Cervantes

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Villanueva de los Infantes no es el lugar de don Quijote

Cuatrocientos años después de que don Miguel de Cervantes publicara en Madrid la primera parte de El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, aprovechando sin duda la publicidad que esta conmemoración iba a suponer, un equipo de la Universidad Complutense de Madrid publica en 2005 bajo el título: “El lugar de la Mancha es… El Quijote como un sistema de distancias/tiempos”, un estudio en el que determinan que el lugar de don Quijote es Villanueva de los Infantes. 

Detalle de la placa homenaje de Villanueva de los Infantes al equipo de la UCM

El equipo de la UCM propone hacer el descubrimiento, siguiendo exhaustivamente un sistema científico, con unas reglas, que como veremos más adelante, las incumplen con el solo objetivo de adecuarlas a sus pretensiones. 

Este sistema científico, como además nos lo recuerda don Francisco Parra Luna coordinador del estudio, en el capítulo: Sobre el “lugar de la Mancha” en el Quijote: una hipótesis científica, publicado en El espacio geográfico del Quijote en Castilla-La Mancha, editado por la Universidad de Castilla-La Mancha  en 2006, cuenta con las siguientes reglas, “que no conviene ignorar”, según él:

La primera consiste en la obligación de tomar la totalidad de los factores que puedan explicar el fenómeno o hecho que se desea comprender, y muy prudente será la decisión de no olvidar ninguna de las variables que componen esta totalidad epistemológica salvo que nos expongamos a ofrecer una explicación espúrea y que pueda argumentarse que no se ha tenido en cuenta tal o cual factor o circunstancia…” 

También nos determinan el “modus operandi” seguido por el equipo, de “rigurosidad extrema evitando las meras elucubraciones hipotéticas” y de “búsqueda sólo y exclusivamente de la verdad literaria”, fundamentando el estudio en once hipótesis de trabajo. En una de ellas, la tercera, proponen:

“1) Prevalecerá lo concreto sobre lo abstracto o lo cuantitativo sobre lo cualitativo; por ejemplo, cuando se diga que un sitio esta “cerca” o “lejos”, pero también se concrete el tiempo de tardanza en llegar o las leguas que dista, prevalecerán las cifras concretas sobre los adverbios o adjetivos correspondiente.

2) Prevalecerá lo último citado en el texto sobre lo anterior…” 

Si bien a la hora de acometer este tipo de trabajo, con el primer punto tenemos que estar todos de acuerdo, no podemos compartir la segunda regla, ya que, tanto valor tiene lo expresado por Cervantes en una parte de la obra como en otra, aún con sus posibles contradicciones. Esta segunda regla, muy estudiada por ellos, tiene la sola finalidad de minimizar en lo posible, incluso eliminar, la importancia de la distancia del lugar de don Quijote con respecto a El Toboso y al lugar donde se encontraban los famosos molinos de viento. Así nos lo quiere justificar el Sr. Parra:

“Se producen así contradicciones, como la de situar el “lugar de la Mancha” muy cerca de El Toboso al tiempo que don Quijote y Sancho tardan en llegar desde su pueblo dos días y una noche (Cap. VIII, 2P, pág 694), que quizás cabría resolverlas (hipótesis segunda), tomando como válidas las posiciones finales en el tiempo novelístico que marca Cervantes, es decir, situar definitivamente El Toboso a esa distancia de dos jornadas y media desde su lugar. Otra de las contradicciones más notables se produce con motivo de la segunda salida de don Quijote, ya que resulta prácticamente imposible que se cumplan las dos siguientes condiciones descritas por Cervantes: a) que salga de un pueblo del Campo de Montiel en dirección a Puerto Lápice, y que a poco de salir se encuentren con treinta o cuarenta molinos de viento (para lo cual es necesario desviarse hacia el norte –Campo de Criptana- de manera importante); y b) encontrase de frente (yendo desde Campo de Criptana hacia Puerto Lápice) con la comitiva del Vizcaíno que viaja hacia Sevilla, o de norte a sur.” 

La variable de los molinos de viento, ya ni aparece en su revisión de su estudio publicado en el 2009, dentro de “El enigma resuelto del Quijote. Un debate sobre el lugar de la Mancha”. Parece que les incomoda, que don Quijote saliendo en mitad de la noche de su lugar, se encuentre al amanecer con los famosos y universales molinos de viento. Muy poco tiempo, y por lo tanto muy poco espacio recorrido por don Quijote y Sancho, entre su enigmático lugar y estos “gigantes”, que por mucho que los han buscado alrededor de Villanueva de los Infantes, no los han encontrado, ya que estos estaban, y parte de aquellos molinos construidos en el siglo XVI siguen estando, en Campo de Criptana. 

Y esta es la justificación científica para eliminar esta importantísima variable, ya que esta resulta determinante para ubicar en el mapa manchego el lugar de don Quijote, pero muy lejos de sus pretensiones:

“Por ejemplo, se ha eliminado la variable “Molinos de viento” porque ninguna ruta pasaría por Campo de Criptana, único sitio donde podían encontrarse treinta o cuarenta molinos de viento juntos, y no resultaría por lo tanto una variable discriminante.” (El enigma resuelto del Quijote. Cap 7. Villanueva de los Infantes. Doblemente revisado. Equipo UCM*) 

Pero, no solo quieren olvidarse en su estudio científico de la batalla con los molinos de viento, también lo hacen con: 

1.- La venta donde es armado caballero don Quijote. Esta venta, que recordemos está a una jornada larga y exhausta del lugar de don Quijote, se encuentra junto a un encinar, donde un vecino de Quintanar azota a Andrés, el  pastorcillo de su ganado, y ante la solicitud de don Quijote, dice marchar con él  para pagarle: “…y hacedme placer de veniros conmigo; que yo juro por todas las órdenes que de caballerías hay en el mundo de pagaros, como tengo dicho, un real sobre otro, y aun sahumados” (I P, Cap IV).

2.- El camino de Toledo a Murcia. Don Quijote después de creer liberado y pagado Andrés por su amo, Juan Haldudo el vecino de Quintanar, sigue su camino a su casa, y llegado a un cruce de caminos “soltó la rienda a Rocinante, dejando a la voluntad del rocín la suya, el cual siguió su primer intento, que fue el irse camino de su caballeriza.

Y habiendo andado como dos millas, descubrió don Quijote un grande tropel de gente, que, como después se supo, eran unos mercaderes toledanos que iban a comprar seda a Murcia” (I P, Cap IV)

Don Quijote se dirigía a su casa por el mismo camino, pero en dirección contraria, que desde Toledo llevaban los mercaderes a Murcia. Seguro que el equipo de la UCM, habrán tratado de hacer mil rutas para ir de Toledo a Murcia, pero en el siglo XVI este camino no pasaba por Villanueva de los Infantes.

Y el lugar de don Quijote estaba en el camino de Toledo a Murcia, porque, para hacer que don Quijote regresara conforme a casa, desde Sierra Morena, el cura y el barbero, con la ayuda de Dorotea, le convencen para que se comprometa a ayudar a la fingida princesa Micomicona, y después de pasar por su lugar, desde allí dirigirse hacia el puerto de Cartagena (Murcia) para embarcarse a tan lejano reino:

-¿Hacia qué reino quiere guiar vuestra señoría? ¿Es, por ventura, hacia el de Micomicón? Que sí debe de ser, o yo sé poco de reinos.

Ella, que estaba bien en todo, entendió que había de responder que sí, y así, dijo:

-Sí, señor: hacia ese reino es mi camino.

-Si así es –dijo el cura-, por la mitad de mi pueblo hemos de pasar y de allí tomará vuestra merced la derrota de Cartagena, donde se podrá embarcar con buena ventura;… (I P, Cap XXIX). 

3.- Tembleque y Quintanar. Dos lugares nombrados literalmente por Cervantes y muy relacionados con el lugar de don Quijote. A Tembleque va Sancho Panza desde su lugar a segar como jornalero, como así le dice a la duquesa durante el relato de un cuento: “que yo no me hallé presente que había ido por aquel tiempo a segar a Tembleque” (II P, Cap XXXI). Y Quintanar, que además de ser el lugar de Juan Haldudo, es a donde el bachiller Sansón Carrasco va a comprar dos perros pastores para que hicieran compañía a don Quijote y Sancho en su nuevo oficio de pastores, a su regreso de Barcelona: “… y que ya tenía comprados de su propio dinero dos famosos perros para guardar el ganado, el uno llamado Barcino, y el otro Butrón, que se los había vendido un ganadero del Quintanar” (II P, Cap LXXIV).

Dos lugares muy concretos, y que debían de estar cerca del lugar de don Quijote y Sancho, pero que era difícil justificar su relación geográfica con Villanueva de los Infantes. 

Reglas, que ellos mismos imponen en su estudio científico, y que solo por su interés, no cumplen:

“…obligación de tomar la totalidad de los factores que puedan explicar el fenómeno o hecho que se desea comprender…,”

“Prevalecerá lo concreto sobre lo abstracto o lo cuantitativo sobre lo cualitativo…”. 

¡Treinta o cuarenta molinos de viento a muy pocos kilómetros del lugar de don Quijote, no es una variable discriminante!. ¡No es concreto! ¡No es cuantitativo el dato! 

La venta donde es armado caballero, a una jornada larga de su lugar, saliendo hacia el este. ¡No es un factor a tener en cuenta, ni siquiera para tratar de localizarla entre las existentes en la época! 

