasó a Indias me había enviado,…” (I, 29).

El sentido contrario de este camino, Toledo y León, también es nombrado como el destino que llevaba el Capitán cautivo para ir a visitar a su padre a León, en compañía de Zoraida, o la dirección que llevaban los jinetes que adelantaban a la carreta de bueyes con don Quijote sobre ella, camino a casa desde la venta, siendo el señor de ellos el canónigo de Toledo.  

Muchos viajes de ida y vuelta sobre una cabalgadura por este camino y parajes de Sierra Morena, viendo a muchas personas en la misma dirección y en la contraria. Imágenes observadas por Cervantes con parsimonia, al paso lento de su mula, que conservó en su privilegiada memoria y casi al final de su vida recurre a ellas, especialmente en las Novelas Ejemplares y en el Quijote.

Tomando como referencia geográfica la Venta de la Inés, podemos recorrer esta frontera natural, Sierra Morena, por el Camino de la Plata en busca de otro paraje vinculado con la geografía humana de la zona, hoy desaparecido, y que es también otra referencia evidente para seguir las andanzas de don Quijote y Sancho por ella: el batán. Artilugio hidráulico que les causó ” aquel horrísono y para ellos espantable ruido, que tan suspensos y medrosos toda la noche los había tenido”. Aventura que al leerla nos causa ternura de ver al escudero miedoso abrazado a las piernas de su amo, durante horas, en medio de la noche y a su vez risa, por culpa de sus tripas.

Con la localización documental y física de este batán, y su relación geográfica con el resto de aventuras y las singularidades topográficas de la zona, estaremos viajando con Miguel de Cervantes, y sus personajes, cuatro siglos después, siendo lectores y espectadores a la vez en un espacio geográfico y humano real.

EL BATAN CERVANTINO DE SIERRA MORENA

En el Tesoro de la lengua castellana, o española (Covarrubias, 1611) tenemos una descripción de este artilugio hidráulico:

“Cierta máquina ordinaria de unos mazos de madera mui gruesos, que mueve una rueda con el agua, y estos hieren a veces en un pilón donde batanan y golpean los paños para que fe limpien del azeite, y fe incorporen y tupan”

El batán es un ingenio mecánico-hidráulico usado para limpiar el tejido de lana de las impurezas incorporadas en los procesos de manufacturación, como motas, pajillas y cardillos, el polvo y la grasa natural de la propia lana, así como enfurtir o dar resistencia al propio tejido. A través de la fuerza de la corriente del agua de un río, canal o arroyo, transmitida por una rueda hidráulica vertical, similar a las aceñas o molinos harineros de río, a unos ejes dotados de varias levas, estas levantan unos mazos de madera que caen por su peso, golpeando los paños de lana en una cubeta o pila de madera a la que se le ha agregado jabones y gredas naturales. Estos batanes ya se usaban desde el Medievo en toda Europa y estuvieron en uso en España hasta el siglo XX.

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En Los veintiún libros de los Ingenios y Máquinas, atribuidos al ingeniero aragonés Pedro Juan de Lastanosa, obra manuscrita del siglo XVI del que se conserva una copia del original, realizada en el siglo XVII, en el Libro 13, de los molinos, batanes y de aceite, y de diversos géneros de artificios de la misma calidad para sacar aguas para hacer alumbres y salitres, y lavar lanas y paños, encontramos, además de un magnífico plano de un batán, la descripción detallada de sus elementos y los materiales para su construcción:

“La canal que trae el agua a la rueda es A. la rueda es B. las palas es C. el arbol de la rueda es D. y en ello va asentados dos levadores que es E.E. los cuales levadores levantan los mazos en la parte baxa que es F.F. en los mazos debaxo del mismo mazo que es del mango del que sale afuera algún tanto que tengan lagartos levadores de topar en ellos y conviene tener advertencia que no vayan rastrando los mazos por la pila ni al entrar ni al salir por causa que rompería el paño tocando en firme… los mazos son O.P. conviene que ellos sean de largo ocho palmos de madera de encina y todo lo demás de muy buena madera” 

