Ruidera, el Guadiana Alto y el Canal del Gran Prior

Plano Guadiana
“El Licenciado le dijo que le daría a un primo suyo, famoso estudiante y muy aficionado a leer libros de caballerías, el cual con mucha voluntad le pondría a la boca de la mesma cueva (la de Montesinos) y le enseñaría las lagunas de Ruidera, famosas ansimismo en toda la Mancha y aún en toda España.” (El Quijote, cap. XXII, 2ª parte)

“La cuarta es haber sabido con certidumbre el nacimiento del rio Guadiana, hasta ahora ignorado de las gentes.” (El Quijote, cap. XXIV, 2ª parte)

Ahora sabemos que las lagunas de Ruidera tienen su origen en el Acuífero 24, que se extiende por la planicie del Campo de Montiel a una altitud media de 900 metros, que las alimenta a través de infinidad de manantiales y fuentes, unos en superficie y otros en el interior de ellas. Las lagunas son el resultado de una falla en el noroeste del acuífero, una extraordinaria “rotura” por donde desagua éste, conformando la maravilla natural que es el complejo lagunar de Ruidera que, a su vez, es el inicio de todo el sistema hídrico del Guadiana Alto. Hay quien opina que las mismas lagunas ya constituyen el primer tramo del propio río, que en su inicial discurrir forma ese extraordinario rosario lagunar.

El Guadiana es el “Flumen Ana” que Plinio el Viejo nos documenta, con gran acierto y no menos conocimiento, en su Naturalis Historia en la que relata su ciclo subterráneo con estas palabras “…este río naciendo en el Campo Laminitano de la España Citerior, y derramándose unas veces en anchos estanques, y otras ciñéndose en angostas corrientes, o escondiéndose de todo punto en grutas, y cuevas de la tierra, y holgándose de nacer muchas veces, derrama sus aguas en el mar Atlántico…” Una descripción bastante precisa.

Desde muy antiguo tenemos constancia de la intervención humana sobre el cauce original del Guadiana Alto, en principio con pequeñas acequias de riego, sobre todo en la etapa islámica, y posteriormente con la construcción de un canal de más envergadura que a veces se fue haciendo mediante la canalización de la misma caja natural del río. La existencia de ambos ha originado alguna confusión histórica, sobre todo porque en numerosas ocasiones se les nombraba de igual forma, pero lo cierto es que la presencia de un canal artificial situado en la margen izquierda del río, el llamado caz viejo del Guadiana, veremos que está sobradamente documentada.

Ya en el siglo XIV conocemos la existencia de un incipiente canal, parece ser que mandado construir por Frey Fernando Rodríguez de Balbuena, Gran Prior de la Orden de San Juan entre los años 1321 y 1339, cuya construcción estaba validada por la propiedad que esta Orden tenía sobre dos de las llamadas lagunas bajas, debido a que en la Concordia del año 1237 establecida entre las Órdenes Militares de Santiago y de San Juan, con la mediación de la Orden de Calatrava, se había aceptado que la mayoría de las lagunas quedarían en poder de la Orden de Santiago, excepto las dos últimas, la Coladilla y la Miravetes, actualmente llamada Cenagal, que pasarían a pertenecer a la Orden de San Juan.

Sin duda esta situación, resultado de la Concordia negociada tres siglos y medio antes de que Cervantes escribiese El Quijote, era sobradamente conocida de éste, puesto que no dudó en afirmar “… solamente falta Ruidera y sus hijas y sobrinas, las cuales llorando, por compasión que debió tener Merlín dellas, las convirtió en otras tantas lagunas, que ahora en el mundo de los vivos y en la provincia de la Mancha, las llaman las lagunas de Ruidera; las siete son de los reyes de España, y las dos sobrinas, de los caballeros de una orden santísima, que llaman de San Juan.” (El Quijote, cap. XXIII, 2ª parte). Recordemos que los Reyes de España eran los Maestres de la española Orden de Santiago, de ahí lo de hijas, y las otras dos se quedaban solo en sobrinas por ser de una Orden foránea, la de San Juan.

La importancia estratégica de la laguna Miravetes era tremenda, pues en ella se recogía el agua que fluía por todo el complejo lagunar para iniciar, a partir de ese punto, el auténtico nacimiento en superficie del Guadiana Alto. Pero sabemos que con el tiempo parte de su caudal se derivó hacia el referido caz viejo del Guadiana a través de la presa del Atajadero, situada a unos 1.500 metros antes de llegar al castillo de Peñarroya y hoy en el fondo del pantano del mismo nombre. La fecha de construcción del azud del Atajadero no hemos podido documentarla con exactitud, posiblemente se construyó al mismo tiempo que el canal de Frey Fernando Rodríguez de Balbuena, pero sí sabemos de su enorme importancia de la mano del primitivo canal.

De la existencia de este pretérito canal, que en principio solo se utilizaría para uso agrícola pero que amplió su capacidad para abastecer a los molinos hidráulicos harineros, tenemos noticia en el año 1404, cuando Enrique III concede a la Orden de San Juan un privilegio por el que le autoriza a usar “las aguas del río” y a la construcción de “las Azudas del Guadiana”.

Abundante información la volvemos a encontrar en el siglo XVI, principalmente en toda la documentación relacionada con Argamasilla de Alba. Según escribe Pascual Antonio Beño Galiana en su libro Argamasilla de Alba. El lugar de La Mancha, 1982, la Argamasilla actual fue fundada, en torno a 1531, por el Prior Don Diego de Toledo de la Casa de Alba, de ahí su apelativo, aunque el primer asentamiento, iniciado el siglo XVI, estuvo junto al antiguo castillo de La Moraleja, pero pronto se abandonó por motivos sanitarios. Desde aquí se trasladó al cerro del Boñigal en Santa María, en donde ya existía algún molino agua y en el que se agruparon las poblaciones procedentes de La Moraleja y las surgidas al amparo de los castillos de Peñarroya y el antiguo de Argamasilla, pero las crecidas del Guadiana y posiblemente el tifus diezmaron la población, que se traslada a un lugar más idóneo, el llamado Lugar Nuevo, junto a la Vereda Real.

Pilar Serrano de Menchén, en su trabajo sobre Las Normas Capituladas de la Fundación de la Parroquia de Argamasilla de Alba, publicado en Cuadernos de Estudios Manchegos, nº 42, para conmemorar el 475º aniversario de dicha fundación (1542-2017), nos dice que el capítulo 35 de las mismas trata sobre las prohibiciones para utilizar las aguas del caz que cruzaba la villa y de las sanciones que se imponían a los infractores, que irían en beneficio de la construcción de dicha iglesia.

Y en las Relaciones Topográficas de Felipe II, año 1575, correspondientes a Argamasilla de Alba vemos lo siguiente “…dos leguas de esta villa arriba se toma el agua y viene encazado y pasa por esta dicha villa el dicho caz, y va adelante tres leguas encazado…continuando desde allí a otros molinos…”. Sin duda se refiere a los de la Membrilleja, el Cuervo y del Tejado situados aguas abajo de Argamasilla.

Sin embargo, Juan Alfonso Padilla Cortés en su Historia de Argamasilla de Alba nos dice que, tras una enorme inundación ocurrida en la laguna del Rey, en el año 1545, siendo Gran Prior de la Orden D. Diego de Toledo, que lo fue desde 1531 a 1578, se aprovechó para desviar el río desde el sitio denominado Atajadero por un canal que llevó las aguas a los molinos harineros de La Parra, Nuevo y Santa María. Como vemos no hay duda de la existencia, profusamente documentada, de un canal que, tomando parte de las aguas del Guadiana Alto en el azud del Atajadero, alimentaba a los molinos harineros propiedad de la Orden de San Juan y en su recorrido atravesaba el Lugar Nuevo de Argamasilla.

La ilustración que encabeza este artículo está sacada del libro Descripción Histórica del Gran Priorato de San Juan Bautista de Jerusalén en los Reinos de Castilla y León de Domingo Aguirre, año 1769. En ella se ve el recorrido que sigue el rio Guadiana, sin diferenciarlo del canal artificial, por el Priorato de San Juan desde la laguna Miravetes, junto al Campo de Montiel, hasta su llegada a las tierras de la Orden de Calatrava. Se observa la ubicación de los batanes, de los molinos harineros, del castillo-ermita de Peñarroya, de la propia Argamasilla de Alba, del castillo de Cervera, de la Real Fábrica de Pólvora, del sitio de Villacentenos, de su encuentro con los ríos Záncara y Gigüela y de su paso por Villarta y Arenas.

Por su relevancia histórica para esta época creemos conveniente hacer un breve comentario sobre la Fábrica de Pólvora. Siguiendo el cauce del canal y pasado el último de los molinos, el del Tejado, nos encontramos con el castillo y Real Sitio de Cervera (hoy Alameda de Cervera), en donde estaba ubicada la Fábrica de Pólvora de la Real Hacienda, en su momento una de la más importante del Reino. Contaba con dependencias administrativas, almacenes, casas para los empleados y cuatro molinos para la obtención de la pólvora. Conocemos el nombre de tres de estos molinos, el de Santa Bárbara, el de San Antón y el de San Lorenzo, pero no hemos podido documentar el nombre del cuarto de ellos.

Para la obtención de la pólvora negra se necesitaba salitre, carbón vegetal y azufre, más una fuerza motriz que impulsase los molinos que trituraban y mezclaban estos tres elementos. Cada país tenía su propia formulación para la mezcla de esos componentes, la de España era un 75% de salitre, un 12,5% de carbón vegetal y un 12,5% de azufre. El carbón vegetal se obtenía del enorme encinar que se extendía al suroeste de Cervera. El azufre, que inicialmente se importaba de Italia, se traía, a partir del año 1570, de Hellín tras la puesta en explotación de su Coto Minero. El salitre, la materia prima más importante y de mayor proporción en la mezcla, se obtenía en la Real Fábrica de Salitre de Alcázar. La fuerza motriz, en este caso hidráulica, la aportaba el agua procedente de las lagunas de Ruidera que discurrían por el caz viejo del Guadiana.

Para describir la Real Fábrica de Salitre nos remitimos a los datos aportados por Carlos López-Bonilla Rodríguez en Una descripción de Alcázar en el siglo XVIII en donde se recogen las respuestas dadas al cuestionario-interrogatorio enviado por Tomás López de Vargas, geógrafo real de Carlos III, en torno a los años 1783-1785, a los pueblos y villas de la diócesis para confeccionar su Diccionario Geográfico.

La novena pregunta del citado cuestionario se refiere a “Manufacturas y fábricas que tiene; de qué especies y por quien establecidas; qué cantidad elaboran cada año …” y la contestación es la siguiente “La fábrica de salitre de esta villa es la más útil y mejor que hay en este reino. Su establecimiento es muy antiguo y por morosidad y desidia de los antepasados no se tiene noticia de su origen, pero una inscripción que se haya en la torre de su edificio manifiesta el evidente principio de sus progresos; dice se hacía aquella fábrica año de 1518, siendo proveedor general de la pólvora de España y administrador general de Alcázar don Miguel Francisco Aldecoa…. el salitre que anualmente produce es 5.000 arrobas de afinado o algo más, según el temporal. Este material se lleva a las cuatro máquinas hidráulicas de los molinos de pólvora que mueve Guadiana en el sitio llamado Cervera, dos leguas de esta villa…. En el día se van a trasladar estas máquinas a Ruidera, nueve leguas de esta villa, donde el serenísimo Infante Don Gabriel les ha hecho con sus respectivas oficinas para los empleados en esta labor, en trueque de las máquinas citadas de Cervera, de que será dueño verificada la traslación”.