El camino de Toledo a Murcia que pasaba por su lugar y que de vuelta a casa desde la venta se encuentra de frente con los mercaderes toledanos. ¡No es concreto ni un factor a tener en cuenta! 

Tembleque y Quintanar, lugares tan cercanos y conocidos por nuestros protagonistas don Quijote y Sancho ¡No son lugares concretos, que nos puedan ayudar a encontrar el lugar de nuestros universales manchegos! 

Así pues, si no se han tenido en cuenta todas las posibles variables evidentes reflejadas en la obra por Cervantes, ¿qué puntos de referencia ha tomado el equipo de la UCM, para determinar científicamente que el lugar de don Quijote es Villanueva de los Infantes? 

En el capítulo Los cuatro puntos cardinales del “lugar de la Mancha” en el Quijote, de El enigma resuelto del Quijote. Un debate sobre el lugar de la Mancha, dos integrantes del equipo multidisciplinar, don Francisco Parra y don Juan Pedro Garrido, nos redefinen estos cuatro puntos de referencia para situar el lugar de don Quijote en el mapa de La Mancha. Estos puntos son:

  1. Puerto Lápice
  2.  El punto “P” o zona de penitencia de don Quijote en Sierra Morena y la venta donde es manteado Sancho, llamada por el equipo de la UCM “Venta Maritornes”.
  3. El Toboso.
  4. El sitio donde se encuentran con don Alvaro Tarfe, llamado por el equipo “punto Tarfe”. 
Detalle de la placa homenaje de Villanueva de los Infantes al equipo de la UCM

Para determinar el espacio que separa estos puntos con respecto al lugar de don Quijote, toman como velocidad media de Rocinante, la de 31  Km./jornada de 10 horas, ó3,1 Km./hora, la mitad de un caballo normal, como así nos  describe Cervantes a Rocinante en la obra, y en la que podemos estar más o menos de acuerdo

Y así, desarrolla el equipo de la UCM estos “puntos cardinales”:

1. Puerto Lápice.

Toman Puerto Lápice como referencia al lugar de don Quijote, por el tiempo que tardan en divisarlo, y según ellos hasta llegar a dos kilómetros antes de llegar a este lugar poco habitado en la época, formado por una venta y algunas casas de labradores. Después de varias opciones de cálculo, resumen así:

Pero quizás la forma más directa, válida y hasta menos complicada de estimar la distancia recorrida consiste en estimar que durante ambos días (más la noche desde la 1 hasta las 6,30 = 5,5 x 3,1 = 17), recorrieron un par de kilómetros menos de los 31, o sea 29; y que el punto de llegada (la choza de cabreros) estaría situado a unos dos kilómetros al sur de Puerto Lápice y en el camino real que se dirigía a Andalucía. En resumen, el recorrido desde su lugar hasta esos dos kilómetros antes de llegar a Puerto Lápice, tendría una distancia aproximada pero lógica de 17,0 + 29 + 29 = 75 km. 

El equipo de la UCM, estima que tardan desde su lugar a casi llegar a  Puerto Lápice, casi dos días completos y casi una noche entera.

 Así nos describe Cervantes esta segunda salida de don Quijote, ahora ya acompañado por Sancho Panza, como escudero, entre los capítulos VII y VIII de la primera parte:

“…una noche se salieron del lugar sin que persona los viese; en la cual caminaron tanto, que al amanecer se tuvieron por seguros de que no los hallarían aunque los buscasen.

Iba Sancho Panza sobre su jumento como un patriarca, con sus alforjas y su bota, y con mucho deseo de verse ya gobernador de la ínsula que su amo le había prometido. Acertó don Quijote a tomar la misma derrota y camino que el que él había tomado en su primer viaje, que fue por el campo de Montiel, por el cual caminaba con menos pesadumbre que la vez pasada, porque, por ser la hora de la mañana y herirles a soslayo, los rayos del sol no les fatigaban…

…En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo…

… Y, ayudándole a levantar, tornó a subir sobre Rocinante, que medio despaldado estaba. Y, hablando en la pasada aventura, siguieron el camino del Puerto Lápice, porque allí decía don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser lugar muy pasajero; …

…Díjole Sancho que mirase que era hora de comer. Respondióle su amo que por entonces no le hacía menester; que comiese él cuando se le antojase. …

… En resolución, aquella noche la pasaron entre unos árboles

…Tornaron a su comenzado camino del Puerto Lápice, y a obra de las tres del día le descubrieron. 

Poco después se produce el encuentro con los dos frailes de San Benito que iban de viaje a Sevilla junto a una señora vizcaína, aventura de la que salen amo y escudero mal parados. Don Quijote y Sancho abandonan el camino que llevaban hacia Puerto Lápice, entrando en un bosque: “Agradecióselo mucho Sancho,y, besándole otra vez la mano y la falda de la loriga, le ayudó a subir sobre Rocinante; y él subió sobre su asno y comenzó a seguir a su señor, que, a paso tirado, sin despedirse ni hablar más con las del coche, se entró por un bosque que allí junto estaba.” (I P, Cap X) 

Comen de lo poco que llevaban en las alforjas y al final del día llegan a una choza de cabreros, donde pasan la noche. La dirección que siguen don Quijote y Sancho después de esta aventura con los frailes y el vizcaíno, hasta llegar la noche nos la oculta Cervantes, pero no están en ningún camino, sino que siguen por el bosque, ya que después de haber cenado con los pastores, llegó a la majada un mozo que sabía tocar el rabel: “…De esa manera, Antonio, bien podrás hacernos placer de cantar un poco, porque vea este señor huésped que tenemos quien también por los montes y selvas hay quien sepa de música”. 

Para el equipo de la UCM, don Quijote y Sancho salen de su lugar hacia Puerto Lápice, casi llegando a él, estando separados75 Km. Distancia que les interesa, y mucho, para su estudio.

Pero según lo escrito por Cervantes, no es así. Don Quijote y Sancho salen de su pueblo en medio de la noche, al ser verano en aquella época, esperarían a que todos sus vecinos durmieran para así no ser vistos, y salen del pueblo en la misma dirección que en la primera salida de don Quijote, “…Acertó don Quijote a tomar la misma derrota y camino que el que él había tomado en su primer viaje…”, pero no hacia Puerto Lápice, sino hacia la venta donde es armado caballero:

 “Autores hay que dicen que la primera aventura que le avino fue la del Puerto Lápice; otros dicen que la de los molinos de viento; pero lo que yo he podido averiguar en este caso, y lo he hallado escrito en los anales de la Mancha, es que él anduvo todo aquel día, y, al anochecer, su rocín y él se hallaron cansados y muertos de hambre; y que mirando a todas partes por ver si descubriría algún castillo o alguna majada de pastores donde recogerse y adonde pudiese remediar su mucha hambre y necesidad, vio, no lejos del camino por donde iba, una venta, …” 

Y como nos indica Cervantes, la venta donde es armado caballero don Quijote no está muy lejos de Quintanar, zona de La Mancha a tener en cuenta. Pero al amanecer “descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo…”, contra los que creyendo que eran gigantes don Quijote les arremete con su lanza, cayendo al suelo junto a Rocinante. Y es aquí, cuando don Quijote toma la decisión de ir a Puerto Lápice: “Y, hablando en la pasada aventura, siguieron el camino del Puerto Lápice, porque allí decía don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser lugar muy pasajero; …” 

Este lugar con tantos molinos de viento en aquella época, no es otro que Campo de Criptana. Aunque, no es nombrado por Cervantes, de los lugares de La Mancha que en aquella época tenían molinos, solo, Campo de Criptana cumple con las condiciones de albergar en sus cerros muchos molinos, como ya está demostrado.

Por lo tanto, Puerto Lápice y las referencias desde este punto para marcar desde él, el lugar de don Quijote, desarrollado por el equipo de la UCM es totalmente erróneo.

2.    El punto “P” o zona de penitencia de don Quijote en Sierra Morena y la venta donde es manteado Sancho, llamada por el equipo de la UCM “Venta Maritornes”.

El objetivo de este punto por parte del equipo de la UCM, es definir la venta donde es manteado Sancho Panza y donde transcurren muchos de los capítulos de la primera parte del Quijote, y desde donde es trasladado don Quijote a su lugar.

Localizan el punto de penitencia de don Quijote “en algún sitio al sur de entre Solana del Pino y San Lorenzo de Calatrava (Ciudad Real), muy posiblemente y como se ha dicho, no lejos de la cabecera del embalse del Jándula, …” . Y las dos leguas y tres cuartos que separan este punto de la venta buscada, unos 16,5 km, hacen que sean 46-47 km, para llevarnos a situar la “Venta de Maritornes”, como señalan ellos “en pura lógica, que se aproxima a lo matemático, que la venta Maritornes debe estar situada en una zona cercana a la actual Venta de Cárdenas (concretándose forzosamente en la Venta La Hiruela, muy activa en la recepción de viajeros Centro-Andalucía en la época), ya que cualquier otra situación demasiado alejada de dicha venta no concordaría con las coordenadas señaladas por Cervantes”.

Ya, solo les quedaba tomar lo dicho por el cura a don Fernando en la misma venta “No está más de dos jornadas de aquí”, refiriéndose al lugar de don Quijote para hacer sus cálculos de “2 días x 31 Km./día = 62 Km.”: Villanueva de los Infantes.

