A cargo de D. Félix Patiño Galán
Autoridades, representantes, señoras y señores.
Me siento como Simeón en el templo, ante Jesús niño. Vivo ahora un gran premio vital, pregonar las fiestas de mi pueblo es un galardón personal que nunca olvidaré y agradezco de todo corazón.
Desde que los residentes en el pueblo somos llamados para ejercer este honor, casi sobra la presentación del pregonero. Soy Félix Patiño Galán, villafranquero de nacimiento, de residencia y de corazón. Oficio que ejerzo un poquito más en los últimos años, después de tener el privilegio de disponer de todo mi tiempo.
Mi tarea es invitar a todos los que me escuchen a participar en las fiestas en honor del Santo Cristo de Santa Ana.
Entonar el pregón va más allá de la mera comunicación del comienzo de las fiestas que todos los presentes llevamos en el corazón. Labor alegre y única, honor donde sólo se deben dar buenas noticias, buenas nuevas que acompañan a las fiestas más importantes de Villafranca.
Como ya sabéis, en los últimos años me he dedicado a investigar y contar la historia de Villafranca. Ahora que estoy en este lugar y momento privilegiados, quiero llevaros a nuestro pasado y revivir hechos que la historia da por ciertos.
Nuestras fiestas del Cristo de Santa Ana, nuestras “ferias”, tienen una antigüedad contrastada de, al menos, 300 años ¿desde cuándo existe el Cristo de Santa Ana? ¿Qué recorrido histórico ha tenido esta imagen con su cofradía? Trazaré unas pinceladas que nos ayudarán a conocer la figura del Cristo en su hermandad y los homenajes que los villafranqueros le han dedicado con el tiempo. Después definiré la personalidad de ese grupo humano que se ha llamado Villafranca de los Caballeros, por último entraré en un terreno más personal y de emociones.
El Cristo y su cofradía
El Cristo de la Vera Cruz situado en la ermita de Santa Ana, al Norte del pueblo, hunde sus orígenes en el siglo XVI. Según su leyenda es un Cristo marinero que se enlaza con un milagro en un mar tormentoso. Yo os hablaré de lo que conozco y tiene garantías de ser verdad.
Esta primera ermita, ya albergaba, en el siglo XVII, a la cofradía de la Vera Cruz. Una cofradía muy activa que ha dejado huella de sus hechos en los documentos que se guardan en diferentes archivos en los que algunos curiosos como yo, rebuscamos para revivir detalles de nuestra historia.
Os invito a que me sigáis en tres saltos al pasado. La magia de las letras escritas en los papeles viejos nos permitirá viajar por el tiempo.
Primer salto:
Vamos a trasladarnos a mediados del siglo XVII, allá por 1655, reina en España Felipe IV: estamos en el cruce de la calle de los Hidalgos (ahora Velarde) con la del Cristo, nos sorprende que el lugar que ocupará la ermita actual, es una huerta, un poco más a oriente, siguiendo la calle, vemos una ermita de piedra de mampostería, con la cabecera hacia el Norte, mirando a Villacañas. Es la ermita de Santa Ana. Entramos, y
después de adaptar nuestros ojos a la fresca penumbra, observamos en el frente, dos altares, uno dedicado a Santa Ana que preside una talla con su imagen, adornada con una sábana puntas, un frontal de raso rojo y dos lámparas de azófar (latón dorado); la otra capilla está dedicada a la Vera Cruz que luce un Cristo Crucificado, con dos velos, uno de tela de plata, el segundo de seda, morado, otros dos candeleros de azófar y un atril para las lecturas.
Hechos al interior, que huele a cera y aceite de las lámparas siempre encendidas, en silencio, accedemos por una puerta lateral, a la amplia sacristía donde la hermandad almacena las imágenes que ha ido atesorando para dar lustre a la Semana Santa de Villafranca: Ahí están Jesús en la Columna, El Cristo de la cruz a cuestas, una cruz, la Virgen de la Soledad, el Cristo del entierro y un pequeño Resucitado. La mayoría de estas imágenes procesionan los jueves y los viernes santos. La cofradía de la Vera Cruz es, desde que se tiene memoria, la encargada de las procesiones de Semana Santa.