Como se observa en la propia respuesta ya se había decidido el inminente traslado de la fábrica de pólvora desde Cervera a Ruidera, lo que ocurrió en 1783 tras firmarse un convenio entre la Real Hacienda y la Mesa Maestral de Santiago por el que se ampliaban los territorios de la Orden de San Juan hasta la laguna Colgada. Para su nueva ubicación se aprovecharon unos batanes existentes en la desembocadura de la laguna del Rey, siendo elaborado el proyecto de traslado por el arquitecto D. Juan de Villanueva. Es de suponer que esa decisión estuvo motivada por la idea de que a Cervera acabaría llegando un caudal de agua insuficiente para mover los molinos, agua que se necesitaría para alimentar un ambicioso proyecto de regadío que se estaba ejecutando en esos años y, por el contrario, en Ruidera si estaba asegurado un caudal constante y suficiente para ese menester.

De lo que estamos convencidos es de que la Orden no utilizaba este canal para el riego y sí como fuerza motriz para mover sus molinos harineros y los de la Fábrica de Pólvora de la Real Hacienda. Así las cosas, nos adentramos en la segunda mitad del siglo XVIII, el Siglo de la Ilustración, con el Infante Don Gabriel Antonio de Borbón, hijo de Carlos III, como Gran Prior de la Orden de San Juan desde el año 1766, título que le daba derecho a beneficiarse de las rentas generadas por el Priorato. De hecho, Carlos III para asegurar estas rentas publicó el 26 de marzo de 1785 una Real Cédula, avalada por un breve pontificio del Papa Pío VII, mediante la que establecía un Mayorazgo/Infantazgo con los bienes y rentas de la Orden a favor de su hijo Don Gabriel Antonio y de todos sus descendientes varones legítimos.

Durante el Periodo de la Ilustración, son muchas las voces que claman por un cambio en la agricultura y un mejor aprovechamiento de los recursos hídricos para mejorar los problemas agrarios del país, tema que es fuente de continuos debates entre las personalidades más influyentes de aquellos años. El benedictino Padre Feijoo en su obra Teatro Crítico Universal y en concreto en el discurso Honra y provecho de la agricultura dice “…acaso no hay reino de alguna economía en el mundo que se aproveche menos del beneficio del agua de los ríos que España. Por lo común la disposición del terreno gobierna su curso sin que nadie les vaya a la mano, cuando se podría lograr inmensa utilidad desangrándolos en sitios oportunos…”

Pero sobre todo es Melchor Gaspar de Jovellanos quien, en su obra Informe sobre la Ley Agraria, que le había encargado la Real Sociedad Económica de Amigos de Madrid, hace una encendida defensa de la necesidad de poner en regadío las resecas tierras de España. Del Informe transcribimos “…su necesidad (de los riegos) proviene de que el clima de España en general es ardiente y seco, y es grande por consiguiente el número de tierras que, por falta de riego, o no producen cosa alguna, o sólo algún escaso pasto. Si se exceptúan las provincias septentrionales… apenas hay algún territorio en que el riego no pueda triplicar las producciones de su suelo, y como en este punto se repute necesarios todo lo que es en gran manera provechoso, no hay duda, sino que el riego debe ser mirado por nosotros como un objeto de necesidad casi general…”.

Sea como fuere, bien por estar totalmente imbuido del espíritu de la Ilustración o para asegurarse la mayor cantidad de rentas posible generadas en el Priorato, o tal vez por ambas cosas, lo cierto es que el Infante promueve un ambicioso proyecto para renovar y ampliar el antiguo canal, con el fin de aumentar la producción agrícola mediante el regadío, impulsar la industria y fijar población. El trabajo se lo encarga al arquitecto D. Juan de Villanueva, que el 23 de enero de 1777 había sido nombrado arquitecto del Príncipe e Infantes. Villanueva viaja a la zona en dos ocasiones y el 20 de noviembre de 1781 presenta en El Escorial el Proyecto del Canal del Gran Priorato de San Juan, bajo el título de “Plan geográfico de las Lagunas de Ruidera y curso que hacen sus aguas sobrantes con el nombre de río Guadiana”. Obra hidráulica que a partir ese momento se conocerá como Canal del Gran Prior.

Plan Geografico

El Proyecto comienza con esta frase “No sé, si mi insuficiencia tendrá acierto para manifestar al superior saber de V.A. las observaciones ejecutadas en los dos reconocimientos, que por orden de V.A. he practicado del curso de las aguas llamadas de Guadiana, que afluyen por el Real Priorato…” Está dividido en cuatro partes y estudia y propone el aprovechamiento de las aguas desde la laguna de Miravetes hasta el límite del Priorato en Arenas de San Juan, finalizando así “…Y para el logro de todo lo que propongo con el orden más regular y económico, comprendo que las primeras obras deberían principiarse por la continuación de la Acequia Grande desde las Huertas de Carranza, para dar principio al riego de toda la Vega que llaman de Villacentenos…Y teniendo a bien V.A. la ejecución de estas obras, dispondré los planos, explicación y cálculos de todo lo que deberá hacerse, que solo como una idea General propongo en este papel. Los proyectos de la primera, segunda y algo de la tercera parte, solo podrán tener lugar cuando V.A. pueda usar con entera libertad de las aguas, como debe por sus derechos, y solicitar por las diligencias practicadas”. Estas palabras de Villanueva nos vuelven a confirmar la existencia del viejo canal, al que desde el primer momento llama la Acequia Grande.

Por los planos aportados por Juan de Villanueva tenemos pleno conocimiento de las infraestructuras más importantes ya existentes y el trazado definitivo propuesto. Laguna Miravetes, molino Miravetes, batanes, casa Sotillo, casa Delgado, azud del Atajadero, (comienzo de la Acequia Antigua), castillo de Peñarroya, molino de la Parra, molino Nuevo, molino de Santa María, Lugar Nuevo de Argamasilla, molino de la Membrilleja, molino del Cuervo, molino del Tejado, castillo de Cervera y molinos de pólvora del Rey. Hasta aquí río y canal confunden su discurrir, pero pasado este punto se separan y el cauce natural del río Guadiana continúa su curso para encontrarse con el río Záncara, pasada la casa del Preso, en la llamada cárcel de los ríos y el canal se prolongará por la huerta de Marañón y las ruinas del castillo de Villacentenos hasta el cerro de las Cabezuelas, en cuyo paraje se unirá con el Záncara-Guadiana y con el Gigüela, para formar una única corriente que atravesando Villarta abandona definitivamente el Priorato por Arenas de San Juan.

Para oficializar el proyecto se aprueba, el 14 de marzo de 1783, la “Real Cédula de S. M. Carlos III por la que se sirve aprobar las Ordenanzas para la Construcción y Gobierno del Canal del Gran Priorato de San Juan, que ha de ejecutarse a expensas del Serenísimo Infante Don Gabriel por su arquitecto Don Juan de Villanueva”. En cuyo prólogo se dice “Por cuanto por el Infante Don Gabriel, mi amado hijo, Gran Prior de Castilla en la Orden de San Juan, se me pidió permiso para abrir a su costa en el Gran Priorato una Acequia de riego con las aguas que salen de Ruidera, y otras que se pierden, empantanando, y haciendo mal sanos aquellos países, pudiéndose recoger y hacer sumamente útiles; complacido del celo patriótico, con que promueve la Agricultura y la Industria en los pueblos de su Dignidad, le respondí estaba conforme en que pusiese en práctica el expresado proyecto…”

En las citadas Ordenanzas se desarrolla toda la normativa necesaria para el buen funcionamiento de la obra, desde que aguas se encauzarán por el canal (cap. I), hasta la composición del cuerpo directivo-administrativo que lo dirigirá, pasando por los tipos de cultivos que deben de sembrarse, básicamente trigo, cebada, legumbres, lino y cáñamo, huertas con todo tipo de hortalizas y frutales, los caudales y horas de riego, los tributos a reportar al Prior, etc.

Así mismo, recomiendan la plantación de moreras en las márgenes de las acequias para el establecimiento de fábricas de seda, material muy demandado en esa época por la Real Fábrica de Tapices. También dicen que se construirán, a costa del Infante, en los parajes que parezcan más convenientes algunas casas con el fin de fijar población estable. Tal fue el caso del poblado de La Magdalena en donde se aposentaron colonos llegados de Murcia y de Lorca en el año 1785.

También facultan a D. Juan de Villanueva para que decida las zonas y extensiones de terreno que se pondrán en regadío tras la apertura de los correspondientes brocales y acequias de distribución, pero reafirmando que la construcción del canal y su depósito general en la laguna de Miravetes ha de tener, a parte de la finalidad del riego, la de surtir de las aguas necesarias para el buen funcionamiento de los molinos harineros propiedad de la Dignidad Prioral situados en esta zona. Es conveniente recordar que el Priorato tenía la exclusividad de la molienda del trigo en sus numerosos molinos hidráulicos, razón por la cual no se construyeron molinos de viento en las tierras de la Orden hasta finales del siglo XVIII. No es descabellado suponer que “la espantable y jamás imaginada aventura de Don Quijote con los molinos de viento”, narrada en el capítulo VIII de la 1ª parte, sea un intento de Cervantes para agradar a la Orden debido a la animadversión que ésta les profesaba o, por el contrario, su finalidad sea la de ridiculizar esa situación. Quién sabe.

Llegados a este punto debemos volver a las Relaciones Topográficas de Felipe II correspondientes a Argamasilla, en las que se dice que “existen ocho molinos, con ocho piedras, además de seis batanes”. El número de molinos coincide con los seis nombrados por Villanueva, más el de Miravetes que estaba en la entrada de esta laguna y otro cuyas ruinas, según nos dice el propio Villanueva, se encontraban entre los del Cuervo y del Tejado, “…hasta que pasando (el canal) por las ruinas de otro, llega al Molino del Texado…”. Este molino en ruinas debe de ser el que aparece en el Catastro del Marqués de la Ensenada, año 1752, con el nombre de San José.

Los seis batanes estaban concentrados en el tramo comprendido entre la laguna Miravetes y el Atajadero, en la parte más angosta del cauce natural del rio. Por la respuesta número 22 de las Relaciones Topográficas conocemos que “cada batán de estos tiene una pila, y que dichos molinos y batanes son del Priorato de San Juan y de su dignidad, que los posee y goza el dicho don Antonio de Toledo, prior”, así como sus nombres: de la Isla, de la Zarza, del Chocano, de la Parra, del Espino y de Santa María. Sobre ellos Villanueva comenta lo siguiente “…y los Batanes de V.A. que se hallan situados en este trecho; cuyas máquinas están tan maltratadas, que es una irrisión el verlas, y difícil que los trabajos que en ellos se ejecutan, puedan ser de utilidad…”.