Sin embargo, aunque lo intentan, no pueden borrar del mapa un camino que partiendo de Almodóvar del Campo atravesaba todo el valle de Alcudia, para adentrarse en Sierra Morena, y desde allí continuar hacia Sevilla. Esto nos dicen el equipo de la UCM: Una venta Maritornes situada en el camino real del valle de Alcudia no estaría nunca a dos jornadas de ningún pueblo situado en el Campo de Montiel, en particular por lo abrupto del terreno”.

¡Cuanto empeño en borrar de la mente de los lectores este camino!

Pero veamos lo que realmente nos dice Cervantes en El Quijote:

Después de la primera noche pasada en la venta, donde recordemos, fueron nuevamente molidos a golpes por el arriero, el ventero, el cuadrillero de la Santa Hermandad, y también inconscientemente por Maritornes, don Quijote y Sancho siguen su camino. Después de la aventura con los ganados de ovejas, y por el mismo camino, ya de noche, se encuentran con un cortejo fúnebre que trasladaba el cuerpo de un difunto a Segovia, y después de malherir don Quijote a uno de los integrantes del cortejo, saliendo corriendo los demás por miedo a verse en el mismo estado que su compañero, se hacen con parte de la comida de aquellos “encamisados” y se internan por la sierra donde cenan y en busca de agua llegan a unos batanes, que confundidos por su ruido y por la oscuridad, hacen pasar a amo y escudero en vela toda la noche. Por la mañana, descubierto cuál era el origen de aquellos golpes fantasmagóricos, no sin cierta sonrisa de ambos, continuarán por el mismo camino real para encontrarse con el barbero al que don Quijote arrebata su bacía, convirtiéndola desde entonces en el más famoso yelmo jamás escrito, el yelmo de Mambrino.

Tras la liberación de los doce galeotes, y por miedo a que poco después de saberse el hecho fueran perseguidos por la Santa Hermandad, abandonan el camino real y se internan en una zona de Sierra Morena, donde encuentran a Cardenio “El Roto”, y a un cabrero. Cervantes nos deja ahora si, una referencia concreta y determinante del punto en que se encuentran en ese momento, con respecto a uno de los lugares definidos en la obra, Almodóvar del Campo. El cabrero en conversación con don Quijote y Sancho, les cuenta cómo querían ayudar a Cardenio, en su extraña enfermedad:

“Y en verdad os digo, señores –prosiguió el cabrero-, que ayer determinamos yo y cuatro zagales, los dos criados y los dos amigos míos, de buscarle hasta tanto que le hallemos, y, después de hallado, ya por fuerza, ya por grado, le hemos de llevar a la villa de Almodóvar, que está de aquí ocho leguas,…” (I p, Cap XXIII).

Ocho leguas de distancia, separa el lugar de encuentro con el cabrero y El Roto. Y poco más adentro, se encuentra el lugar de penitencia de don Quijote. Este lugar de penitencia se encontraba a menos de tres cuartos de legua, del camino real.

Y es también Cervantes quien nos da esta distancia entre el camino real y el punto de penitencia pasando por el lugar de encuentro con Cardenio y el cabrero. Es cuando Dorotea, en el papel de princesa Micomicona y el barbero disfrazado para no ser reconocido por don Quijote, vuelven a adentrarse en la sierra en busca de don Quijote, guiados por Sancho. El cura y Cardenio se quedan junto al camino a la espera. Entre todos habían urdido un engaño para hacer a don Quijote desistir de su penitencia, y así, poder llevarlo de vuelta a casa:

“ Tres cuartos de legua habrían andado, cuando descubrieron a don Quijote entre unas intrincadas peñas,” (I P, Cap XXIX). 

En el plano siguiente podemos ver los caminos que atravesaban Sierra Morena desde Castilla a Andalucía, y trazado dos círculos desde Almodóvar del Campo a50 km, poco más de ocho leguas, y a25 km, la mitad. El punto del camino, desde donde don Quijote y Sancho lo abandonan para adentrarse en lo abrupto de la sierra, y por donde tras andar penosamente tres cuartos de legua llegan al lugar de penitencia elegido por don Quijote, conociendo poco antes al Roto y al cabrero, solo puede estar en el camino de Almodóvar del Campo a Adamuz o en el de Mestanza a Fuencaliente. Teniendo en cuenta que en aquella época, solo el camino de Almodóvar del Campo, contaba con ventas que pudieran albergar tanto a don Quijote y a Sancho, como a los demás personajes descritos por Cervantes, la venta cervantina estaba en este camino. Muy largo de la marcada por el equipo de la UCM.

 

Nuevamente el equipo de la UCM, ha tratado de adecuar lo escrito por Cervantes a su interés, no teniendo para nada en cuenta, que Cervantes determina el tiempo que realmente tardan en llegar desde la venta cervantina al lugar de don Quijote, pero sobre una carreta de bueyes, que en aquellos llanos caminos manchegos recorrían unas cuatro leguas al día :

“El boyero unció sus bueyes y acomodó a don Quijote sobre un haz de heno, y con su acostumbrada flema siguió el camino que el cura quiso, y a cabo de seis días llegaron a la aldea de don Quijote, adonde entraron en la mitad del día, que acertó a ser domingo, y la gente estaba toda en la plaza, por mitad de la cual atravesó el carro de don Quijote”. (I P, Cap LII).

3. El Toboso.

El equipo de la UCM estima que el lugar de don Quijote está a una distancia de86,8 Km. de El Toboso, el lugar de Dulcinea. ¡Sí, a casi90 Km.!

Y así lo justifican: “En consecuencia, y en una primera estimación parece quedar claramente establecido por Cervantes que tardaron en llegar una noche completa y dos días, es decir, por un lado las 8 horas de camino que tiene la noche (desde las 22,30 hasta las 6,30), lo que hace un recorrido de 8 x 3,1 = 24,8 Km., más 2 días x 31 k/día = 62 Km., lo que nos da un total de 24,8 + 62 = 86,8 Km., ó en días: 86,8/31 = 2,80”.

Y esta es la sensación de cercanía entre los lugares que tenía Cervantes y nos deja en la obra:

“… y fue a lo que se cree, que en un lugar cerca del suyo, había una moza labradora de muy buen parecer…”

“Y en lo que dudaba algo, era en creer aquello de la linda Dulcinea del Toboso, porque nunca tal nombre, ni tal Princesa, había llegado jamás a su noticia, aunque vivía tan cerca del Toboso”.

“Ta, ta, dijo Sancho, qué la hija de Lorenzo Corchuelo, es la señora Dulcinea del Toboso, llamada por otro nombre, Aldonza Lorenzo?

Esa es, dijo don Quijote, y es la que merece ser señora de todo el Universo” 

¿Es posible que para Cervantes y los de su época casi90 Km. sean estar cerca ó tan cerca un lugar de otro?

Pero leamos El Quijote. También Cervantes nos detalla en la tercera salida de don Quijote de su lugar, precisamente en dirección a El Toboso, el tiempo en llegar a él:

 “En resolución, aquellos tres días don Quijote, y Sancho se acomodaron de los que les pareció convenirles; y habiendo aplacado Sancho a su mujer, y don Quijote a su sobrina y a su ama, al anochecer, sin que nadie lo viese, sino el Bachiller, que quiso acompañarles media legua del lugar, se pusieron camino del Toboso…

… dio Sansón la vuelta a su lugar, y los dos tomaron la de la gran ciudad del Toboso.

…Solos quedaron don Quijote y Sancho, y apenas se hubo apartado Sansón, cuando comenzó a relinchar Rocinante y a suspirar el rucio…

…Sancho amigo, la noche se nos va entrando a más andar, y con más escuridad de la que habíamos menester para alcanzar a ver con el día al Toboso” 

Don Quijote tenía la intención y el cálculo de llegar desde su pueblo a El Toboso en una noche, y es así pues Sancho no le corrige. Don Quijote se queja de la oscuridad de la noche para no poder llegar al amanecer a El Toboso, y los relinchos y rebuznos de Rocinante y el rucio, tomados por amo y escudero por buen agüero, también nos pueden indicar el miedo de estos animales por la incertidumbre de la oscuridad.

No sabemos si se paran o continúan muy despacio, lo que si nos describe Cervantes es como llegan a El Toboso al día siguiente por la tarde:

“En estas y otras semejantes pláticas se les pasó aquella noche y el día siguiente sin acontecerles cosa que de contar fuese, de que no poco le pesó a don Quijote. En fin, otro día al anochecer descubrieron la gran ciudad del Toboso…” (Cap VII, 2ª parte) 

Como vemos, muy poco o nada debieron de avanzar durante la noche, pues el cálculo de don Quijote de llegar en una noche completa del mes de abril, que es similar en horas al día, se cumple durante la jornada diurna siguiente, llegando al anochecer: “En fin, otro día al anochecer descubrieron la gran ciudad del Toboso”.

 Con los cálculos medios del propio equipo de la UCM, una jornada de don Quijote sobre Rocinante, que repito es lo que calculaba don Quijote en tardar en llegar, son31 Km. la distancia que separa el lugar de don Quijote y Sancho de El Toboso.

Ahora, si nos empieza a encajar: “Y en lo que dudaba algo, era en creer aquello de la linda Dulcinea del Toboso, porque nunca tal nombre, ni tal Princesa, había llegado jamás a su noticia, aunque vivía tan cerca del Toboso”.

Entonces, qué cálculos hace el equipo de la UCM, para determinar que están a casi90 Km.?