La Venta de la Inés y este tramo del Camino de la Plata, atravesando Sierra Morena, en la época de Cervantes estaban en el término municipal de Almodóvar del Campo. La villa de Almodóvar del Campo, en las respuestas exigidas en las Relaciones Topográficasmandadas hacer por el rey Felipe II en 1575, declara tener algunos batanes, aunque estos  son propiedad de vecinos de otras villas:

“22. Como quiera que según dicho es en este nuestro término no haya ríos caudalosos no hay molinos ni aceñas en todo él más que en un río pequeño que llaman el rio Muelas; hay algunos molinos y batanes de vecinos de Pedroches y Torre Campo, lugares de la cibdad de Córdoba, en cuya juridiccion confina la de esta villa de la cual el dicho rio Muelas dista siete leguas poco más o menos.”

En 1751, en el Catastro de Ensenada, esta misma villa de Almodóvar del Campo, declara con mucha precisión el número de molinos harineros y batanes que tiene en su término, así como su ubicación, propietario y las rentas anuales de cada uno de ellos. Esta es parte de la relación de sus artilugios mecánicos:

“17. A la décima séptima dijeron que en el término de esta villa y Rio de Muelas, o Ribera de Casillas hay los molinos y batanes siguientes. Un molino harinero de cubo, y una piedra que pertenece a Alonso Ramírez vecino y escribano de ayuntamiento de la villa de Torremilano, una de las siete de los Pedroches de Córdoba, y se puede regular su utilidad cada año, en setecientos reales. Un batán que pertenece al mismo, y su utilidad se puede regular cada año en setecientos reales… “

En este Río Muelas o Ribera de Casillas se relacionan en total catorce molinos harineros, uno de ellos arruinado, y tres batanes. Sus  propietarios son de los lugares de Torremilano, Pedroches, Fuente Obejuna, Pozoblanco y Villanueva. También se relacionan dos molinos harineros en el Arroyo Gelices, uno en el Río Tablillas, uno en el Río Moro y otro más en el Río de la Vega.

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De los trabajos topográficos necesarios para la realización de la primera edición del Mapa Topográfico Nacional (MTN) de 1870 se conservan las Minutas cartográficas firmadas por los topógrafos en Córdoba en 1887, y que formaron parte de los planos 835-BRAZATORTAS Y 860-FUENCALIENTE, publicados en 1889 y 1893 por la Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico, quedando cartografiados estos tres batanes, además de los molinos harineros. Por cercanía al Camino de la Plata, camino real de Toledo a Sevilla, por el que iban don Quijote y Sancho Panza, estos batanes ubicados en el Arroyo de la Ribera se llamaban: Navarrillo, Los Canos y Las Monjas.

El Batán del Navarrillo, en a la desembocadura del Arroyo del Navarrillo con el Arroyo de la Ribera, junto al Camino de San Benito y cercano al Camino de la Plata, es el batán al que Cervantes hace llegar esa noche a don Quijote y Sancho Panza. Tiene como característica especial que es el mayor de los tres batanes, con unas rentas en la mitad del siglo XVIII de 700 reales, mientras que los otros dos batanes tienen unas rentas de 150 y 270 reales. Esto es debido a la mayor cantidad de mazos con los que estaba construido. Los molinos harineros instalados en la misma zona tienen una renta media de 800 reales, a excepción del molino del mismo propietario del Batán del Navarrillo que rentaba otros 700 reales.

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Guiado por el personal de la finca de La Garganta, y siguiendo la representación cartográfica de los mapas MTN50-0835-1889-Brazatortas,  MTN50-0860-1893-Fuencaliente y la Minuta cartográfica 130066-1887- Almodóvar del Campo,  localizamos el lugar exacto donde se encontraba el Batán del Navarrillo, junto al viejo Camino a San Benito. Solo quedan unos pocos restos de las tejas de lo que fue este antiguo y conocido batán, en la orilla del Arroyo del Navarrillo.

Luis Miguel Román Alhambra

ALCÁZAR LUGAR DE DON QUIJOTE https://alcazarlugardedonquijote.wordpress.com/2017/05/17/las-aventuras-de-don-quijote-en-sierra-morena-i/

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