Sin tomar partido en ello, debemos de señalar que algunos estudiosos de El Quijote defienden la idea de que la aventura de los batanes, narrada en el capítulo XX de la 1ª parte, se desarrollara en estos parajes, sobre todo por el desenlace de ésta. “Otros cien pasos serían los que anduvieron, cuando, al doblar de una punta, pareció descubierta y patente la misma causa, sin que pudiese ser otra, de aquel horrísono y para ellos espantable ruido, que tan suspensos y medrosos toda la noche los había tenido. Y eran -si no los has, ¡oh lector!, por pesadumbre y enojo- seis mazos de batán, que con sus alternativos golpes aquel estruendo formaban”. Seis mazos de batán, ¿por qué hacer referencia a su número exacto?

Retomando el proyecto de Villanueva nos llama poderosamente la atención la exactitud con la que aforó la cantidad de agua que podían embalsar todas las lagunas de Ruidera, exactamente 40.406.600 varas cúbicas (23,6 hm3). Según el Estudio de batimétrico de los vasos de las lagunas realizado por la Confederación Hidrográfica del Guadiana en el año 1989 su capacidad máxima es de 23,06 hm3; medio hectómetro cúbico de diferencia, solo un 2,3% de error, asombroso. También calculó la cantidad de agua que había embalsada en el año 1781, 33.147.100 varas cúbicas (19,37 hm3).

También es de destacar la valoración económica que hace de la obra, 1.177.426 reales, en la que incluye la acequia principal, las acequias y brocales de distribución, los puentes a construir, las casas de servicio y hasta la plantación de una hilera de árboles a cada lado del canal. No incluye en esta partida el traslado de la fábrica de pólvora, que como hemos visto con anterioridad fue motivo de un proyecto diferente.

Es curioso como describe Villanueva la llegada del canal a Cervera pues por primera vez oímos hablar de su arboleda, la que le dará su actual nombre, Alameda de Cervera. Dice “…sale de este (el molido del Texado) y formando un recodo… dejan un terreno llano, donde se hallan las tierras de la Serna (tierra sembrada) propias de V.A. linderas con la Alameda, Azequia, y Castillo de Cervera. Pasa adelante al O. y a distancia de 1.562 varas del Castillo, por entre la crecida alameda corre la Azequia hasta la Casa de la Fábrica, y Molinos de la Pólvora de S.M., y saliendo sobrantes de sus Maniobras corre 863 varas por la misma orilla lindero con las Huertas de Carranza…”. La crecida alameda ya existía a finales del siglo XVIII, lástima de su desaparición.

Las obras comenzaron en 1782 y en una primera fase se prolongaron hasta 1790. El Infante Don Gabriel fallece el 23 de noviembre de 1788, unos días antes que su padre Carlos III, y su muerte supone un contratiempo enorme para la continuidad del proyecto pues su hijo, el Infante Don Pedro, hereda el Mayorazgo-Infantazgo con tan solo dos años y su tutor, el rey Carlos IV, no parece muy interesado en la obra. De todas formas, esta se reanuda en una segunda fase en 1792, hasta su abandono definitivo en 1802.

Fue un proyecto inconcluso, sólo parcialmente realizado, con unos logros más bien escasos que no cumplieron con las expectativas depositadas en él por el Infante Don Gabriel. Hay que señalar que el tramo proyectado entre la laguna Miravetes y el azud del Atajadero nunca se llegó a ejecutar, quizás para mantener la actividad de los seis batanes, por lo que aquel siguió utilizándose para la captación de las aguas que discurrían por el canal, que en su mayor parte coincidía con la Grande Acequia, que simplemente sería remozada y reconvertida por Villanueva en el Canal del Gran Prior. Las obras se redujeron, básicamente, a mejorarla y a realizar algunas modificaciones en su trazado, ampliando solamente su recorrido desde las huertas de Carranza, a través de la vega de Villacentenos, hasta su confluencia con la madre primitiva del río. El mismo Villanueva descarta la continuidad de la obra desde este punto con estas palabras. “Para conseguir con acierto la fertilidad de este dilatado Valle, la sanidad de los Vecindarios de Villaharta y Arenas, es absolutamente necesaria la abertura de un encaze, que forme el alveo del Río… Esta necesidad que tan conocida, y experimentada tienen los Vecinos de estas dos Poblaciones, los ha forzado, a solicitar varias veces, la execución de estos encaces… La execución de esa misma obra parece se halla por el Real Consejo de Castilla resuelta…” Desconocemos si finalmente se llegó a realizar obra alguna.

Sí se construyeron algunas infraestructuras, tales como la esclusa de Miravetes y su puente, el poblado de La Magdalena, la reforma del canal a su paso por Argamasilla, el puente del Rey y el puente de Los Molinos en Cervera o la esclusa y el puente de Villacentenos. También se realizaron mejoras importantes en los batanes y en los molinos hidráulicos. Lo que no hemos podido documentar es el número de repartidores de agua y de acequias laterales que se pusieron en servicio, pero sí conocemos un padrón realizado en el año 1791, un año antes del comienzo de la segunda fase de las obras, que nos dice que las fanegas puestas en regadío en ese año eran 638, (410 hectáreas si las calculamos de acuerdo con las llamadas fanegas del marco de San Juan, equivalentes a 6.432 m2). En otro padrón realizado en el año 1880 vemos que estaban en regadío 611 hectáreas, pensamos que fue la máxima superficie alcanzada porque el deterioro del canal, principalmente por falta de mantenimiento, era ya irreversible.

Todo había cambiado tras la aplicación de la Ley General de Desamortización de los Bienes Eclesiásticos del año 1837, por la que todas las propiedades de la Orden de San Juan fueron expropiadas. Entonces era Gran Prior el Infante D. Sebastián al que la Reina Isabel II devolvió su Dignidad Prioral en 1859, pero no los bienes de la Orden que fueron subastados ese mismo año, excepto los molinos hidráulicos que lo fueron en 1864. Incluso parte de las lagunas, siete en total, en otro trámite diferente, ya habían pasado a ser de propiedad privada mediante subasta realizada en 1821, durante el llamado Trienio Liberal (1820-1823). Un gran desatino histórico que todos hemos padecido hasta la reconversión, el 13 de julio de 1979, de las Lagunas de Ruidera en Parque Natural y Reserva de la Biosfera.

En definitiva, una extraordinaria oportunidad perdida que se palió a medias un siglo después con la construcción del pantano de Peñarroya y su zona regable, pero ya sin la primitiva área de influencia establecida en torno a los 35 km de recorrido del Canal del Gran Prior y lo más doloroso, con la desecación del Guadiana Alto, la pérdida de incontables humedales y la casi desaparición del histórico canal. Ahora las aguas tienen un nuevo cauce artificial para su discurrir, pero solo lo hacen cuando rebosa la presa del pantano en años de elevada pluviometría, que cada vez son los menos.

Hoy conocemos otros canales contemporáneos al nuestro, tales como el Canal de Castilla o el Canal Imperial de Aragón, que se han mantenido en el tiempo y sirven en la actualidad como revulsivo cultural, turístico y económico para sus zonas de influencia. Sana envidia nos da. No sabemos si será tarde, pero si algo se puede remediar, que se remedie.

Manuel Rubio Morano

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

 

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La Mancha vista por Esquivel (III)

El Maestro Esquivel recurría, la mayoría de las veces, a las torres de las iglesias como el lugar para hacer sus observaciones. Los instrumentos, diseñados por él mismo, eran montados y desmontados en cada una de las observaciones. Dioptra y nivel, entre otros instrumentos, eran subidos y bajados a las torres de las iglesias por sus ayudantes. En Campo de Criptana, antes de ir a «la puente» de San Benito, Esquivel realizó sus mediciones desde la torre de su iglesia.

folio 22

Desde ella anotó en sus papeles los nombres de los lugares que veía y el ángulo preciso con respecto al norte magnético, para después en gabinete trazar las triangulaciones necesarias y dibujarlos en el mapa. La distancia, como en todas sus anotaciones, era la que aproximadamente le aportaba el guía local que le acompañaba, siendo un dato orientativo en su forma de trabajar sobre el mapa.

distancias de lugares

Quizá por lo llano y derecho de los caminos que en esta parte de la Mancha une a los pueblos, una legua en línea recta coincide con la distancia que en una hora se recorre andando o sobre una caballería al paso, aproximadamente seis kilómetros, aunque también en esta observación hay que poner muy buena nota al vecino de Campo de Criptana que con su experiencia de campo le indicó estas precisas distancias. Los lugares anotados son: Alcázar de Consuegra [de San Juan], Argamasilla de Alba, Villafranca, Villarta, Herencia y Arenas.

mapa con los lugares

Observando el mapa anterior puede llamar la atención que estando casi a la misma distancia Argamasilla de Alba y Tomelloso, y sin ningún relieve que impidiese su observación directa, este lugar no fuese anotado por Esquivel en sus papeles. La razón es sencilla: hoy Tomelloso es una ciudad manchega de unos 36.000 habitantes pero cuando Esquivel recorrió la Mancha era una aldea de Socuéllamos de «ochenta vecinos poco más o menos», unos 360 habitantes, como respondían a las Relaciones Topográficas en 1578.

Un día «de los calurosos del mes de julio» estoy recorriendo el camino de Campo de Criptana a Mota del Cuervo, antigua variante del Camino de Toledo a Murcia, y quiero ver el mismo horizonte que el Maestro Esquivel contempló desde Campo de Criptana. No voy a subir a la torre de su iglesia porque me he propuesto mirar la Mancha desde los cerros o puntos de observación que Esquivel eligió fuera de las villas y ciudades. Más razón si en Campo de Criptana hay un cerro singular desde el que puedo contemplar la misma imagen que vio Esquivel. Este cerro está situado a dos kilómetros al este de Campo de Criptana y en su cresta aloja al Santuario de Nuestra Señora de Criptana.

mapa ing santuario Dejo atrás las últimas casas de Campo de Criptana por el conocido Camino de la Virgen (39º 24ʹ 22.32ʺ N – 3º 6ʹ 50.33ʺ O), inicio del Camino de la Mota del Cuervo. Camino, entre la sombra de los árboles, dos kilómetros y a la derecha del camino está indicado el desvío al Santuario de Nuestra Señora de Criptana. Abandono una hora el Camino a Mota del Cuervo y subo a su altozano.

foto de la ermitaPor Francisco Escribano Sánchez-Alarcos, cronista oficial de la villa de Campo de Criptana, conocemos que el edificio se comenzó a construir en el siglo XVI en estilo renacentista sobre otro más pequeño de una nave con cubierta de madera, que ya existía dentro de un castillo que aquí había, y que «en los primeros años del siglo XVIII la ermita era dotada de un nuevo retablo, de estilo barroco […] el aspecto que presenta actualmente la ermita es el fruto de las reparaciones y restauraciones que se han efectuado a lo largo del tiempo»

Desde los muretes de una vieja muralla defensiva veo el inmenso horizonte de la Mancha y los lugares que Esquivel anotó en su cuaderno.

panorámica horizonte

alcazar desde arco

Desde una de las puertas de acceso de la muralla distingo los molinos de viento y el casco urbano de Alcázar de San Juan, y detrás Herencia y Villafranca. Estoy prácticamente en la misma latitud (39º 24ʹ 22ʺ) que la iglesia de Campo de Criptana (39º 24ʹ 20ʺ), por lo que esta imagen es la misma que Esquivel vio, aunque él no pudo apreciar los cuatro molinos de viento alcazareños porque el prior de San Juan aún no había autorizado su construcción, ¡faltaban más de cien años!