Primero, olvidan intencionadamente, el cálculo concreto y determinante en las palabras de don Quijote: “…Sancho amigo, la noche se nos va entrando a más andar, y con más escuridad de la que habíamos menester para alcanzar a ver con el día al Toboso”, y después “interpretan” lo que la figura del narrador en la obra, Cervantes, nos cuenta de lo ocurrido en ese viaje. Calculan el tiempo caminado desde que salen de su lugar por la noche sin parar, “8 horas de camino que tiene la noche (desde las 22,30 hasta las 6,30), lo que hace un recorrido de 8 x 3,1 = 24,8 Km.”, y después suman dos días más, por su particular lectura, “más 2 días x 31 k/día = 62 Km.”, lo que les da los 86,8 Km. 

En La Mancha, cuando en mitad de la noche nos queremos referir al día siguiente, decimos “mañana”, aunque oficialmente estemos en el mismo día. El narrador cuando nos está relatando, al principio de la noche, todo lo ocurrido, o lo no ocurrido en esa noche y el día siguiente por nuestros personajes, nos deja entonces “En fin, otro día al anochecer descubrieron la gran ciudad del Toboso”.

4. El sitio donde se encuentran con don Alvaro Tarfe, llamado por el equipo “punto Tarfe”.

En su tercer y último regreso de don Quijote a su lugar, esta vez derrotado en las playas de Barcelona, nuestro caballero y su fiel escudero en la parte final de su camino llegan a un lugar que contaba con mesón donde se alojan, y al que también llega don Alvaro Tarfe. Cervantes, además de aprovechar este encuentro para hacer su particular crítica al Quijote de Avellaneda, publicado poco antes, nos da referencias geográficas de este lugar con respecto al de don Quijote.

En la conversación entre ambos caballeros antes de comer, don Quijote declara su destino igual que don Alvaro: “Yo señor, respondió el caballero, voy a Granada, que es mi patria”.

Todos juntos, después de comer y hacer la siesta, salen de ese lugar por el mismo camino: “Llegó la tarde, partieron de aquel lugar, y a obra de media legua se apartaban dos caminos diferentes, el uno que guiaba a la aldea de don Quijote, y el otro el que había de llevar don Alvaro”.

Pasan la noche don Quijote y Sancho, entre unos árboles, donde el bueno de Sancho, casi termina con la penitencia que arrastraba por el desencanto de Dulcinea: “el cual abrazando a don Quijote y a Sancho, siguió su camino, y don Quijote el suyo, que aquella noche la pasó entre otros árboles, por dar lugar a Sancho, de cumplir su penitencia…”. Caminan otra nueva jornada y la noche siguiente, parando solo para que Sancho pudiese terminar su penitencia: “Aquel día y aquella noche caminaron sin acontecerles cosa digna de contarse, si no fue que en ella acabó Sancho su tarea…”, llegando al amanecer a su lugar.

Así obtenemos, que la distancia que separa el lugar del mesón de reunión con don Alvaro Tarfe y el lugar de don Quijote, sea de dos jornadas y media. Media jornada, desde que se separan de don Alvaro hasta que paran a pasar la noche, la jornada del día siguiente, y la noche última, también tomada como una jornada completa.

El equipo de la UCM estima ahora “que se encuentran a un día y una noche de “su lugar de la Mancha”, más una distancia de media legua” e interpretan “que don Quijote y Sancho llegan a su pueblo, supuestamente sobre las 10 de la mañana…” . Realizan sus cálculos teniendo en cuenta la media legua y la hora “supuestamente” de llegada, y les sale una distancia de69,1 km. Por deducción, un tanto dirigida, marcan el lugar de Munera, como el lugar de encuentro de don Quijote con don Alvaro Tarfe.

El equipo de la UCM dirige todos sus cálculos y solo tiene en cuenta como posibles lugares candidatos a ser el lugar de don Quijote a los que se encuentran en el Campo de Montiel. Y solo, a los que además de definirse en él, en sus respuestas a las Relaciones Topográficas de Felipe II, están en uno de los pocos mapas que contienen dichas Relaciones. Y es por ello, por lo que tratan de adecuar los puntos geográficos y las distancias a uno de estos lugares, Villanueva de los Infantes.

Y esto lo defienden ante cualquier crítica. Así, responden a la que les hace el profesor don Ciriaco Morón, ante el contraste percibido entre las dos primeras salidas y la tercera:

“Si entendemos bien, el prof. Morón Arroyo se pregunta, y no sin razón, por qué ese aparente contraste señalado por Cervantes entre las dos primeras salidas y la tercera. Y, efectivamente, la frase cervantina no queda demasiado clara ya que parece señalar un cierto contraste. Pero lo que está claro es que NO PODRIA EXISTIR CONTRASTE ALGUNO, ya que resulta innegable que don Quijote salió las tres veces de su pueblo (el que fuera), y que éste, como repite Cervantes en cinco ocasiones, estaba dentro del Campo de Montiel. Y en las tres ocasiones que regresa a su pueblo, lo vuelve a situar en el centro del Campo de Montiel. En otras palabras, resulta de todo inconcebible que el llamado por Cervantes “camino del Toboso” no estuviera a la salida de cualquiera de los pueblos situados en el campo de Montiel y sólo de uno de ellos. No habría lugar, pues, para el contraste”.

Las letras mayúsculas son literales del texto.

Pero es el equipo de la UCM el que sitúa en el centro del Campo de Montiel los tres regresos de don Quijote, y no Cervantes, que no cita el Campo de Montiel en ninguno de sus regresos.

Y estas son las cinco veces que repite Cervantes, que el lugar “estaba dentro” del Campo de Montiel, según el equipo de la UCM:

“Don Quijote de la Mancha de quién hay opinión, por todos los habitantes del distrito del Campo de Montiel que fue el más casto enamorado y más valiente caballero que muchos años a esta parte se vio en aquellos contornos” (Prólogo I P). 

“Y comenzó a caminar por el antiguo, y conocido campo de Montiel (y era verdad que por él caminaba)” (I P, Cap. I). 

“Acertó don Quijote a tomar la misma derrota, y camino, que él había tomado en su primer viaje, que fue por el Campo de Montiel” (I P, Cap VII) 

“Pisó por ella el uno y otro lado de la gran sierra Negra y el famoso Campo de Montiel, hasta el herboso llano de Aranjuez” (I P, Cap LII). 

“… y pongan los ojos en las que están por venir, que desde agora en el camino del Toboso comienzan, como las otras comenzaron en los Campos de Montiel” (II P, Cap VII). 

Que el Campo de Montiel sea un distrito, una parte de aquella inmensa Mancha, no nos indica que el “lugar de don Quijote”, tenga que estar necesariamente en él. 

Leyendo la primera salida de don Quijote: “Y comenzó a caminar por el antiguo, y conocido campo de Montiel (y era verdad que por él caminaba)”, sí parece que está en el Campo de Montiel sin lugar a dudas, aunque Cervantes tiene que remarcar este punto donde se encuentra en ese momento don Quijote con: (y era verdad que por él caminaba). ¿Por qué nos puntualiza tanto este extremo el autor?

La respuesta está en la segunda salida desde su lugar: “Acertó don Quijote a tomar la misma derrota, y camino, que él había tomado en su primer viaje, que fue por el Campo de Montiel”. Cervantes hace salir a don Quijote, esta vez acompañado ya de Sancho, por el mismo camino que la primera vez, y acertando en la derrota para ir por el Campo de Montiel. Si el lugar de don Quijote y Sancho estuvieran en el Campo de Montiel, no tendrían que haber “acertado” en la derrota y camino elegido para estar en él, ya que saliendo por donde salieran estarían en él. Por consiguiente, el lugar de don Quijote no está en el Campo de Montiel que conoció y describió Cervantes, pero si muy cerca de sus límites para que al poco de salir de su lugar en su dirección don Quijote ya lo estuviera, y “fuese verdad que por él caminaba”.

La tercera salida, ya no hace sino corroborar esta anterior afirmación, cuando don Quijote y Sancho comienzan su camino por otro distinto a las dos anteriores salidas, por el camino a El Toboso: “que desde agora en el camino del Toboso comienzan, como las otras comenzaron en los Campos de Montiel”. Desde el lugar de don Quijote, que está fuera del Campo de Montiel, por un camino se entra en el “antiguo y conocido” Campo de Montiel, y saliendo por otro camino se va hacia El Toboso.

CONCLUSION DE UN DESOCUPADO LECTOR

DEL QUIJOTE 

Dar nombre al lugar de don Quijote, mediante varios métodos matemáticos-estadísticos distintos, no es en absoluto el objeto de esta crítica, sino a la forma, en cómo se han incluido ó excluido los datos en los sistemas empleados, con el solo fin de dirigir los resultados hacia una zona concreta de La Mancha, el Campo de Montiel y especialmente hacia uno de sus lugares, Villanueva de los Infantes.

Es tal su intención de manipular lo escrito por Cervantes, para que solo se tenga en cuenta a los lugares de aquel Campo de Montiel, para determinar el lugar de nuestro ilustre manchego, que en una de sus hipótesis de trabajo, tienen la osadía de cuestionar hasta al propio autor, en el título que puso a la obra.

La siguiente afirmación son capaces de dejar por escrito, los miembros del equipo de la UCM don Francisco Parra Luna y don Manuel Fernández Nieto, en el capítulo I de “El enigma resuelto del Quijote”: “Finalmente, y para culminar con la serie de informaciones “débiles” y contradictorias que proporciona, hasta el título de la obra resulta equívoco ya que bien pudo titularla don Quijote de Montiel y no don Quijote de la Mancha”.