Antes de abandonar esta ermita, echamos un último vistazo a la sacristía: comprobamos que hay varias telas de tafetán rojas, pajizas y listadas, un estandarte de damasco negro con flecos dorados de seda, ropas litúrgicas, un cáliz, una patena, dos misales y seis pares de andas pintadas de verde.
Nos llama la atención el esquilón que descansa en un rincón de la sacristía. Es un cencerro grande con forma de campana que sirve para llamar a los fieles a misa. (…) Lo que os he contado, son datos acreditados por escribanos de su tiempo que nos han permitido un fugaz paseo por el pasado. Surgen muchas preguntas: ¿Es la imagen del
Cristo? ¿Qué amplitud tenía esta ermita? ¿Celebraban el día del Cristo como ahora? Quizá podamos contestarlas pronto.
Con estos mimbres, hemos de tejer la cesta de la cofradía en el siglo XVII:
1. La cofradía de la Vera Cruz tiene su sede en la ermita de Santa Ana
2. Mantiene las procesiones de Semana Santa
3. Existe el culto divino en la ermita
4. Desde su puerta, el esquilón movido por un joven monaguillo hace el trabajo de una campana.
A partir de aquí podemos fabular lo que queramos, yo os cuento lo demostrable con las letras escritas en aquellos tiempos.
Segundo salto:
Vayamos con nuestra máquina del tiempo al siglo siguiente.
Ya en el siglo XVIII, el paisaje urbano ha cambiado algo, la pequeña ermita de Santa Ana con su sacristía-almacén se ha transformado en el elegante templo del Cristo de la Vera Cruz, casi tal y como lo conocemos hoy. Siguen siendo el templo y la cofradía que alberga y organiza los pasos de la Semana Grande. Sus procesiones son concurridas y vistosas.
Se celebran las fiestas de la Vera Cruz en dos fechas:
Invención (3 de mayo) y exaltación (14 de septiembre). Ésta última, la más importante, la más celebrada, la que convoca a todos los villafranqueros y muchos forasteros, es el “día del Cristo”.
Vamos a ver el discurrir de un día del Cristo a mediados del siglo XVIII:
La función se celebra en la iglesia parroquial, como ahora, hay dos procesiones, la del día anterior y la del siguiente. La pólvora, siempre admirada, es en la noche del día 13.
El día 14, un afamado predicador oficia la función solemne. El pueblo entero está en la calle, la fiesta es completa. Forasteros de todos los pueblos del entorno han venido en peregrinación a rezar al Cristo y a hacer sus donaciones: corderos, quesos, aceite y limosnas en reales y maravedíes. Vienen de Herencia, Tembleque, Granátula, Alcázar, Quero, Madridejos y otros muchos lugares.
Los villafranqueros ya han hecho sus limosnas en trigo, cebada, centeno, gallinas, quesos, calabazas y otros productos que se transformarán en reales de vellón para el Cristo.
Escuchamos a los músicos, son de Madridejos. En la función, dentro de la iglesia, suena un tambor y un clarín ambos de Consuegra. Los danzantes, también de Madridejos, animan el exterior con ritmo y colorido.
La bacía de las limosnas se llena durante la misa. Se venden cientos de estampas del Santo Cristo encargadas por la cofradía. Las tiendas y puestos del 14 de septiembre ocupan el atrio y la calle Empedrada. Los bolicheros no paran con sus juegos en el Pozo Palacio.
Suponemos que era una gran fiesta en la que los villafranqueros lucían sus mejores galas. El Cristo salía de su ermita para recibir los honores de su pueblo en el templo parroquial. La Cofradía corría con la mayoría de los gastos, pues tenía capital suficiente que provenía de las múltiples donaciones de lugareños y forasteros, de la arquilla de la
ermita, de la bacía de las misas, de algunas tierras de su propiedad, de la venta de roscas rociadas de miel, del alquiler de banderas, hachas, y cetros para los entierros.