Como diría Sancho Panza: ¡no se me cuece el pan! Estoy deseando volver a Campo de Criptana y subir al siguiente cerro a contemplar la imagen de la Mancha. El mismo al que se dirigió el Maestro Esquivel después de bajar de su iglesia, «questa del campo de criptana del S. [Septentrión-norte] al po. [poniente-oeste] 38 gr. [grados] leg [leguas] 1/6».

                                                                             Luis Miguel Román Alhambra

Publicado en Alcázar Lugar de don Quijote

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Alcázar de San Juan y su tradición cervantina

_Proemio Vicente de los Rios

Proemio de Vicente de los Ríos a la edición de 1780 de la Real Academia Española

La tradición cervantina alcazareña tiene cuatrocientos sesenta y dos años, remontándose a la propia época en la que vivió Miguel de Cervantes que fue bautizado en Alcázar de San Juan un 9 de noviembre de 1558 

La tradición cervantina de Alcázar de San Juan viene prácticamente desde el propio nacimiento de Miguel, cuya partida de bautismo se conserva en la parroquia de Santa María la Mayor. Esta tradición, por tanto, viene de muy lejos y no sólo se sustenta en la partida de bautismo, sino de la fe de vida directa que dan sus coetáneos y que nos ha llegado a través del testimonio de Fray Alonso Cano.

En el proemio a la edición de 1780 de la Real Academia Española, el académico y militar Vicente de los Ríos, Miembro de la Real Academia de la Historia y de la Real Academia Española en Madrid, cuando se refiere a la partida de bautismo existente en Alcázar de San Juan, dice que hay razones para creer que esta ciudad es la patria de Miguel de Cervantes por razones de peso como es la de que en ella aparece el apellido Saavedra (que no aparece en ningún miembro más de la familia de Alcalá) y también en el hecho de tener añadida una nota al margen en la que se asegura que el autor del Quijote es el mismo de quien habla dicha partida y que fue incorporado a ella de forma manuscrita por Blas de Nasarre, bibliotecario mayor del reino cuando la encontró en 1748.

También dice el proemio que no sólo por estas razones se inclinaron muchos sujetos de sólido juicio a creer que Alcázar es la patria de Cervantes, entre estos merece un distinguido lugar el erudito Ilmo. Sr. Don Fray Alonso Cano, Obispo de Segorbe, que inquirió el origen de esta tradición la cual se propagó y se conserva entre los hombres más hábiles de esta ciudad. Alonso Cano comentaba que don Juan Francisco Ropero, Agente fiscal de la Cámara de Castilla que en Alcázar de San Juan tiene su patria, fue pasante de un célebre abogado llamado Quintanar, que aseguraba haberle dicho este, repetidas veces al pasar por una de las casas del lugar: “esta es la casa donde nació Miguel de Cervantes autor del Quijote, y lo digo y prevengo a Vm. Con el mismo fin que a mí, siendo mozo y pasante del Doctor Ordóñez, me lo decía este, pasando igualmente por aquí, es a saber, para que se conserve la tradición”. 

Sigue Vicente de los Ríos diciendo que el mismo Juan Francisco Ropero averiguó que la pasantía de Quintanar con el Doctor Ordóñez fue por los años de 1690, siendo este ya muy anciano, de lo que se infiere que pudo haberlo oído y entendido de los mismos que conocieron personalmente a Miguel de Cervantes que murió entrado ya el siglo XVII.

Es cierto que estos argumentos, como los de que el autor conocía de forma fehaciente La Mancha, sabiendo perfectamente lo que eran los batanes, conviviendo con los molinos de viento, conociendo la ubicación de las Lagunas de Ruidera y la Cueva de Montesinos, no son de peso como para determinar Alcázar de San Juan como la patria de Cervantes, pero no dejan de ser elementos discordantes que chirrían y mucho con la versión oficial.

Uno de los hechos al que los que los alcalaínos más se agarraban para autoproclamarse como patria de Miguel era que él mismo reconoció haber estado en la batalla naval de Lepanto y que por la edad del Miguel nacido en Alcázar (13 años), no podía haber sido el que tomase parte de aquel formidable combate. Pues bien, no solo la historia de Vicente de la Rosa (DQ 1, 51) desmiente esa versión de que un niño no podía estar en el ejército, sino que el propio Alonso Martínez de Leiva cuenta como con nueve años se enroló en las galeras de Nápoles de las que su padre era el capitán general. Además, otro dato nuevo recientemente encontrado se ha venido a añadir en favor de nuestra tesis, y es la relación de heridos que se encuentran en el hospital de Mesina, recuperándose de la batalla de Lepanto, en la que hay muchos soldados “que salieron heridos y mucha parte de ellos mancos”. En esta relación con la que Juan de Austria justificó a su hermano Felipe II los gastos originados por ayudas de costa con la que socorrer a los esforzados luchadores de Lepanto (y en la que algunos pasaban extrema necesidad), se encuentran dos soldados con el nombre Miguel de Cervantes, uno en la página 10 y otro en la página 16 -la última de esta relación-, siendo el nombre que la cierra justo antes del resumen que informa de las ayudas entregadas a 409 personas (no se trata del mismo Cervantes que recibe dos ayudas, sino que son dos personas distintas y contadas como tales) por un total de 17.606 escudos.

Pero volviendo a las personas que habían ido transmitiendo de una generación a otra que Miguel de Cervantes era de Alcázar de San Juan y que vivía en una casa situada en la plaza de la Rubia del Rosquero (actual plaza de Cervantes) hasta llegar a oídos de Fray Alonso Cano, vamos a arrojar luz sobre quiénes eran estas personas y lo fiable que puede resultar la información que de ellos proviene.

Comenzamos con Fray Alonso Cano Nieto, (Mota del Cuervo, Cuenca, 23 de enero de 1711-Segorbe, Castellón, 7 de abril de 1780), religioso trinitario calzado, Redentor General, Calificador de la Suprema, Ministro Provincial de Castilla de la Orden de la Santísima Trinidad, teólogo de Su Majestad en la Real Junta de la Inmaculada Concepción, censor de libros, académico de número de la Real Academia de la Historia, examinador sinodal de Toledo y Obispo de Segorbe. El 5 de abril de 1768 el rey Carlos III de España firmó una orden dirigida a las tres órdenes redentoras de trinitarios calzados, trinitarios descalzos y mercenarios, por la que hacía saber su voluntad de concertar un canje de cautivos argelinos por españoles, rescatando al mismo tiempo a todos los españoles que hubiese cautivos en Argel. ​ El rey nombró redentores al provincial de los trinitarios calzados de Castilla, Fr. Alonso Cano Nieto, Juan de la Virgen, trinitario descalzo y Antonio Manuel de Artalejo, provincial de los mercedarios. Salieron los tres redentores de Madrid el 26 de agosto de 1768.  Regresaron con 767 cautivos españoles el 24-11-1768. Posteriormente Cano Nieto regresó con todos los cautivos de Tabarca (323) a Alicante, aposentándolos en la Isla Plana que pasó a llamarse Nueva Tabarca. Dando libertad a un total de 1.090 cautivos españoles. Es decir, una persona erudita y de amplio conocimiento del mundo cultural, social y económico de su época.

Si bien Fray Alonso Cano, fue un personaje importante de su época no lo fueron menos las personas que le hablaron (haciéndole un fiel defensor) de la tradición cervantina alcazareña.

El coetáneo de Fray Alonso Cano es don José Ropero y Tardío, Agente Fiscal de la Cámara de Castilla, Administrador del Serenísimo Infante y abogado de los Reales Consejos. En 1752 contaba con 44 años (nacido en 1708), otros componentes de la familia viviendo en la casa: Leocadia Fernández de Toro, su mujer, 37, Francisco hijo 7, Josefa hija 5, Matías Sevilla sirviente labrador 36, mayoral Jacinto Maroto su mayordomo de 30, Isabel Redondo, su ama de 20, Victoria Cartas su criada de 30 y Francisca Orea su criada de 16 (Cuadernos Manchegos 25, 82).

Figura como Hidalgo en el Libro Maestro de 1750 (Cuadernos Manchegos 25, 38) con casa en la calle San Francisco con habitación alta y baja que linda a poniente con la casa de las Comedias y al norte con la casa de don Fernando Aguilera. Cocedor y cueva con veinte tinajas que caben dos mil arrobas. Frente de veintiuna varas, fondo de dieciséis, patio de seis en cuadro y corral de quince. Gran hacienda.

En el año 1742 (cuando tenía 34 años) era Alcalde Mayor de la villa de Alcázar de San Juan, tiempo en el que casi un siglo y medio después del retablo, cuando todavía es­tán vigentes los cánones artísticos del Barroco, y en su camino de evo­lución hacia el Rococó, se construye el camarín cuya inscripción dice así: “año de 1742 se acabó este camarín siendo prior fray don Pedro Ramos Novillo y mayordomos don Juan Francisco Ropero y Tardío abogado en los Reales Consejos y Alcalde Mayor de esta villa y Pe­dro Rioxa”  (Ana Belén Chavarrías Abengozar, Tesela 31, 11).

Ropero trabajó como pasante del abogado Quintanar, pero hablemos ahora de este segundo personaje, don Francisco Quintanar y Úbeda, clérigo y abogado que legó su herencia con terrenos y herradero (aún hoy se le conoce por ese nombre) para instaurar un pósito de cereal para los pobres y que por la mala praxis administrativa e interesada acabó formando parte de la hacienda del Conde de las Cabezuelas, hasta que lo recuperó otro alcazareño ilustre y combativo Juan Álvarez Guerra Peña quien comenzó en 1887 el proceso de rescate en el que invirtió su tiempo y su fortuna, y que su hijo Juan Álvarez Guerra Castellanos culminó en 1902, más de 150 años después del testamento de cesión de Francisco Quintanar. Aunque la justicia les dio la razón, aún habrían de pasar años y la intervención de otros miembros de la familia hasta conseguir que los pobres del pueblo de Alcázar obtuvieran la posesión de los bienes legados.

“La Obra Pía del Pósito del Monte de Piedad, aunque era más conocida como Pósito Quintanar, fue fundada por el presbítero alcazareño Francisco Quintanar y Úbeda que ocupó importantes cargos en la Corte, entre ellos el de abogado de los Reales Consejos y asesor real. Contaba con considerables bienes, entre los cuales destacaba una gana­dería de reses bravas, que surtía a las plazas de toros de Madrid. Al ser sacerdote no tuvo hijos a los que dejar sus bienes, y su única hermana Isabel, aunque tenía dos hijas, ambas habían profesado como monjas en el convento de la Purísima Concepción de Alcázar de San Juan. 

Por ello decidió utilizar parte de sus posesiones en beneficio de los agricultores pobres de su localidad natal, para lo que creó un pósito pío, con el que asegurar el abastecimiento de grano, apoyando la labor del pósito público que ya existía. El 4 de noviembre de 1746 otorgó su testa­mento ante el escribano Alfonso Jiménez Avendaño, por el cual instituía por heredera universal del remanente de todos sus bienes a su hermana Isabel Quintanar y Úbeda, con la condición de que, si moría sin haber he­cho testamento o sin herederos declarados, ningún otro pariente podría alegar derechos ni reclamar los bienes. En dicho caso, toda su hacienda debía pasar a posesión del Pósito Pío que pensaba fundar junto con otros bienes de su propiedad. 