Detalle de la portada de la primera edición de la edición de 1605

¡¡Si, han leído bien, “hasta el título de la obra resulta equívoco ya que bien pudo titularla don Quijote de Montiel”!!. Después de esto, es difícil tratar de discutir nada con este equipo de la UCM.

Si el título de la obra “El Ingenioso Hidalgo don Quixote de la Mancha”, no es para ellos un dato “determinante” o “fuerte” para su estudio, y que puede resultar “equívoco”, es que definitivamente solo han buscado un nombre acorde a sus intereses, y solo cabe poner en duda, si estos señores han llegado a leer esta obra completa alguna vez en su vida, pues si el título les parece contradictorio, lo mismo les parecerá la forma que nuestro hidalgo manchego utilizó para ponerse un nombre, acorde a su condición:

“Puesto nombre, y tan a su gusto a su caballo, quiso ponérsele a sí mismo, y en este pensamiento duró otros ocho días: y al cabo se vino a llamar don Quijote;…

…así quiso como buen caballero, añadir al suyo el nombre de la suya, y llamarse don Quijote de la Mancha, con que a su parecer declaraba muy al vivo su linaje y patria, y la honraba con tomar el sobrenombre della.” (I P, Cap I). 

Lector, única y solamente con El Quijote, y con fidelidad a su texto, he realizado esta crítica ante el trabajo de un grupo de catedráticos y profesores, que hace unos años con gran despliegue de medios de comunicación, como solo su influencia y poder puede hacerlo, pusieron de esta manera a Villanueva de los Infantes en el centro del mapa cervantino, como el lugar de don Quijote.

Habrán convencido con su supuesto rigor científico, a cuantos piensen que en un estudio firmado por un equipo tan amplio y cualificado, solo cabe el acierto y dicho rigor. Pero a los simples lectores y estudiosos de la obra, a lo que, como es el caso de quien suscribe, también se une el privilegio de conocer esta tierra, sus lugares y caminos, y la idiosincrasia propia de la gente manchega, plasmada en sus dos personajes principales por la pluma de Cervantes, no es que no nos han convencido, sino que solo hemos visto la incalificable manipulación de la obra para adaptarla a sus intereses personales.           

Continuarán, recogiendo apoyos y vítores de tantos estómagos agradecidos que les sustentan, pero el origen de don Quijote nunca será de Villanueva de los Infantes. Al menos, el don Quijote de la Mancha que creó don Miguel de Cervantes.

No me faltarán ahora descalificaciones y exabruptos, seguramente, no por parte de los componentes del equipo multidisciplinar, que ni me tomarán en consideración, solo soy un lector para ellos, pero con “razones de a folio”, como también diría Rubén Darío ante semejantes tropelías. Sino de aquellos, que por alguna u otra razón, en algún caso hasta de índole económica, vean amenazado este título manipulado de “Villanueva de los Infantes, lugar de don Quijote”. 

Estoy seguro de que a muchas de estas personas, si consiguieran leer  detenidamente El Quijote, se les revolverían las entrañas, y si su conciencia se lo permitiese, reconocerían tanta obstinación. Y qué menos que rectificar, actitud que les honraría. 

Luis Miguel Román Alhambra

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Descargar el artículo completo: Villanueva de los Infantes no es el lugar de don Quijote

Publicado en Alcázar Lugar de don Quijote: http://alcazarlugardedonquijote.wordpress.com/2012/05/12/villanueva-de-los-infantes-no-es-el-lugar-de-don-quijote/

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Presentación del libro “Mi vecino Alonso” 

 “En este acto, no sólo se presenta este libro, Mi vecino Alonso, además presento y pregono un nuevo título de esta ciudad, “Alcázar de San Juan, Lugar de don Quijote”.  

El pasado Viernes 1 de Abril, presenté oficialmente en el salón de actos del Exmo. Ayuntamiento de Alcázar de San Juan, mi estudio sobre la lectura de El Quijote “Mi vecino Alonso”.  

Me acompañaron en la presentación la Concejala de Cultura Dª. Rosa Castro, y el Alcalde de Alcázar de San Juan D. José Fernando Sánchez, así como el escritor alcazareño y autor del prólogo del libro D. Santiago Ramos.  

 Abrió la presentación Dª Rosa Castro, la que nos recordó que hacía solo nueve días, en Alcázar de San Juan se había inaugurado La Casa del Hidalgo, un edificio restaurado del siglo XVI, donde se puede apreciar como era la vida de un hidalgo manchego, figura que inspiró a Cervantes para el personaje de don Quijote. 

Después D. Santiago Ramos, comenzó a arropar a Mi vecino Alonso, con publicaciones de cervantistas, algunos del siglo XIX, donde ya se recogían diversas tesis sobre el nacimiento de Cervantes, como de la patria chica de don Quijote. 

Terminó leyéndonos una parte de su prólogo: “El indagador solitario Luis Miguel Román Alhambra, sin ponerse en camino de averiguaciones contradictorias, ni disponer del amasijo de documentos de sus doctos antecesores, ha averiguado el lugar de nacencia del sin par hidalgo de los de lanza en astillero, practicando entre paredes de silencio y con el mayor de los recogimientos la lectura de sus andanzas contadas por el celebérrimo Don Miguel de Cervantes Saavedra. 

¿Se lo ha confiado alguno de los innumerables personajes que cobran vida en la singularísima obra? ¿Lo descubrió en cualquiera de los pueblos visitados? ¿Lo halló escrito en una encrucijada de los itinerarios de ida y vuelta? Por el contrario, ganada la confianza amistosa, ¿se lo ha dicho Sancho en un aparte, el propio Don Quijote en un instante de lucidez en su duermevela? Rotundamente, no. 

La revelación ha partido del rocín flaco cabalgado por el arrostrado caballero, quizá a cambio de una espuerta de pienso del que tan necesitado veía al jamelgo en cada correría.    

En este momento me concedió la palabra, donde fuí definiendo la estructura del libro y comentando cada uno de los capítulos que lo forman, donde concluyo con el nombre del lugar de don Quijote, que no es otro que el lugar donde se estaba celebrando la presentación, Alcázar de San Juan. 

Terminé la presentación con estas palabras: “En este acto, no sólo se presenta este libro, Mi vecino Alonso, además presento y pregono un nuevo título de esta ciudad, “Alcázar de San Juan, Lugar de don Quijote”. 

Yo, ya he hecho mi trabajo. Esta es mi pequeña aportación al mundo cervantino, y voy proclamando por el mundo, con sano orgullo, que, “Soy vecino de don Quijote y Sancho”.    

El mismo sentimiento que debe de llevar a las personas nacidas o residentes en Alcázar de San Juan, y a sus representantes y autoridades a “adelantar el pecho y ponerse en camino de la aventura”, como seguro hoy nos diría nuestro querido Dr. Mazuecos. 

Terminando como empecé, con una frase de El Quijote: “Y manos a la labor; que en la tardanza dicen que suele estar el peligro”.    

Concluyó el acto con las palabras del Alcalde de Alcázar de San Juan, D. José Fernando Sánchez, recordando como además de la Casa del Hidalgo, Alcázar de San Juan, ha ido recuperando desde hace algunos años señas de identidad, perdidas durante épocas pasadas, como por ejemplo el cerro de los molinos de viento, leyendo parte de la conclusión de Mi vecino Alonso, en referencia a este cerro: “La Mancha sin límites, de horizontes infinitos, de contrastes de colores, así la podemos ver desde el cerro de San Antón.  

Pocos sitios hay en esta tierra donde tú puedes ser el centro del horizonte, girar sobre uno mismo y ver los hermosos campos de La Mancha, ocres en invierno y esplendorosos en primavera y verano, cuando la vid y los cereales los inundan con sus colores verdes y amarillos, solo cortados por un sinfín de caminos polvorientos”, siendo sus últimas palabras de ánimo a continuar en mis investigaciones sobre esta obra y Cervantes. 

Desde aquí, nuevamente agradecer a todos los asistentes que llenaban el salón de actos, algunos de pie, por el interés mostrado en el libro, procedentes incluso de otras poblaciones, como Bolaños, Madrid, Cuenca y Campo de Criptana. 

De este último lugar estuvieron también presentes su Alcalde D. Santiago Lucas- Torres y su Concejal de Cultura D. José Antonio Díaz-Hellín

Luis Miguel Román.

http://alcazarlugardedonquijote/wordpress.com/

 

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El Quijote se hace interactivo en Internet

El Quijote interactivo es un proyecto que permite un acercamiento innovador a la primera edición de la obra cumbre de Cervantes, conservada en los fondos de la Biblioteca Nacional de España. Gracias a esta iniciativa es posible disfrutar del Quijote como si tuviera el libro en sus manos, al tiempo que se puede acceder a contenidos multimedia que ayudan a contextualizar la obra.

Se ha partido de la digitalización a muy alta calidad de los ejemplares que conserva la BNE de la primera edición del Quijote: la de Madrid de 1605 y la de Madrid de 1615; alrededor de esta nueva digitalización se ha construido un portal interactivo al que se han incorporado mapas, ilustraciones, grabados y otros contenidos procedentes de 43 ediciones distintas del Quijote y de otras 21 obras más, todas pertenecientes a la BNE. 