Un detalle más, esta cofradía de la Vera Cruz, la forman cofrades y cofradas, que así aparece en sus libros, 2 reales al mes pagan ellos, ellas, 16 mr.
Saquemos unas conclusiones con lo que hemos dicho:
1. En el siglo XVIII, la cofradía tiene buena salud económica: pólvora, juegos, procesiones, funciones y feria comercial son soportados con sus dineros durante los días 13 y 14 de septiembre.
2. Ya existe la ermita del Cristo tal y como la conocemos.
3. La cofradía sigue organizando la Semana Santa.
4. Aumentan los peregrinos que vienen a adorar al Cristo.
Tercer salto:
El tramo final de este viaje es el siglo XIX con algún detalle para terminar nuestro retrato:
Las funciones se celebran el día 14 de septiembre y a finales de siglo son los días 14 y 15. Los gastos de todos los años son el jalbiego de la ermita, la pólvora, la música y el refresco. Los músicos que acompañan en las funciones vienen de Herencia y la banda de música, de Dosbarrios. A partir de 1875 la música contratada es de Martín Avendaño.
Hay menor pujanza económica y no encontramos ya el control de la Semana Santa. Es posible que las desamortizaciones, tengan algo que ver.
Con el tiempo, el villafranquero se va refiriendo a su Cristo como el Cristo de Santa Ana, olvidando poco a poco el nombre de Cristo de la Vera Cruz.
Hasta aquí nuestro viaje por el tiempo.
Villafranca
Ahora, después de conocer algo de la historia de las honras al Cristo de Santa Ana, miremos a los otros protagonistas, los villafranqueros, que tienen una personalidad marcada por su historia. Villafranca existirá mientras haya personas que vivan sintiéndose parte de esta comunidad.
Contestaré a una pregunta, ¿Cómo es un villafranquero o una villafranquera?
1.- Un villafranquero o una villafranquera es una persona resistente y tenaz, ha aguantado durante siglos epidemias, hambrunas, inundaciones, sequías, crisis económicas y guerras. Su fortaleza ante las adversidades ha quedado demostrada. Sin prisas, nunca con los mejores medios, ha sabido reponerse en compañía del grupo, con la fuerza del trabajo en común. Valga como ejemplo cuando sólo unos cientos de resistentes se refugiaron en el cerro de San Cristóbal y entre todos limpiaron y devolvieron a la vida la ciénaga en que se había convertido Villafranca en el otoño de 1801.
2.- Un villafranquero o una villafranquera, es un buen profesional, en diferentes actividades siempre deja huella de su buen hacer. Esforzados agricultores y ganaderos, excelentes tejeros, afamados herreros, eficientes carreteros, honrados arrieros viajeros, incansables canteros, solícitos zapateros, adorables reposteras, humildes amas de casa y mil actividades más en las que han destacado. Ahora son profesores, ingenieras, periodistas, agricultoras, comerciantes, cocineros, documentalistas, filólogas, médicos… personas repartidas por el Mundo entero con excelente formación y rendimiento notable.
3.- Un villafranquero o una villafranquera es un buen individuo dentro de un grupo. Sabe apreciar el valor de la comunidad, la fuerza imponente del pueblo como solución a los problemas comunes. Ha reconstruido su pueblo muchas veces en compañía de sus vecinos, ha vigilado los caminos en épocas de epidemias, ha reforzado el malecón en las venías, ha cazado langosta en años malos, ha protegido el trigo de su pósito, ha
defendido sus lagunas y su agua.
4.- Un villafranquero o una villafranquera es humilde. Ha mamado la realidad desde niño. Un pueblo que no es el más antiguo ni el que más blasones muestra, que no posee las tierras más fértiles, que siempre ha tenido que luchar por lo que desea, ha aprendido a entender su puesto en el mundo para pisar con fuerza y superarse. Sin mirar con altivez a nadie, sólo con nobleza.