También establecía que su hermana se tendría que encargar de com­pletar la creación de dicho establecimiento, si él moría antes de terminar con las gestiones para la apertura y puesta en marcha de la fundación, a la cual se proponía vincular el ganado vacuno, la labor de las Pedregosas y el molino de aceite con todas las olivas que poseía fuera de las viñas. 

En todos estos documentos, Francisco Quintanar mostraba su clara voluntad de favorecer a los labradores más pobres y necesitados de su pueblo, permitiendo que realizaran la siembra de sus tierras sin la presión de los temporales o las sequías, que podían sumirles en una pobreza de la que ya no habría salida. También nombró a los administradores, al tiem­po que facultaba al principal de ellos, Francisco Antonio Saavedra, para que eligiera a su sucesor en el cargo. Por otro lado, volvió a recalcar que en el caso de que no le diera tiempo a fundar el pósito en vida, fuera su hermana quien se encargara de cumplir su última voluntad, a la vez que la nombraba como heredera universal del remanente de sus bienes, con la condición de que si ella moría sin testamento, no pudiese el Convento de la Concepción de Alcázar de San Juan, donde tenía a sus dos sobrinas como religiosas, ni ningún otro pariente, reclamar derechos sobre sus bienes, que pasarían a aumentar los del Pósito Pío. 

_Relacion bienes Pósito Quintanar

El 10 de octubre de 1750, Isabel Quintanar, con objeto de que quedara constituida la fundación del Pósito Pío de su hermano, otorgó el corres­pondiente poder a favor de Juan Antonio, Bernabé y Francisco Antonio Saavedra y Marañón, y de Juan Romero Mercado, declarando que la fun­dación se tuviera por establecida y dotada con los bienes que su hermano había ordenado asociar a ella. 

En el testamento hecho por los comisarios de Isabel Quintanar, se indicaba claramente la localización exacta del pósito. Se construyó en las transpuestas de las casas principales donde vivieron los hermanos Francisco e Isabel Quintanar, situadas en una calle que llamaban de Cár­denas, que colindaba con otra denominada de Tocina. Con el tiempo, la calle principal recibió el nombre de Quintanar (hoy Juan de Dios Raboso), dando las espaldas de la casa con la calle del Barco, que es en la que se ubicó la puerta del pósito.” (Tesela 43, Carlos Fernández-Pacheco Sánchez-Gil y Concepción Moya García).

Este Francisco Quintanar y Úbeda a su vez fue mozo y pasante del Dr. Ordóñez quien le dijo personalmente donde nació y vivió Miguel de Cervantes en Alcázar. Rodrigo Ordóñez de Villaseñor que fue abogado del Santo Oficio de la Inquisición en Toledo (según Ángel Ligero Móstoles, La Mancha de Don Quijote I, pág. 151), además de abogado de los Consejos Reales que defendió a Alcázar de San Juan junto con el abogado Diego Fernández Romero en el pleito de Alcázar contra Herencia por la dehesa de Villacentenos, que se concretó en la Concordia entre Alcázar y Herencia de 1669.

Cómo abogado representó al municipio de Alcázar en la Concordia con Herencia “sobre la dehesa de Villacentenos”. El 14 de mayo de 1669 los alcaldes, justicia y regidores del ayuntamiento de Alcázar se reúnen en la sala del ayuntamiento  para analizar y discutir las condiciones que la villa está dispuesta a otorgar a la de Herencia y que sería: “…la quarta parte con dos casos de jurisdicción tocantes a la conservación de montes pasto y panes privativamente en dicha quarta que an de tener todo el aprovechamiento y esta villa ha de tener las tres quartas partes restantes que an de quedar para esta villa así en la Jurisdicción  como en el aprovechamiento para esta villa sin comunidad entre ambas y la villa de Herencia ha de remitir y perdonar cinquenta mil reales y la cantidad que le estuviere debiendo esta villa ala de Herencia y otras condiciones y en todo parece am venido entrambas villas excepto Enel ppunto de jurisdicción en la quarta parte que toca a Herencia sino es computándose la qurta parte por el camino que llevan los de Herencia a Manzanares hasta la venta de Quesada…” (intervienen los capitulares Don Juan Sánchez Peláez y Diego Fernández, alcalde ordinario -que acepta la propuesta de Herencia de dejar mojón fijo en el camino que va a Manzanares y que la justicia sea acumulativa, es decir, que la de Alcázar pueda intervenir al mismo tiempo que la de Herencia-, Pedro Díaz Cencerrado, Juan Hidalgo Saavedra y Gerónimo de Alderete. Dando poderes para el pleito al abogado Don Diego Fernández Romero Rexidor y al licenciado Don Rodrigo Ordóñez de Villaseñor, ambos “in solidum”. El poder se firma el 3 de junio de 1669, actuando como testigos el escribano Pedro Diaz Comino Cencerrado, Juan de Pozo Gallardo y Juan Sánchez Cotán, dando fe el escribano de la villa Manuel de Camuñas Román).

El día 5 de junio de 1669 se firma el decreto de Concordia. El 19 de junio de 1669 don Cristóbal de Nájera y Angulo gobernador y Justicia Mayor de los Prioratos de San Juan en Alcázar, delegó en Gonzalo del Peso, procurador del Concejo, para hacer información de opinión de los testigos, que fueron Cristóbal Ordóñez de Villaseñor (¿su hermano?), Juan Romero Caravaño, Pedro López de Lara, Fernando López de Párraga, Pedro Salcedo y Verdugo, todos ellos alcaldes que fueron de la villa y Juan Martínez Calvo, escribano. El rey Carlos II “El Hechizado”, confirmo la escritura de concierto (así como también por los Señores del Consejo de Castilla) el 30 de julio de 1669 (José Muñoz Torres,  “La lucha por el territorio: La concordia entre Alcázar y Herencia de 1669”).

De modo que las tres personas que han ido pasándose de unas a otras la tradición cervantina, son abogados y de los más afamados de su época, que formaban parte de los Consejos Reales y que eran totalmente influyentes en la vida política y social del periodo en que les tocó vivir, que formaron parte del Santo Oficio o de los pleitos más importantes de su tiempo, por los que las debemos considerar personas dignas de crédito y aceptar como verídicas sus afirmaciones.

He tenido que beber en los trabajos de otros alcazareños ilustres que me han precedido, así como en el de personas de fuera de la ciudad que han trabajado y estudiado para dar luz a la historia de Alcázar de San Juan: el doctor Rafael Mazuecos, Manuel Rubio Herguido, Francisco Saludador Merino, Ángel Ligero Móstoles, José Fernando Sánchez Bódalo, Francisco José Atienza, Ana Belén Chavarrías Abengozar, Carlos Fernández-Pacheco Sánchez-Gil, Concepción Moya García,  Ángel Martín-Fontecha Guijarro y José Muñoz Torres (Cronista oficial de la villa de Villarta de San Juan).

Los documentos que han ido apareciendo a lo largo de la historia apuntan a un Miguel de Cervantes nacido en Alcalá porque así ha interesado a la comunidad universitaria y de hecho todos los documentos apuntan al Cervantes “oficial” mientras que al bautizado en Alcázar se lo tragó la tierra, cuando lo normal es que alguno de ellos pudiera corresponder a nuestro paisano.

A la vista de toda esta tradición cervantina alcazareña a mí también me surge una gran duda (que comparto con Luis Miguel Román Alhambra que es el padre de esta idea), si hay dos partidas de bautismo diferentes, con dos nombres y apellidos diferentes y dos heridos con igual nombre, que habiendo participado en la batalla naval de Lepanto, se recuperan de sus heridas en Mesina… ¿Cuál de ellos ideó el Quijote?, ¿Dónde fue el lugar en que ambos se encontraron y se hicieron transferencia de conocimientos y experiencias?, ¿Cuál de ellos tuvo el genio literario de escribirlo? ¿Fue la misma persona?… Posiblemente esto nunca lo sabremos, pero lo que si tengo claro es que la persona que ideó el Quijote conocía perfectamente la Mancha y el espíritu de los manchegos y había recorrido de forma intensa y extensa todos los caminos que atraviesan esta comarca natural que no es exagerado llamar la comarca de don Quijote. 

 

Constantino López Sánchez-T.

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

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Entrega a Cáritas Torneo de Golf “Memorial José María Santos Castillo”

Entrega a Cáritas

En la tarde de ayer, jueves, en las instalaciones de Cáritas Interparroquial, los costaleros del Santísimo Cristo Yacente y Nuestro Señor Resucitado, de la Cofradía del Santo Entierro de Alcázar de San Juan, hicieron entrega de lo recaudado en el VII torneo de Golf “costaleros del Resucitado”, cuya cantidad ha ascendido a 895,00 €.

Desde estas líneas, quieren agradecer a todos los patrocinadores, jugadores y al campo de Golf su colaboración, así como a la propia Cofradía por apoyarles en todas las actividades que realizan.

Cofradía Santo Entierro Alcázar de San Juan

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La AIReF recomienda mejorar la selección de las inversiones en infraestructuras para elevar su rentabilidad social y económica y satisfacer las necesidades de movilidad

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La institución constata que España ha realizado un enorme esfuerzo inversor que ha mejorado notablemente la movilidad de la población

Afirma que la planificación de infraestructuras ha sido muy ambiciosa, sin priorización de actuaciones y sin vincular los planes al proceso presupuestario y a la coyuntura económica

Detecta un generalizado optimismo en la planificación que ha tendido a infravalorar los costes de las inversiones, minimizar los riesgos de los proyectos y a sobreestimar la demanda de viaje

Considera que la planificación de las infraestructuras no se ha realizado identificando problemas de movilidad a partir de evidencias y centrando el interés y los recursos en las alternativas para resolverlos

Propone aprobar una nueva legislación integral de movilidad e infraestructuras de transporte, que defina criterios y objetivos comunes para todos los modos de transporte

Sugiere desarrollar una Estrategia o Plan de movilidad e infraestructuras de transporte y crear una Autoridad Independiente de Evaluación de Proyectos

Plantea fortalecer la consulta a la sociedad civil, transparencia y rendición de cuentas, así como mejorar la coordinación y cooperación entre las diferentes Administraciones

30/07/2020.- La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) publicó hoy el estudio ‘Infraestructuras de transporte’ de la segunda fase del Spending Review, en el que analiza su eficiencia y aporta propuestas de mejora. En concreto, recomienda “mejorar la selección de las inversiones en infraestructuras para elevar su rentabilidad social y económica y satisfacer las necesidades de movilidad de los ciudadanos”, según señaló hoy la Presidenta de la AIReF, Cristina Herrero, en la presentación del estudio.

En el estudio, la AIReF afirma que España ha realizado un enorme esfuerzo inversor en
infraestructuras de transporte en el periodo 1985-2018. De hecho, de los grandes países
europeos, España es el que más ha invertido en infraestructuras en el periodo 1995-2017. Esta circunstancia ha permitido reducir drásticamente el diferencial en los principales países europeos. Sin embargo, la fuerte caída de las inversiones que se ha producido desde 2012 ha provocado que la inversión bruta anual no cubra la depreciación del stock.