El Quijote se hace interactivo en Internet

El Quijote interactivo permite hojear las 1.282 páginas de la primera edición de las dos partes de la obra de una forma natural y sencilla, muy cercana a la experiencia real de leer un libro. Al mismo tiempo, se añaden funcionalidades como zoom de alta calidad, búsquedas sobre el texto, la posibilidad de compartir un fragmento en Facebook y escuchar música de la época.

Este proyecto, hace posible que el usuario profundice aún más en la experiencia del Quijote y en la época en la que se publicó gracias a varios contenidos interactivos. Entre ellos se pueden destacar una comparativa entre El Quijote y los libros de caballería a los que se refiere, un acercamiento a la vida en el siglo XVII, o un mapa interactivo en el que se pueden seguir las distintas aventuras del Ingenioso Hidalgo y su fiel escudero Sancho Panza.

El libro interactivo incorpora, además, una transcripción palabra por palabra. La aplicación permite superponer y comparar esta transcripción adaptada al castellano moderno con el texto original del siglo XVII.

En la preparación y desarrollo de este proyecto se han invertido más de 5.000 horas de trabajo de casi 20 profesionales entre bibliotecarios, expertos en literatura, arte y música de la época, programadores, analistas y diseñadores gráficos.

El Quijote Interactivo no sólo permite una inmersión profunda en la obra de Cervantes y su época, sino que además contribuye a eliminar barreras geográficas, haciendo posible que lectores e investigadores de todo el mundo puedan acceder a este ejemplar único conservado en la Biblioteca Nacional de España.

Publicado en: http://www.bne.es/es/Colecciones/Cervantes/Quijoteinteractivo/index.html

Video: http://www.youtube.com/watch?v=mOiWQL9eVfk&feature=player_embedded

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Alcázar saca El Quijote a la calle

Como todas las primaveras, en cuanto entra el buen tiempo vuelve a la plaza de España la literatura para niños y a ser posible basada en Cervantes. En esta ocasión, los niños y niñas de primaria hicieron un recorrido por “los sueños de Don Quijote”.

En Alcázar de San Juan, las actividades cervantinas están dirigidas fundamentalmente a los niños, con un itinerario literario en la Plaza de España.

Durante tres días, entre el lunes y el miércoles, más de mil escolares de todos los centros educativos de la ciudad, públicos y privados, hacen un recorrido por los juegos literarios instalados en la Plaza por una de las empresas que colaboran con el Ayuntamiento en las actividades dirigidas a infancia y juventud. Habitualmente se eligen escenas y personajes del universo literario, preferentemente relacionadas directamente con Cervantes y El Quijote, en este caso se trata de los delirios del Ingenioso Hidalgo.

Y así, unos mil cien niños de todos los colegios de Alcázar de San Juan, Alameda y Cinco Casas, conviven durante un rato con personajes como Lanzarote y los caballeros de la Tabla Redonda, con princesas, piratas y dragones. Son niños y niñas de primero, segundo y tercero de enseñanza primaria, de entre seis y nueve años y participan por grupos en este itinerario de breves representaciones teatrales, juegos y adivinanzas.

www.miciudadreal.es

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Miguel de Cervantes

 

                

Poeta, novelista y dramaturgo, considerado el más grande escritor español de todos los tiempos, y uno de los mejores escritores universales, su obra más conocida, El Quijote de la Mancha ha trascendido todas las fronteras y todas las culturas

 

El 23 de 1616 dejó de existir Miguel de Cervantes y Saavedra pero su inmortal personaje Don Quijote de la Mancha ha seguido cabalgando sobre Rocinante por toda la faz de la Tierra, siempre con la adarga al brazo y el deseo de combatir la injusticia donde quiera que aparezca. Quizá era de familia de judíos conversos. Tal vez era homosexual (o impotente).

Él se confiesa tartamudo, pero quizá bromeaba. ¿Era un iletrado? ¿Un camorrista, un duelista con delitos de sangre? ¿Un corrupto que metió la mano en fondos públicos? ¿Proxeneta de sus propias hermanas? ¿Reaccionario o progresista? ¿Seguro que nació en Alcalá, o fue en Madrid, Esquivias, Córdoba, Sevilla, Consuegra, Alcázar de San Juan, Lucena, Madridejos, Herencia, Toledo…?

Transcurridos 450 años del nacimiento de Miguel de Cervantes Saavedra (se cumplen mañana, pero quizá no, quizá se cumplen el 9 de octubre), la vida del primer escritor español sigue envuelta en dudas. Hasta sobre su nombre: ¿por qué Saavedra si su madre era Leonor de Cortinas? Hasta sobre su rostro: el cuadro que guarda la Real Academia de la Lengua, que se atribuye a Juan de Jáuregui, ¿realmente es el retrato de Cervantes? Uno de sus biógrafos, Jean Canavaggio, lo pone en duda.

Fue bien entrado el siglo XVIII cuando Alcalá de Henares se convirtió en casi segura cuna de Cervantes. Había aparecido la partida de bautismo. Pero aún pleitean por el honor muchos eruditos locales de las poblaciones antes enumeradas. Entre los que admiten Alcalá hay discrepancias sobre la fecha del nacimiento.

El bautismo de ese Miguel de Cervantes fue el 9 de octubre de 1547, y lo usual era celebrarlo 10 días después del natalicio. Eso y el nombre que le impusieron al retoño lleva al 29 de septiembre, día de San Miguel.

Más confusión: en 1582 el Papa Gregorio XIII reformó el calendario y saltó 10 días, los que los almanaques habían atrasado respecto al movimiento real de la Tierra. Y así, el 29 de septiembre de cuando quizá nació Cervantes corresponde en la astronomía con nuestro 9 de octubre.

De ahí que los fastos del 450º aniversario se hayan dividido. De la infancia y primera juventud de Cervantes poco se sabe. La familia fue muy trashumante, y en aquellos años los conversos cambiaban mucho de domicilio para borrar pistas de su pasado. El padre era cirujano, oficio en el que menudeaban los conversos.

Todo ello (y algunas chanzas en la obra cervantina sobre la limpieza de sangre) le sirvió a Américo Castro para lanzar la hipótesis de que los Cervantes eran judíos conversos. De la formación del escritor no faltan presunciones: que si estudió con los jesuitas en Sevilla, que si en la Universidad de Salamanca, que si era un iletrado que no sabía latín, un “ingenio lego”.

Creado entre cuatro paredes de un aposento de la Edad Media y riéndose del almanaque, Don Quijote tomó el aliento vital de lo perdurable y se fue convirtiendo en un símbolo al cobrar forma real entre los pueblos del tercer mundo que luchan por su independencia y soberanía.

Salido de la novela más traducida de todos los tiempos, desde que Guthemberg inventó la imprenta, el héroe de la obra cumbre de la Literatura Española se descubre en nuevos personajes y aventuras y en escenarios diversos como las llanuras calcinadas por el sol ardiente o las nieves perpetuas, que por el efecto invernadero quizás algún día dejarán de serlo.

Cuando 393 años atrás Cervantes se despidió del mundo sus últimas palabras fueron: “Don Quijote soy yo”. Le había dado tanto de sí el Manco de Lepanto que en los últimos instantes de su vida se identificó plenamente con su héroe, no para hacerlo morir con él, sino para seguir existiendo a través de su personaje.

Si Cervantes vive por su personaje, éste a su vez continúa existiendo entre los grandes hombres de la historia, seguido siempre de su fiel escudero. Es que Don Quijote es un caso excepcional, casi cuatro siglos han revestido su coraza de un material irrompible en cuanto a trascendencia.

A lo largo del tiempo son muchos los hombres que han sentido también en sus talones “el costillar de Rocinante”, como Ernesto Che Guevara, el Quijote de la América Latina y de otras regiones del mundo y como el inmoral caballero, el Guerrillero Heroico se enfrentó también a un gigante, con la diferencia de que sus aspas se están oxidadas, y vendrá el día en que de este Goliat solo quede un mal recuerdo.

En estos tiempos en que los pueblos de la América Latina y el Caribe se unen para luchar por su identidad es necesario continuar avanzar por la ruta de Don Quijote y enriquecer el idioma de Cervantes, buscando el justo equilibrio, ni defender a ultranza la pureza de la lengua materna ni tampoco emplear palabras que nada aporten a su esplendor y, por supuesto, evitar anglicismos cuando su equivalente exista en el español.

Hoy los hispanos parlantes, que suman cerca de 400 millones en el mundo, no pueden hablar como lo hizo en su época Don Quijote, pero si andar con la adarga al brazo si de mantener vivo el idioma español se trata. En ese sentido todos debemos decir como Cervantes: “Don Quijote soy yo”.

1547 Nace en Alcalá de Henares, hijo de una familia próspera con posibles ascendientes conversos.

1552 Se traslada con su familia a Valladolid.

1566 Se traslada a Madrid.

1568 Asiste a las clases del humanista J. López de Hoyos.

1569 Publica sus primeras poesías en la Relación verdadera de López de Hoyos. Ingresa en el tercio de don Miguel de Moncada.

 1570 Participa en la batalla de Lepanto.

1575 Cae prisionero de los turcos y pasa cinco años en Argel.

1580 Es liberado y regresa a España.

1584 Estreno en Madrid de Los tratos de Argel y Numancia. Contrae matrimonio con Catalina de Salazar y Palacios.

1585 Publica la obra pastoril La Galatea. Escribe las dos primeras comedias La comedia de la confusión y Tratado de Constantinopla y muerte de Selim (ambas desaparecidas).