5.- Un villafranquero o una villafranquera, es solidario y colaborador ante las necesidades. No salió de su casa, mientras los guerrilleros de Francisco Abad y Diego Martín combatían y masacraban dragones franceses por la calle del Riato en la noche del 25 de marzo de 1812. No eran cobardes, la guerra es para los militares. Pero cuatro horas después, el pueblo entero estaba en la calle aportando agua caliente, vendas, ropas limpias, medicinas y voluntarios para curar, lo mejor que podía, a los heridos, daba igual que fueran franceses o españoles.
6.- Un (…) está siempre cerca del agua, ha sabido valorar lo que vale el líquido elemento desde que nació este pueblo. Y si no ¿por qué estamos sobre este llano hundido que se anega cada vez que el Amarguillo se desborda? Quizá porque nuestros ancestros excavaban en el patio de su casa un pozo somero y encontraban agua. Poco potable, sí, pero abundante y limpia. Las lagunas han sido recursos de vida con la pesca y el carrizo. Necesitamos estar junto al agua y un zampullón de vez en cuando. Ahora lloramos la ausencia de agua en nuestros pozos antiguos, nuestro ánimo se seca con las lagunas blancas de salitre, aunque este año hemos tenido un respiro que ojalá no sea un espejismo.
7.- Un (…) casi siempre llega el primero (no llega de los últimos) a asuntos de capital importancia. En enero de 1787 Villafranca estrenaba su primer cementerio al lado de la ermita del Cristo, fuera de los templos, lo hizo, con otros pueblos del entorno, antes que el resto de España. En 1870 se constituyó aquí, en Villafranca de los Caballeros, la primera federación local de toda la región, adherida a la AIT4 (Asociación Internacional de Trabajadores), entonces de mayoría anarquista. He de reconocer que no puedo verificar lo que se dice de la luna, las especias y los arrieros de Villafranca.
8.- Un (…) siempre ha sido un ciudadano del mundo, se apresuró a aplicar la vacuna contra la viruela desde el mismo momento en que llegó, ha salido con su carro lleno de tejas para venderlo en el primer pueblo que lo necesitase, ha llevado a diferentes capitales sus piedras de vuelo y ahora sus hombres y sus mujeres salen a otros pueblos y otras naciones demostrando su buena formación y su buen hacer. Ellos y ellas
se adaptan a otras costumbres a otras culturas a otras lenguas.
9.- Un (…) disfruta como nadie en una procesión, en un desfile o volteando banderas de Ánimas. Es presumido, mostrarse con un traje nuevo acompañado de iguales es un placer muy propio de los individuos de esta comunidad. Nos enamora el colorido de las Mayordomías y sus vestidos originales, las peñas de Villafranca enseñaron a todo el entorno a desfilar, a montar carrozas y a disfrutar con ello, en la
procesión del Cristo siempre nos hemos vestido con nuestras mejores ropas.
10.- Un (…) es prudente. Lo demuestran las sentencias y el gobierno de sus alcaldes en toda su historia: Solucionando litigios, escuchando, recibiendo a hombres y mujeres en busca de justicia, limosna, consejo y guía. Esta prudencia ha aparecido en las actuaciones de sus empresarios, hortelanos, arrieros y agricultores. Y ahora debe ser una máxima inolvidable para todos nosotros.
11.- Un (…) es aseado como el que más o relimpia como los chorros del oro. No tenía razón el párroco don Alfonso Luján, cuando decía en 1784 Las mujeres se crían con igual robustez pero toscas de facciones, paso tardo y perezoso, desidiosas y sin cuidar el adorno propio de su sexo ni el de sus casas, las que tienen muy sucias y sin aliño, motivo por el que los tabardillos y dolores de costado que padecen, entrando en una familia, se les comunica a todos, agravándose por ser dados al vino y al aguardiente.
Este hombre, culto y trabajador no tenía muy buena idea de la villafranqueras. En cambio, de los hombres dice: Los varones se crían robustos y de buena disposición de nervios, color encendido oscuro, ágiles y de genios despejados, han manifestado siempre inclinación a las leyes, y por ello son conocidos con el nombre de letrados, (…) y esto los perjudica mucho pues con poco motivo forman un pleito y lo siguen con tanto tesón que abandonan el cultivo de sus haciendas, cuidado de sus casas y crianza de sus hijos, siendo esto la principal causa de ser la villa más pobre de las que componen el Partido.