La AIReF asegura que la política de inversión en infraestructuras es esencial para garantizar unas redes públicas de alta calidad, imprescindibles a su vez para asegurar el crecimiento económico y aumentar el bienestar general de la sociedad. Sin embargo, la institución constata que, en España, no existe un marco regulatorio que ordene la redacción de los planes de infraestructuras de transporte. Considera, además, que la planificación de infraestructuras ha sido muy ambiciosa en los últimos 35 años, sin priorización de actuaciones y sin vincular los planes al proceso presupuestario y la coyuntura económica.

Además, la AIReF señala que se ha producido una infravaloración de los costes de las obras a realizar en los diferentes momentos del proceso de planificación de los proyectos, afirma que no se evalúan las inversiones y asegura que solo el sector aeroportuario dispone de un plan sectorial actualizado y en vigor, mientras que el resto de los modos de transporte acumulan importantes retrasos en la elaboración de sus planes.

Asimismo, identifica un generalizado optimismo en la planificación que ha tendido a infravalorar notablemente los costes de las inversiones y a sobrestimar la demanda de viajes. Y constata que no se realiza una verdadera evaluación ex ante de las inversiones a realizar, puesto que, en la mayoría de las ocasiones, las decisiones más importantes se toman antes de comenzar los estudios de viabilidad. Según el estudio de la institución, la planificación de las infraestructuras no se realiza identificando problemas de movilidad y centrando el interés y los recursos en las alternativas posibles para resolverlos.

En este contexto, la AIReF considera que existe un amplio catálogo de buenas prácticas que España podría aplicar adaptándolas a su realidad, para reducir el optimismo del  planificador, identificar las necesidades de transporte estimar mejor los costes de las obras, concretar métodos de evaluación ex ante y ex post de las inversiones en infraestructuras y mejorar la transparencia, participación y rendición de cuentas.

Propuestas

Así, propone aprobar una nueva legislación integral de movilidad e infraestructuras de transporte, que defina criterios y objetivos comunes para todos los modos de transporte, y alinee su planificación y gestión con los compromisos internacionales suscritos en materia de movilidad sostenible. Además, plantea reforzar los mecanismos de planificación presupuestaria de los planes y proyectos de infraestructura, con una mayor implicación del Ministerio de Hacienda, así como establecer una senda objetivo de inversión en infraestructuras de transporte a medio plazo.

Para mejorar la planificación, sugiere desarrollar una Estrategia o Plan de movilidad e
infraestructuras de transporte, redactar los planes sectoriales de transporte y vincularlos con el plan nacional y aprobar los documentos de regulación del sector ferroviario. También propone crear una autoridad administrativa independiente de evaluación de
proyectos y definir un nuevo marco de evaluación de proyectos.

La AIReF se inclina por fortalecer la consulta a la sociedad civil, transparencia y rendición de cuentas, con medidas como la creación de mecanismos para facilitar la implicación real de los afectados en la toma de decisiones antes de que estas se hayan concretado, la implementación de una política de datos abiertos y la aplicación del
principio de cumplir o explicar, de forma que en el caso de que no se apliquen las recomendaciones técnicas, se hagan públicos los motivos.

Finalmente, apuesta por mejorar la coordinación y cooperación entre las diferentes Administraciones creando mecanismos de coordinación y cooperación y reformando la Conferencia Sectorial de Infraestructuras, desarrollando mecanismos de corresponsabilidad en el gasto de las administraciones territoriales y acordando un marco de planificación y evaluación de proyectos de infraestructuras con las comunidades autónomas y ayuntamientos.

Consulta aquí el informe completo

Airef

 

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El Fin de Semana del Patrimonio incentiva las visitas guiadas a exteriores del rico patrimonio cultural y natural de Alcázar

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Se celebrará los días 8 y 9 de agosto con 100 visitas guiadas, grupos reducidos y una estimación de asistencia de 1.775 personas

El presidente del Patronato Municipal de Cultura, Mariano Cuartero y la concejala de Turismo, Bárbara Sánchez-Mateos, han presentado una novedosa programación de la Noche del Patrimonio que en esta edición, pasa a ser Fin de semana del Patrimonio. La programación se desarrollará en la noche del sábado 8 de agosto y la mañana del domingo día 9. Se incrementa un día debido a la reducción de aforos como medida de seguridad frente al coronavirus. Consecuencia de ello también, en esta edición se incentivan las visitas y rutas guiadas a los exteriores de los recursos culturales y naturales, eliminando las visitas libres.

En total, se han programado 100 visitas guiadas con una estimación de asistencia de 1.775 personas que podrán disfrutar de la riqueza cultural y natural de Alcázar de San Juan. Se podrá visitar el Torreón, la Capilla de Palacio, el Museo Municipal, el Complejo Lagunar o como novedad, Alameda de Cervera como recurso rural.

Al igual que en años anteriores, colaboran la Agrupación de Coros y Danzas, las escuelas de danza Dancea y de Alma María García, La Bola de Cristal o la Sociedad Cervantina, en las animaciones de música, danza y teatro.

“Un fin de semana en el que toda la ciudad muestra su patrimonio cultural y natural que ha pasado de ser una actividad dinamizadora para convertirse en un atractivo turístico por lo novedoso de la propuesta”, afirmaba Cuartero.

El Fin de Semana del Patrimonio, sigue siendo una magnífica oportunidad para los alcazareños de conocer mejor la riqueza cultural y natural de su ciudad y al mismo tiempo un reclamo para el visitante como importante destino de interior, señalaba la responsable municipal de Turismo. En palabras de Sánchez-Mateos, “lo más fácil hubiera sido no celebrar el Fin de Semana del Patrimonio, pero al igual que hemos reabierto los recursos turísticos y se celebran espectáculos culturales y musicales con los debidos protocolos de seguridad, hemos creído que tomando medidas  para evitar masificaciones, podíamos celebrar esta actividad”.

RUTAS GUIADAS

Dentro de las rutas naturales, se podrá visitar el Complejo Lagunar, Ruta de Árboles Singulares y Alameda de Cervera. Las visitas culturales incluyen la cantera de Piédrola y rutas novedosas como son Ruta Cervantina, Ruta de Misterios y Leyendas, Ruta de Personajes Femeninos ilustres y Ruta de Galdós. Dependiendo de las rutas y visitas, así como del recurso, el número máximo de personas por grupo, será de 25.

Las inscripciones deberán realizarse a partir del 30 de julio en la Oficina de Turismo, preferentemente vía telefónica al número de teléfono 926 55 29 68, en horario de 10:00 a 14:00h ó de 17:00h a 20:00h.

La hostelería también formará parte del Fin de Semana del Patrimonio, con la iniciativa “Vino del Patrimonio y Tapa de la Cultura”. Participan 16 establecimientos.

Ayuntamiento de Alcázar de San Juan 

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La Mancha del Marqués de Cañete

marques de cañete

En mi artículo Las plumas de los soldados españoles, publicado el 24 de junio, vinculaba la noticia que daba Teresa a Sancho Panza de que «Por aquí pasó una compañía de soldados; lleváronse de camino tres mozas deste pueblo; no te quiero decir quién son: quizá volverán y no faltará quien las tome por mujeres, con sus tachas buenas o malas» (Q2, 52), con el paso, documentado en el Libro de Actas y Acuerdos de la villa de Alcázar de San Juan, de una compañía de soldados por este pueblo en octubre de 1608: «[…] en veinticuatro días deste mes de octubre de mil seiscientos y ocho años se alojó en esta dicha villa la compañía de hombres de armas del señor Marqués de Cañete a quien alojaron vecinos de dicha villa».

Esta compañía de soldados pertenecía a García Hurtado de Mendoza, IV Marqués de Cañete, que llegó a ser Gobernador de Chile y Virrey de Perú. El marqués moriría en Madrid al año siguiente del paso de esta compañía por la villa de Alcázar de San Juan, el 15 de octubre de 1609.

PORTADA_HECHOS

García Hurtado de Mendoza había nacido en Cuenca el año 1535, como lo detalla Cristóbal Suárez de Figueroa en su obra Hechos de Don García Hurtado de Mendoza, Quarto Marques de Cañete, publicada en Madrid en 1613, el mismo año que las Novelas ejemplares de Cervantes. Suárez de Figueroa comienza la biografía del Marqués indicando su lugar de nacimiento:

«Si para la fortuna de un hombre importa (según Eurípides) nacer en noble lugar, nuestro sujeto halla en fu favor a Cuenca, antiquísimo de España. Su asiento es áspero, ceñido de dos ríos, Huécar y Júcar, que, despeñados de cercanas serranías, le bañan y hermosean casi con emulación. Tiene Huécar tan corto caudal como vida; mas Júcar, con más anchos fines, atravesando un lado de la Mancha entra en el Reino Valenciano, fertilizando las partes por donde pasa hasta desbocar en el Mediterráneo».

LIBRO 1

En este blog he tratado sobre autores que empequeñecen la inmensa Mancha cervantina hasta amojonarla a unos pocos lugares que formaban el Común de la Mancha, y otros que ven la imagen de la Mancha en cualquier otra parte de Castilla o León. La Mancha del Quijote de Cervantes se extiende de oeste a este desde Extremadura hasta el reino de Murcia, como describe en La gitanilla: «[…] Dejaron, pues, a Extremadura y entráronse en la Mancha, y poco a poco fueron caminando al reino de Murcia».

El vallisoletano Cristóbal Suárez de Figueroa, coetáneo de Cervantes, confirma en esta obra sobre la vida y hechos del IV Marqués de Cañete, los límites de la Mancha hacia el este, describiendo el cauce del río Júcar «atravesando un lado de la Mancha».

En el mapa del SigPac he remarcado en azul el curso del río Júcar a su paso por la Mancha antes de entrar en la provincia de Valencia, y los lugares que en 1575 declararon estar en la Mancha en sus contestaciones a las Relaciones Topográficas. Hasta aquí era conocida la Mancha que Cervantes y Suárez de Figueroa describen en sus obras.

MAPA SIGPAC

De este autor, Cristóbal Suárez de Figueroa, hace una «breve semblanza» Enrique Suárez Figaredo en su edición de El Pasajero, la obra más conocida de Figueroa, en la que evidencia las malas relaciones entre él y Cervantes: «Su manifiesta antipatía hacia Cervantes no era gratuita: venía de tiempo atrás, aun antes de la batallita entre literatos por acompañar a Nápoles al Conde de Lemos.» El rastro que dejaron de aquella enemistad literaria y personal condujo a Enrique Suárez, experto y editor de la obra de ambos autores, a asegurar que fue Figueroa quien se escondió tras el seudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda para publicar el llamado Quijote apócrifo. Y hasta hoy nadie se lo ha refutado.

https://parnaseo.uv.es/Lemir/Revista/Revista22/Textos/4_El_Pasajero.pdf

Sí; Cervantes y Figueroa andaban «al estricote» (como se decía entonces), y no tendría nada de extraño que a sus disputas debamos la Segunda parte del Quijote cervantino (1615) en réplica al Quijote de Avellaneda escrito por Suárez de Figueroa (1614). Ambas novelas con un mismo protagonista y una misma patria, la Mancha.