1587 Ingresa en la Academia Imitatoria, primer círculo literario madrileño. Designado comisario real de abastos.

1603 Reside en Valladolid.

1605 Aparece, en Madrid, la primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha. La segunda lo hará en 1615.

1613 Publicación de las Novelas ejemplares.

 1614 Publicación de Viaje al Parnaso, obra en verso.

1615 Publicación de Comedias y entremeses.

1616 Muere en Madrid y es enterrado en el convento de la trinitarias descalzas.

Publicado en: http://www.talcualdigital.com/

Más información en: http://blogs.20minutos.es/arsenioescolar/post/2009/04/23/cervantes-aacorrupto-proxeneta-y-camorrista

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 “Google” recuerda el aniversario de Miguel de Cervantes

Con un logo especial en el buscador

www.google.es

Que al hacer clic sobre él y tras esperar que trascurran 0’06 segundos, devuelve los 20 millones y medio de entradas que hacen referencia a su nombre “Cervantes” en toda la Red.

De esta forma, el buscador más conocido y empleado hace justicia a la memoria del autor del libro más leído y más traducido de la historia “Don Quijote de La Mancha” y lo hace en el mismo día en que se cumplen 461 años del nacimiento de Miguel de Cervantes Saavedra, que tuvo lugar -presumiblemente- el 29 de septiembre de 1547.

De lo que sí estamos más seguros es de la fecha de su bautismo, por la partida de bautismo que existe en Alcázar de San Juan (Ciudad Real):

—-               

Partida de bautismo de Miguel de Cervantes

En la página 21 del libro bautismal de la Parroquia de Santa María la Mayor de Alcázar de San Juan, correspondiente al periodo 1556-1635, se encuentra la verdadera partida de bautismo del insigne escritor Miguel de Cervantes Saavedra. El texto que puede leerse es el siguiente:

“En nuebe días del mes de nobiembre de mil quinientos y cincuenta y ocho baptizó el Rdo. Señor Alº Díaz Pajares un hijo de Blas de Cervantes Sabedra y de Catalina López que le puso (de) nombre Miguel, fue su padrino de pila (…) de Ortega, acompañados (de) Juan de Quirós y Francisco Almendros y las mujeres de los dichos.” (Al margen izquierdo, con grafía distinta figura “este fue el autor de la Historia de don Quixote”, atribuida la referencia a D. Blas Antonio Nasarre y Férriz). (1)

Datos tomados del sitio Alcázar Cervantino http://www.alcazarcervantino.es/

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(1) D. Blas Antonio Nasarre y Férriz, Bibliotecario Mayor del Rey y Académico de la Real Academia Española en tiempos de Felipe V. 

¡Felíz cumpleaños Miguel!

Ventanitas

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El bautismo de Cervantes

Redacción • martes, 09 de octubre de 2007 •

La ciudad complutense tiene el honor de ser el lugar que vivió los primeros días de vida del mayor exponente de las letras españolas. La Iglesia de Santa María, hoy desaparecida, fue el escenario que albergó el bautismo de Miguel de Cervantes el 9 de octubre de 1547. Esta fecha está establecida desde hace décadas como fiesta local, si bien fue a partir de los años 80 cuando comenzó a tomar fuerza esta celebración. Esta jornada simboliza, mejor que ninguna otra, la reivindicación del alcalainismo de Cervantes, cuya cuna es reclamada por distintas poblaciones manchegas, entre otras ciudades españolas. Una de ellas es Alcázar de San Juan, en Ciudad Real, donde se afirma que el ilustre escritor fue bautizado y no en tierras alcalaínas. Su alcalde, José Fernando Sánchez Bódalo asegura que más allá de una cuestión “chovinista y cerril”, la relación del escritor con Alcázar tiene evidencias históricas. Según afirma, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, que fue cuando comenzó a suscitarse esta polémica, el que era directo de la Biblioteca Nacional, Juan Nasarre, mantuvo la tesis de la localidad manchega como correcta frente a la de la Universidad alcalaíno que al final “se llevó el gato al agua”. Sin embargo, a pesar de estas evidencias, lo cierto es que si la partida de bautismo que tienen en Alcázar fuera la original, el ilustre escritor hubiera ido a la batalla de Lepanto con la edad de siete años.

No ha sido la única ciudad que lo ha reclamado. Los orígenes cordobeses de la familia de Cervantes han hecho que Córdoba reclama para sí el derecho de ser la patria chica del escritor. Su abuelo y su tío abuelo, que fue el primero que llegó a Alcalá como teniente de corregidor, eran cordobeses. Del mismo modo el catedrático de Derecho Internacional Leandro Rodríguez ha sostenido durante años el origen castellano-leones del escritor, más concretamente en Sanabria, Zamora. Según afirma, la partida que hay en Alcalá “es de otro Miguel de Cervantes”.

La ciudad complutense tiene el honor de ser el lugar que vivió los primeros días de vida del mayor exponente de las letras españolas. La Iglesia de Santa María, hoy desaparecida, fue el escenario que albergó el bautismo de Miguel de Cervantes el 9 de octubre de 1547. Esta fecha está establecida desde hace décadas como fiesta local, si bien fue a partir de los años 80 cuando comenzó a tomar fuerza esta celebración. Esta jornada simboliza, mejor que ninguna otra, la reivindicación del alcalainismo de Cervantes, cuya cuna es reclamada por distintas poblaciones manchegas, entre otras ciudades españolas.

http://www.diariodealcala.es/

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El cervantismo de Alcázar de San Juan (Empecinado) (y II)

Patronato Municipal de Cultura de Alcázar de San Juan 

Incorpora el relato del cautivo Pérez de Viedma en el Quijote, y ve en ella una adaptación anovelada de la propia biografía de Cervantes. No niega que el Miguel de Cervantes -así, en efecto lo escribió el bachiller Serrano en la partida de bautismo- natural de Alcalá de Henares, cayese preso de los corsarios argelinos en la galera Sol; y se pregunta si el tal de Saavedra a quien menciona Viedma no sería el alcalaíno. 

En cuanto al autor del Quijote, da por sentado que fue hecho prisionero en la batalla de Lepanto, como el cautivo lo refiere de sí mismo. Da el linaje de los Cervantes y el de los Saavedra; por una lista de poblados manchegos. Si bien es cierto que se supone que el Cervantes alcazareño tendría menos de catorce años en octubre de 1571, y difícilmente le hubiera confiado Francisco de San Pedro, capitán de la galera Marquesa, el mando de doce soldados durante la batalla de Lepanto.

Sobre este aspecto, ya las teorías de Álvarez Guerra incorporan argumentos como los relacionados con los niños prodigio, los jóvenes guerreros, los pajes y la disputa sobre la edad de los soldados confiados. Pero hoy también podemos pensar si verdaderamente este Miguel de Cervantes, fue bautizado en su nacimiento, o esta fe de bautismo alcazareña corresponde a otra edad de aquella persona. 

Don Manuel de Foronda apuntó en 1894 la falsedad de la partida alcazareña: «ésta escrita, junto con otras cuatro, en una hoja que debido a tener rota una esquina había quedado en blanco entre partidas correspondientes a meses posteriores a noviembre de 1588». 

Cristóbal Pérez Pastor publicó en 1897, en la página 65 de su primer tomo de Documentos cervantinos hasta ahora inéditos, la petición autógrafa de Cervantes al Corregidor de Madrid, fechada el 18 de diciembre de 1580, en la cual, al dar sus generales, dice: natural de Alcalá de Henares. 

En 1898 se editó una obra de Fr. Martín de Sarmiento, que desde 1761 había encontrado la noticia de que Cervantes era natural de Alcalá de Henares. Escrita en la Topographia e Historia general de Argel, obra de Fr. Diego de Haedo (Valladolid 1612), Fr. Martín organizo la búsqueda de la partida de bautismo en Alcalá y apuntó que la de Alcázar hace un Cervantes muy joven para sus propósitos. Durante el siglo XX muchos han sido los autores que se han hecho eco de las teorías alcazareñistas y muchos los investigadores que han apostado por estas.

Entre ellos destaca el caso de Ángel Ligero Móstoles, con quien nos consta que departió el señor Rosell en varias ocasiones sus teorías. Las mayores aportaciones de Ligero se centraron en el análisis del trasunto de Don Quijote y de otros personajes y situaciones de la novela, que encuentra un importante paralelo en Alcázar de San Juan, pero esto es tema de otro momento. Hoy, hemos de tener presente que Cervantes pudo bautizarse «entrar en la iglesia» con una edad distinta a la de recién nacido.

En aquellos años de éxodo judío y de repoblación de la Mancha por los moriscos de la Alpujarra, se producen muchos bautismos y seguramente rebautizados, como afirmación de cristiandad especialmente de las familias que viajaban por toda la península. El doble bautismo y la existencia de dos Cervantes son hoy dos explicaciones totalmente válidas para que Alcázar de San Juan siga diciendo a los cuatro vientos que en sus archivos existe una partida de bautismo de Miguel de Cervantes Saavedra. 

Última salida. El dilema por lo tanto se plantea en torno a la autenticidad de la partida de bautismo del autor del Quijote, y sobre este asunto la investigación no ha llegado a poner en negro sobre blanco razones que hagan que Alcázar de San Juan olvide su tradición en este sentido. 

Dice nuestro amigo el cervantista José Rosell en su artículo: «a estas alturas de la película no vamos a rebatir nada, porque no hay nada que rebatir. Ni siquiera es preciso esgrimir, en defensa de la verdad, la auténtica partida de Alcalá de Henares. El valioso documento se salvó de la destrucción en 1936 merced a los buenos oficios del cura párroco de Santa María la Mayor de Alcalá de Henares, don César Manero, pero supuesta la desgracia de su desaparición nada habría alterado la realidad de los hechos.