Empecinados en su labor y defensores de sus causas, hasta llegar a abandonar sus casas. Yo creo que más que pendencieros… son tenaces.
12.- Un (…) creyente o no creyente, respeta y honra al Cristo de Santa Ana. Ese Cristo con tonelete y leyenda marinera. Él es símbolo de nuestra personalidad, marca el momento de la unión de voluntades para un punto jubiloso de disfrute sano y común. En torno a su imagen unos rezan y sonríen, otros asisten, respetan y sonríen, todos viven una vieja fiesta con viejos ánimos de alegría. Hoy comenzamos otro ciclo de esa vieja fiesta que se mantiene muy sana.
Villafranca (formada por Villafranqueros y villafranqueras, nacidos aquí o llegados aquí) ha mejorado mucho en formación y en competencia. Este grupo de personas tenaces, especializadas, humildes, solidarias, presumidas, honradas, relimpias, iguales y devotos de su Cristo, quiere seguir mejorando, debe seguir mejorando en un mundo cada vez más exigente. Somos así, villafranqueros del mundo, nacidos o de adopción, villafranqueros siempre.
La Feria es ilusión
Permítanme retomar una idea que explicó una pregonera de ferias hace unos años. La bruja-maga Rosa María, excelente bordadora de palabras, dijo desde un atril muy parecido a este, que la feria es un espacio mágico.
¿O no es mágico el momento en que un niño abre los ojos con asombro ante las luces de un cohete en la noche de pólvora? La ilusión de los “caballitos”, los cochecitos o los toros en los más pequeños, siempre en compañía de sus padres o del pariente más paciente y amante de los niños.
La expectativa de unos días diferentes, siempre en compañía de los que más queremos.
Magia vivida y relatada con la serenidad de la elegante pregonera Sonia Nogueras, con abuelas que ahorraban para las ferias de sus nietos, los aromas del ferial y los desfiles vistosos al son de la música con la justicia y las damas.
Magia que se queda en la memoria selectiva con sensaciones inconfundibles como
– El grato olor a tabaco de tu padre cuando te lleva en brazos a los caballitos
– La deslumbrante abundancia de bombillas en el recorrido ferial
– El desagradable claxon del final de la vuelta en el tiovivo
– El sabor raro de las berenjenas
Algo más crecido
– El olor del aceite caliente de los puestos de patatas fritas
– Los olores del cuero curtido, del turrón y del plástico de los juguetes
– La sensación de conducir en los coches eléctricos
– El dinero en el bolsillo de un jovencito
– Las toses con el primer cigarrillo
– Un beso furtivo e inolvidable
– Las prometedoras noches sin fin
Sí, la Feria es un evento viejo y venerable como el Cristo de Santa Ana, que reúne a esa comunidad variada de Villafranca y que es capaz de desarrollar una magia singular.
De todo lo que he dicho, apelo especialmente a la prudencia, seamos prudentes, el virus no nos permite recuperar la normalidad y estas fiestas serán distintas.
Mantengamos las distancias, usemos las mascarillas, seamos razonables, así también podemos encontrar la magia personal que cada uno vive en la feria.
Señoras y señores
Que viene el día del Cristo de Santa Ana
Comienzan las ferias y fiestas en su honor
Villafranca ya está de celebración sin esperar a mañana
No olvidemos ser prudentes, por favor
Que la magia de la feria os haga disfrutar Villafranqueros y villafranqueras
Comienzan las Ferias y Fiestas de 2021
¡Viva el Cristo de Santa Ana!
¡Viva Villafranca de los Caballeros!
¡Que seáis muy felices! Gracias por vuestra atención.
…
Publicado en Sociedad Cervantina de Alcázar
Pregón completo en vídeo: https://youtu.be/OzT3-HVW_-M
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