                                                    Luis Miguel Román Alhambra

Publicado en Alcázar lugar de don Quijote

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El corto “La Epidemia” de Pablo Conde seleccionado otra vez en Italia

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Fotograma del cortometraje “La Epidemia” con la actriz Lucía Quintana y el actor Canco Rodríguez

El cortometraje “La Epidemia” del cineasta alcazareño Pablo Conde ha sido seleccionado de nuevo en un certamen de cine en Italia, en la IV Edición del SicilyFarm Film Festival, una muestra internacional que se celebra en Agrigento, en la costa sur de Sicilia. “La Epidemia” será proyectado en esa ciudad a finales de agosto dentro del palmarés oficial de la muestra.

Es la segunda vez que este corto de Pablo Conde es seleccionado en un certamen italiano. El director de Alcázar de San Juan ya viajó el año pasado a Venecia como finalista del Working Title Film Festival. “La Epidemia” suma además varias selecciones en muestras internacionales y ha sido reconocido en países como Estados Unidos, Reino Unido o Polonia.

“Es muy especial cuando seleccionan ‘La Epidemia’ fuera de España porque te das cuenta de que es capaz de llegar a públicos que no te podías ni imaginar”, explica Pablo Conde. “Es un corto muy español en la forma de ser de los personajes, en los aspectos que se trata, e incluso en la música, pero cuenta algo universal y quizá por eso guste también fuera de nuestras fronteras”, explica el cineasta alcazareño.

“La Epidemia” acaba de cumplir un año desde su estreno y, para celebrar este aniversario, Pablo Conde ofreció una proyección especial en Internet que fue seguida por miles de usuarios a través de las redes sociales. Y esta semana el corto podrá verse en la ciudad natal del director en la 1ª Edición de “¡Al fresco!”, una proyección de cortometrajes realizados por autores manchegos que tendrá lugar en la Plaza de Toros de Alcázar de San Juan. Será este jueves 16 de julio a partir de las 22:00h con entrada libre y aforo limitado.

Enviado por Ochenta y Medio

ochenta y medio

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El Quijote más manchego: el de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Quijote SCA imprenta

La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan se ha decidido a enviar a la imprenta su adaptación del Quijote cervantino, que hasta ahora podía leerse y descargarse en su web cervantesalcazar.com, así como en Instagram a razón de dos planas diarias y con más de un millar de seguidores

Con sus dos tomos y mil páginas profusamente ilustradas a color, no se trata de un resumen, ni siquiera de una criba de capítulos selectos, sino de un Quijote prácticamente completo, entretenido y entendible, con el objetivo de que quien empiece a leerlo, logre llegar hasta el final, tarea en que fracasan ocho de cada diez lectores.

De momento, se ha hecho una tirada reducida para sus Socios, que serán los primeros en tener en sus manos este exclusivo Quijote, pero según Juan Bautista Mata, actual presidente de la SCA: “Puesto en las manos, entra por los ojos y da tentación de empezar a leerlo ya mismo. Estoy convencido de que a corto plazo nuestro Quijote alcanzará una difusión mucho mayor, cuando menos aquí en La Mancha”.

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

 

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31 escapadas por espacios naturales inesperados de las Rutas del Vino de España

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Complejo lagunar de Alcázar de San Juan

La Ruta del Vino La Mancha presenta la “Mancha húmeda” a través de sus lagunas y centrándose en la Reserva de la Biosfera que suponen las de Alcázar

Los territorios por donde discurren cada una de las actuales 31 Rutas del Vino de España son tan singulares desde el punto de vista de la viticultura como desde el entorno natural y paisajístico. Te presentamos algunas ideas para planificar un recorrido estival diferente, uniendo naturaleza y enoturismo

La tradición vitivinícola es el punto de partida y la guía de la propuesta enoturística de Rutas del Vino de España. Pero no el único. La manera de entender el turismo del vino de esta marca tiene que ver con conocer el territorio, su patrimonio, sus costumbres, su gastronomía… Todo ello complementa la oferta puramente enológica, al tiempo que la encuadra y la refuerza.

La naturaleza, los espacios naturales de cada una de las Rutas del Vino de España, son uno más de los elementos que forman parte de la completa oferta de este club de producto que se ha convertido en el referente del enoturismo en nuestro país. Y el verano es uno de los mejores momentos para adentrarse en esos espacios, la mayor parte poco conocidos pero verdaderamente asombrosos y fascinantes. Montañas, valles, cañones, ríos, lagunas, costas y playas… aquí tienes 31 destinos naturales para visitar las Rutas del Vino de España.

Lagunas de Alcázar de San Juan. En plena Ruta del Vino La Mancha puedes planificar algunos recorridos realmente sorprendentes, como visitar un sistema lagunar que forma parte de la llamada ‘Mancha Húmeda’, el conjunto de humedales, ríos y lagunas de esta gran comarca catalogado como Reserva de la Biosfera. Las tres grandes lagunas de Alcázar de San Juan son diferentes entre sí, una más estable y otras de carácter estacional, lo que hace que reúnan una gran diversidad de aves, algunas de ellas difíciles de avistar en otro lugar. www.rutadelvinodelamancha.com

Paseo ecológico de Benissa. Benissa es una de las localidades de la Ruta del Vino de Alicante. A lo largo de sus cuatro kilómetros de costa podemos seguir este recorrido de baja dificultad que lleva por acantilados y por pequeñas calas fácilmente accesibles. Los pinos siempre están presentes, pero también muchas otras especies botánicas. En diferentes puntos del itinerario encontrarás panales informativos que  descubren esa riqueza botánica, pero también aspectos relacionados con la geología, la cultura local y la historia. www.rutadelvinodealicante.com

Desfiladero de La Yecla. Muy cerca del monasterio de Santo Domingo de Silos, en el territorio de la Ruta del Vino Arlanza, el arroyo El Cauce ha ido horadando a lo largo de siglos un estrecho, profundo y sinuoso cañón, conocido como el Desfiladero de La Yecla. Unas pasarelas metálicas ancladas a las paredes de roca grisácea permiten recorrerlo y admirar las pozas y las cascadas que se esconden en esta quebrada. www.rutadelvinoarlanza.com

Cañones del Duero. Arribes, arribas o arribanzos. Con estos nombres se conocen los cañones tallados por el agua del Duero en las rocas graníticas y metamórficas a su paso por las provincias de Zamora y Salamanca. 180 kilómetros de cañones fluviales que son uno de los principales atractivos naturales de la Ruta del Vino Arribes, y que se pueden recorrer en barco o a pie y en coche desde lo alto de las escarpaduras, disfrutando de las espectaculares vistas desde la red de miradores que jalona todo el curso del río. www.rutadelvinoarribes.com

Pozo Ferreira. La sierra de los Ancares y toda su comarca es uno de los rincones de la península Ibérica donde más nítida podemos tener la sensación de estar en un lugar alejado en el tiempo. La conservación de las antiguas tradiciones ha ido paralela a la de la protección de la naturaleza. Tu recorrido por la Ruta del Vino Bierzo Enoturismo bien puede completarse con algunas de las rutas por los Ancares, como la que lleva al Pozo Ferreira, que es el nombre del lago del pico Cuíña, una laguna glaciar de la que nace el río Cuíña, afluente del Cúa. www.bierzoenoturismo.com

Valle del Aceniche. Entre Ceheguín y Bullas, en la Ruta del Vino Bullas, este paraje está declarado de interés paisajístico natural, tanto por su belleza como por su valor ecológico. Aquí, entre las sierras de Lavia y del Cambrón, se da el mayor índice de pluviometría de la región de Murcia, e incluso son frecuentes las nevadas. Además este lugar está considerado un ecotono, una zona en la que se superponen dos ecosistemas. De ahí su enorme biodiversidad, especialmente en cuanto a aves se refiere. www.rvbullas.es

Lago del Espejo. Para visitar este lago de nombre tan poético tendrás que pasarte por la Ruta del Vino Calatayud y, en concreto, por el Monasterio de Piedra. Arroyos, cascadas, lagos, grutas y senderos en mitad de una exuberante naturaleza forman el Parque Jardín Histórico de este antiguo cenobio. Las aguas del Lago del Espejo proceden de cuatro manantiales ubicados a tres metros de profundidad. Las plantas acuáticas que crecen en él le aportan mayor transparencia, así que es fácil adivinar la razón de su nombre… www.rutadelvinocalatayud.com

Sendero de la Ribera del Huerva. En la comarca de Cariñena por donde discurre la Ruta del Vino Campo de Cariñena  se suceden tres tipos de paisajes: el llano, la sierra y la ribera del río Huerva, al que aquí llaman en femenino y grafían con ‘b’: “la Huerba”. Por todo este territorio encontrarás diferentes senderos, unos pensados para hacer en bici y otros a pie, en los que se alternan llamativos espacios agrestes de gran interés geológico, con otros más humanizados, tachonados de huertas, campos de cultivo y embalses. Pero en muchos tramos, el Huerva y sus riberas se presentan asilvestrados, transportando al caminante a otros tiempos de mayor conexión con la naturaleza. www.rutadelvinocampodecarinena.com

Cortados del Pisuerga. En un rincón de la Ruta del Vino Cigales, el páramo y los campos de cereales parecen levantarse hacia el cielo según se avanza por el camino que, poco a poco, se va volviendo más blanco, debido a la composición del terreno, formado por yesos y materiales calcáreos. Y, de repente, el suelo desaparece… A nuestros pies solo queda una enorme pared terrosa que flanquea el curso de un río. Estos son los Cortados del Pisuerga, un paraje geológico, recorrido por una senda desde la que se divisa un espectacular panorama y desde donde se contemplan las puestas de sol más evocadoras de la provincia de Valladolid. www.rutadelvinocigales.com

Territorio Garnacha. Este es el nombre que la Ruta del Vino de la Garnacha-Campo de Borja le ha dado a una red de senderos diseñados para recorridos BTT por toda esta comarca de suaves planicies entre el valle del Ebro y las estribaciones del Sistema Ibérico y el Moncayo. Hay rutas para todos los públicos, unas más enfocadas a profesionales y otras, más fáciles, pensadas para familias; unas más deportivas y otras diseñadas siguiendo el interés paisajístico. www.larutadelagarnacha.es

Sierra de Santa Ana. En el territorio de la Ruta del Vino Jumilla encontrarás diversos enclaves de geografía montañosa. Uno de ellos, la Sierra de Santa Ana, muy cerca de Jumilla, se puede descubrir siguiendo pistas forestales y un sendero de pequeño recorrido que se extiende por toda ella. Alberga una extensa masa forestal de pino carrasco, además de diferentes árboles singulares. Junto a las especies botánicas, la observación de fauna (en especial aves rapaces) es uno de sus reclamos más atractivos. www.rutadelvinojumilla.com

Hoz del Júcar. El territorio por el que se extiende la Ruta del Vino La Manchuela se enmarca entre dos ríos, el Cabriel y el Júcar. Las hoces que este último forma, tanto en la provincia de Albacete como en la de Cuenca, son tan desconocidas como espectaculares. En Alarcón, uno de los pueblos de la ruta, puedes realizar un recorrido senderista eligiendo un itinerario junto al río, siguiendo los meandros encajonados entre farallones de roca caliza, u otro algo más amplio que combina la parte superior de los cañones con los caminos que bajan hasta el agua. www.rutadelvinolamanchuela.com