En los documentos de Argel se condensa toda la verdad, y nada más que la verdad, de la genuina cuna de Miguel de Cervantes, Hijo de Rodrigo y Leonor e inscrito con el apellido Saavedra, ya que este fue adoptado libremente por Miguel siendo adulto y bien adulto». 

En este sentido, Alcázar de San Juan sólo esgrime lo que es de todos conocido, que en su archivo parroquial de la iglesia de Santa María la Mayor, en su libro 1º de bautismo 1550-1653, que se encuadernó y compuso en 1798 según se escribe en su primera pagina, contiene el siguiente acta en su pagina 21. «En nueve días del mes de noviembre de mil quinientos y cincuenta y ocho bautizó el Reverendo señor Alº Díaz Pajares un hijo de Blas de Cervantes Sabedra y de Catalina López que le puso nombre Miguel, fue su padrino de pila (….) De ortega, acompañados de Julián de Quirós y Francisco de Almendros ys mujeres de los dichos».

Este libro tiene más adelante las partidas de bautismo de otros hijos del mismo matrimonio. 

Por lo tanto, dos partidas de bautismo, ¿Corresponden ambas a la misma persona? ¿Quién de los bautizados es el autor del Quijote? ¿Dónde se inspiran las aventuras del Quijote, qué costumbres, toponimia, lenguajes etc. tiene presencia en la obra? Son muchos enigmas abiertos y Alcázar de San Juan, pueblo cervantista por tradición y quijotesco por derecho propio, no ocultará sus vestigios en este sentido.

 Publicado en www.abc.es

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El cervantismo de Alcázar de San Juan (Empecinado) (I)

 Patronato Municipal de Cultura de Alcázar de San Juan 

El pasado 3 de agosto publicaba el ABC de Toledo en su pagina 40 un articulo de su colaborador habitual José Rosell Villasevil en la serie (pueblos cervantinos) bajo el título Alcázar de San Juan Empecinado, donde solicita, …..rogamos con todo cariño y lealtad a las autoridades alcazareñas expliquen de manera oficial y de una vez para siempre, la verdad de los hechos. Alcázar para ser grande no precisa de falsedades. Así ante el reto que arroja el cervantista, puntualizaremos algunos aspectos. 

Primeramente agradecer al cervantista, el reconocimiento de Alcázar de San Juan como ciudad singular y de referencia en la Mancha. Razones históricas y su constante afán de progreso y desarrollo son sus mejores baluartes en este sentido. Por ellos queremos destacar su admiración por Alcázar con sus propias palabras.

Ombligo de la Mancha, aduana de civilizaciones, archivo de culturas, santuario de ilusiones, lonja exquisita de ingeniosas realidades. En segundo lugar puntualizarle a nuestro amigo cervantista, que no es media docena de absurdos alcazareños quienes defienden la existencia de una partida de bautismo de Miguel de Cervantes Saavedra en la iglesia parroquial de Santa María la Mayor, de Alcázar de San Juan, y que no es este tema, absurdo y ridículo, que si así le pareciese no se empecinaría el señor Rosell con tal desagrado en ello, admirando, como deja patente, a la ciudad.

Llega a decir que esta aseveración supone una vergüenza y escarnio intelectual, tozuda ignorancia y la existencia de politicastros interesados y antialcazareños. El cervantista, a fuerza de cervantismo, parece haber perdido el juicio como el caballero que a estos campos a todos nos trae.

¿Cómo sin otra justificación, tan insigne estudioso en otros tiempos afable manchego y caballeroso maestro, construye estos descalificativos sin sentido ni argumento? Alcázar entera se remueve en sus entrañas con semejante pensamiento. ¿Vergüenza y escarnio intelectual, tozuda ignorancia. Politicastros interesados y antialcazareños? Que disparates dan la cordura cervantina. 

Tercera salida. Estimado don José, claro que en Alcázar y en cualquier parte que de estudiosos cervantistas se precien, conocemos la obra de Juan Leal Atienza. Fíjese si en el Ayuntamiento se la conoce que fue funcionario, su obra publicada en 1916 por la imprenta de la Diputación Provincial de Ciudad Real. Es el cierre del ciclo de la investigación cervantina manchega en relación con el III Centenario. Otra interesante aportación al cúmulo de datos sobre lo cervantino. Alcázar de San Juan a finales del siglo XVI era la capital de la Bailía de León, en el Priorato de la Orden de San Juan de Castilla y León en la Mancha.

Una villa que había duplicado su vecindario en pocos años en la que se fundaron tres conventos, llegó a un gran esplendor su Real fabrica de pólvora, se construyó una nueva parroquia, y su extenso término en la Mancha, repoblado por los moriscos de la Alpujarra, se convirtió en un importante enlace de caminos con Andalucía y Levante. Queremos recordarle que en Alcázar la tradición de la defensa de la partida cervantina se remonta a los años, en los que Blas Nasarre y Ferriz, el director de la Biblioteca Nacional, realizó sus investigaciones sobre la biografía de Cervantes. En el año 1758 se descubre en esta villa una partida de bautismo de Miguel, hijo de Blas Cervantes de Saavedra y de Catalina López, fechada el 9 de noviembre del año 1558, en la parroquia de Santa María la Mayor de Alcázar. Este descubrimiento se publicó por primera vez en el año 1776.

La inscripción en el libro de bautismos de la parroquia de Santa María tiene desde entonces una escritura manuscrita en el margen izquierdo de la hoja donde está inscrita la partida de bautismo y la cita dice: «Este es el autor de la Historia de Don Quijote de la Mancha». 

La presencia de apellidos Saavedra y Cervantes en Alcázar de San Juan y todos los pueblos de la comarca siempre fue muy numerosa. La tradición cervantina alcazareña, no solo basada en la prevalencía de los apellidos, se estable también junto a la figura de Juan Bernabé de Saavedra, supuesto tío de Cervantes que vivía en la villa mientras el autor preso en Argamasilla le pide ayuda económica. O en torno a la casa de la familia Cervantes y la casa de los Quijadas.

Familia esta de la que el caballero Gutiérrez Quijada y su primo Pedro Barba se encuentran en las crónicas de las guerras de Granada. O el hidalgo Alonso de Ayllón, marido de Teresa de Mendoza, del que está declara haber perdido el juicio y solicita se nombre tutor de su hija a su yerno Pedro de Cervantes. Resultan ser entre otros claros referentes cervantinos de esta población. La tradición cervantina alcazareña se puntualiza desde la celebración del II Centenario del Quijote. 

El vicario eclesiástico de Consuegra, Pío Rafael Sánchez de León, en un escrito de 22 de diciembre de 1804 dice. En Alcázar vivió mucho tiempo Cervantes y allí escribió sus mejores obras según se glorían sus vecinos y da noticia del escudo de la villa de Alcázar como inspirador de la aventura del ataque a los molinos. El hidalgo Francisco de Paula Marañón escribe en 1805 la tradición de Alcázar en los siguientes términos, Cervantes era natural de nuestra villa, y tenía su casa en la placeta de la Rubia, fue hidalgo pobre, y para mantenerse se dedicaba a ir de ejecutor a los pueblos donde le enviaban; y estando con este motivo en El Toboso, dijo a alguna mozuela alguna jocosidad, de que se picaron las gentes interesadas, y de resultas le pusieron preso; y vuelto a Alcázar, notaban sus camaradas en la plaza de la Fuente (donde estaban los oficios de escribanos) que paseándose separado y como suspenso, soltaba grandes carcajadas, se metía en una de las escribanías y hacia anotaciones. 

El presbítero de la orden de San Juan, Antonio Sánchez Liaño, que había residido diecinueve años en la parroquia de Argamasilla de Alba, envía un escrito a Manuel Fernández de Navarrete, donde da noticia de la carta que Cervantes escribió en la cárcel de Argamasilla solicitando a su tío Juan Bernabé de Saavedra, vecino de Alcázar de San Juan, le socorriese en su triste y deplorable situación. 

«luengos días y menguadas noches me fatigan en esta cárcel, o mejor diré caverna» Antonio Sánchez Liaño es el primero que vislumbraba la existencia de un Cervantes manchego y un Cervantes alcalaíno. 

De cualquier manera, Cervantes tiene importante familia en Alcázar de San Juan y pudo estar en ella entre 1584 y 1588, años de su estancia oficial en Madrid de los que se conocen muy pocas noticias. Durante el siglo XIX el gran paladín de la teoría fue el insigne Juan Álvarez Guerra, y el conjunto de las ideas se recogió por otros investigadores entre los que destaca el librero alcazareño Francisco Lizcano y Alaminos, que publicó en Madrid en 1892 en la imprenta de don José Gil y Navarro el libro: «Historia de la verdadera cuna de Miguel de Cervantes Saavedra y López, autor de Don Quijote de la Mancha, con las metamorfosis bucólicas y geórgicas de dicha obra, vida y obra del Príncipe de los Ingenios Españoles, con una refutación analítica de las biografías que de este autor se han impreso hasta el día». Este autor, que fue dueño de una impresionante librería en la Plaza El Ángel de Madrid, era el padre del excelso pintor Ángel Lizcano Monedero y se esfuerza por demostrar la identidad de su coterráneo con el genial escritor. 

Publicado en www.abc.es

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