Sierra de San Gervás. En realidad, este espacio natural de enorme interés paisajístico y geológico está formado por tres territorios diferentes pero unidos por el mismo sistema montañoso. Lo encontrarás al norte del Montsec, en el territorio de la Ruta del Vino de Lleida-Costers del Segre. Algunos viñedos crecen aquí a casi 1.200 metros de altitud, frente a estos montes prepirenaicos incluidos en la Red Natura 2000. Disponen de un buen número de senderos y circuitos de montaña, pero hay que informarse bien, pues muchos son de dificultad alta, no aptos para todo tipo de público. www.rutadelvidelleida.cat

Playas de Rota. Dentro de la Ruta del Vino y Brandy del Marco de Jerez encontrarás localidades costeras como Rota, que ofrece 16 kilómetros de playas de arena fina y blanca y de gran calidad. Parte de esas playas se integran en el Parque Natural de la Almadraba, un espacio natural de dunas y pinares plantados a principios del siglo XX para mantener ese sistema dunar del litoral e impedir que avanzaran hacia las tierras de cultivo. Esta zona está recorrida por una red de pasarelas de madera, con miradores, acceso a las playas y un centro de visitantes donde se explica el valor cultural y ambiental de este entorno. www.rutadeljerezybrandy.es

Lagunas del Sur de Córdoba. En la campiña cordobesa, junto al paisaje de viñedos y olivares por donde discurre la Ruta del Vino Montilla-Moriles, encontrarás también lagunas de carácter estacional convertidas en Reservas Naturales por sus especiales valores como lugares de invernada y nidificación de aves migratorias. Algunas de esas lagunas son la de Zoñar (la de mayor profundidad de Andalucía y considerada el ‘reino’ del pato Malvasía), la del Rincón, la de Tíscar, la Amarga (llamada así por su alta concentración de sulfato de magnesio), la de los Jarales o la de Donadío. www.turismoyvino.es

Bardenas Reales. Diferentes figuras de protección (Parque Natural, Reserva de la Biosfera, ZEPA…) amparan uno de los territorios y paisajes más singulares de la península Ibérica: las Bardenas Reales, un conjunto de estepas, bad lands y rocas sedimentarias sometidas a milenios de erosión y desgaste. El atractivo paisajístico es excepcional, pero también otros muchos relacionados con el pasado geológico, la biodiversidad y la relación del hombre con el medio. Para conocerlas debes visitar la  Ruta del Vino Navarrawww.rutadelvinodenavarra.com 

Playas en el Penedès. Montaña, bosques y playas… además de viñedos, claro. En la Ruta del Vino Penedès puedes encontrar esa potente variedad de espacios naturales y, de entre todos, te proponemos los que tienen que ver con la costa y el mar. Las playas forman parte del paisaje del Penedès y tienes 35 kilómetros de costa para elegir, ya sea en la comarca del Garraf o en la del Baix Penedès; céntricas, escondidas, grandes arenales o pequeñas calas al pie de acantilados. www.enoturismepenedes.cat

Isla y Torre de San Sadurniño. La Ruta del Vino Rías Baixas es otro de los territorios donde se puede practicar enoturismo junto al mar. En Cambados, te proponemos visitar el barrio marinero de Santo Tomé, desde el que sale un puente que salva la ría de Arousa hasta la isla de A Figueira o isla de San Sadurniño. Ese es el nombre de la torre (ya en ruinas) que se levantó en la Edad Media y que servía para avisar a la población de las incursiones vikingas. La isla tiene hasta una pequeña playa donde, tal vez, puedas extender tu toalla… www.rutadelvinoriasbaixas.com

Árboles singulares. En el extenso territorio que ocupa la Ruta del Vino Ribera del Duero, además de viñedos remarcables encontrarás árboles singulares que, desde esta ruta, proponen conocer para admirarlos y concienciarnos de la importancia de nuestro patrimonio botánico. Ya tienen catalogados 20, con toda la información sobre la especie, el ejemplar en concreto, la localización y su relación con los habitantes de la zona. Claro que si prefieres ver aves, puedes acercarte al Parque Natural Hoces del Río Riaza, considerado el mayor refugio de aves rapaces de Europa, con el que la ruta también colabora. www.rutadelvinoriberadelduero.es

Sierra Grande de Hornachos. Las grandes rapaces son, igualmente, las estrellas de uno de los enclaves naturales más destacados en el territorio de la Ruta del Vino Ribera del Guadiana: la Sierra Grande de Hornachos. El conjunto de sierras rocosas que la componen sobresalen en las amplias llanuras de la Tierra de Barros, y se presentan como un reducto del bosque original mediterráneo, con matorrales y dehesas de encinas y alcornoques. Puedes recorrerlo a través de diferentes itinerarios autoguiados (para realizar a pie o en bici), además de planificar salidas especializadas de birdwatchingwww.rutadelvinoriberadelguadiana.com

Sierra de Toloño. La Sierra de Cantabria o Sierra de Toloño, que con ambos nombres se conoce, es el telón de fondo del territorio de la Ruta del Vino Rioja Alavesa, así que nuestra propuesta es conocerla de cerca. Y para ello, nada mejor que realizar alguna de las rutas senderistas de la zona, como la que sale de Kripán y va hacia el alto del Avellanal, rodeando una mole rocosa que destaca entre los bosques de hayas, llamada Montorte. Caminando por la cresta de la sierra llegaremos a la ermita rupestre de San Tirso.  http://www.rutadelvinoderiojaalavesa.com

Senderos del Vino. Las propuestas de rutas senderistas por el territorio de la Ruta del Vino Rioja Alta se agrupan bajo el nombre de Senderos del Vino. Con estos recorridos puedes conocer espacios naturales que van desde las riberas de ríos como el Ebro, el Oja y el Tirón, hasta bosques y zonas de monte cuando sigas algunos de los que se adentran en el área de la Sierra de Cantabria. www.rutasdelvinorioja.com

Cañón del río Leza. Uno de los más destacados espacios naturales en el territorio de la Ruta del Vino Rioja Oriental es la Reserva de la Biosfera de los Valles de Leza, Jubera, Cidacos y Alhama. Entre las diferentes propuestas de la zona te proponemos recorrer el Cañón del río Leza, un espectacular paisaje de grandes cortados de roca caliza por el que hay habilitado un sendero natural en el que encontrarás información sobre la formación geológica, la fauna y la flora de este entorno, además de un mirador desde el que tendrás algunas de las mejores vistas. En algunos puntos del itinerario también puedes bajar hasta el río. www.rutadelvinoriojaoriental.com

El Tajo de Ronda. Si ampliamos la imagen más conocida de Ronda, el Tajo, veremos que a los pies de las paredes de roca sobre las que se asienta la ciudad hay viñedos. Es una estampa perfecta para empezar  descubrir la Ruta del Vino Ronda y Málaga. Pero ahora nos centraremos en ese Tajo de Ronda, una garganta de 500 metros de longitud y 100 de profundidad, con una anchura de 50 metros y un enorme escarpe que se abre en una hondonada circular conocida como ‘La Caldera’. El río Guadalevín, que se desploma por una cascada de 35 metros es el creador de este espectáculo natural. http://www.ruta-vinos-ronda.com

Riberas de Castronuño. A su paso por Castronuño, en la provincia de Valladolid, el Duero forma el mayor meandro de su curso. Sus márgenes poseen una rica biodiversidad y son el lugar de reproducción y refugio de una gran variedad de especies, algunas de ellas amenazadas, como la garza imperial o el aguilucho lagunero. Por todo ello, las Riberas de Castronuño están declaradas Reserva Natural. La visita a este rincón de la Ruta del Vino Rueda se puede hacer siguiendo una vía cicloturista o una senda pedestre que recorre los paisajes característicos de la reserva: carrizales, bosques de ribera, encinares y campos de cultivo. www.rutadelvinoderueda.com

Camino de los Prodigios. Este es el nombre de uno de los Caminos del Arte en la Naturaleza que puedes seguir en el territorio de la Ruta del Vino Sierra de Francia, en pleno Parque Natural de las Batuecas-Sierra de Francia, en la provincia de Salamanca. Se trata de un sendero circular, que une los municipios de Miranda del Castañar y Villanueva del Conde, que discurre entre robledales, campos de vides, olivares y bosques de alcornoques y madroños, y cruza puentes y pequeños cursos de agua. Las intervenciones artísticas que encontrarás a lo largo del recorrido permiten una nueva lectura de ese paisaje. www.rutadelvinosierradefrancia.com

Río Vero. La Sierra de Guara, en el prepirineo oscense y en el territorio de la Ruta del Vino Somontano, es uno de los lugares más señalados para practicar el turismo activo en barrancos y cañones, pero también esconde otros rincones para realizar otras actividades más reposadas, con el mismo y espectacular marco natural. En un tramo de la hoz del río Vero puedes realizar lo que aquí llaman ‘senderismo acuático’, que consiste en caminar por la corriente de agua, que es tranquila y poco profunda, y refrescarse en las badinas que forma en su recorrido. www.rutadelvinosomontano.com

Paseo del Espolón. Este es un espacio urbano para admirar un espacio natural. El Paseo del Espolón, en Toro, recorre, a lo largo de rampas y algunos tramos de escaleras, la ladera sobre la que se asienta la ciudad zamorana, centro de la Ruta del Vino Toro. Es un enorme mirador desde el que disfrutar de unas estupendas vistas de toda la vega y del río Duero, atravesado aquí por el Puente de Toro o Puente Romano, uno de los más antiguos construidos a lo largo de su cauce. Huertos, campos de cultivo, bosques de ribera y, al fondo, las lomas por donde se adivinan los viñedos. www.rutavinotoro.com

Río Cabriel. Entre los lugares de mayor interés paisajístico y natural que puedes encontrar en el territorio de la Ruta del Vino Utiel Requena están las Hoces del Cabriel. Este enclave fluvial, fronterizo con La Manchuela, está catalogado Reserva Natural y, recientemente, en 2019, fue declarado Reserva de la Biosfera. De entre todos sus atractivos, destacan las formaciones geomorfolócias como Los Cuchillos de Contreras, las Hoces y las cárcavas del Valle de Fonseca.  www.rutavino.com

Paraje Natural El Peral. El arroyo del Peral da vida a una extensa zona de abundante vegetación, localizada a unos siete kilómetros del centro de Valdepeñas. El paisaje de viñedos de la Ruta del Vino Valdepeñas cambia aquí por el de árboles de ribera y un área de pradera. La existencia de manantiales de aguas minero-medicinales dio lugar a la creación de un balneario, o casa de baños, a finales del siglo XIX, que ahora se ha restaurado y convertido en centro de interpretación donde se explican aspectos relacionados con el medio natural, el ciclo del agua y los humedales de la comarca. www.rutadelvinovaldepenas.com

Monte Arabí. Esta montaña que resalta en mitad de una llanura, en el territorio de la Ruta del Vino Yecla, es de lo más singular: su entorno posee una gran biodiversidad y, además, es un destacado enclave geológico y arqueológico. Los fenómenos erosivos han dado lugar a curiosas formaciones como enormes bloques pétreos redondeados, cuevas, abrigos y paredes de superficie alveolada. Es un lugar con muchas leyendas y misterios, por lo que se considera una ‘montaña mágica’.  www.rutadelvinoyecla.com

http://www.acevin.es / http://www.wineroutesofspain.com

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